Antonio López: "Volvería a pintar el cuadro de la Familia Real, pero no igual"

A sus 84 años, el que es considerado uno de los pintores realistas más importantes del mundo repasa su trayectoria en una retrospectiva en Valencia.

¿Contento con esta retrospectiva que recorre su trayectoria desde los años 50 hasta casi los últimos meses?
Muy contento, y más de que me acompañe Mari. Es una gran pintora a la que conocí cuando estudiábamos. Una chica guapísima. Conectamos y nos seguimos viendo hasta que ya nos hicimos novios. Ella luego empezó con la enseñanza. Cuando nos casamos, dedicaba su tiempo a ganarse la vida dando clases. Pero fuimos de viaje de novios a Guardamar, en Alicante, y estuvimos un mes pintando juntos el mar. Me impresionó tanto que le dije que dejase las clases.
¿Cree que en su carrera como pintora le perjudicó de alguna manera ser mujer?
¿Cómo le va a perjudicar? Ahora hay más mujeres que hombres estudiando Bellas Artes. El hombre lo tiene muy difícil también. Muchos no siguen adelante porque no se merecen el apoyo de la sociedad o porque tienen mala suerte. Tomás dice que yo tengo ambición. Ella, ninguna, siempre dispuesta a entregarse a cosas que para mí no eran compatibles con el tiempo que debía dedicarle a la pintura. Con Mari daba la sensación de que la vida era más importante que la pintura. Eso la hizo más libre que a mí. Pero yo la apoyé mucho.
En la exposición podemos ver su primera obra, de 1953. ¿Cómo diría que ha sido su evolución como pintor desde entonces?
Tenía 17 años y era muy joven, sabía menos que ahora y tenía más brío. La juventud tiene unas virtudes en el arte y en la vida. En las diferentes edades, vas perdiendo cosas y ganando otras. Sin embargo, mi evolución ha sido desde la más absoluta ignorancia. Cuando era joven pensaba que el oficio de pintar era solo copiar el mundo real.
¿Y ahora a sus 84 años?
Con el tiempo aprendes el secreto de la pintura: hay unos caminos para expresarse, todos válidos, pero tienes que encontrar el tuyo. Te lleva toda la vida, pero es bonito andar ese camino. Gente con mucho talento se pierde en el camino porque no encuentra su espacio. El secreto es encontrar tu voz, aunque las dudas nunca te abandonan. La libertad a veces te puede atormentar.
¿En qué sentido?
Hoy somos libres de hacer lo que queramos. En otra época, el pintor estaba secuestrado por el encargo. Ahora no pasa eso, puedes hacer lo que quieras.
El cuadro ‘La familia de Juan Carlos I’, que tardó dos décadas en acabar, es su encargo más famoso. ¿Lo volvería a hacer?
Sí, volvería a pintar el cuadro de la Familia Real. Si los nuevos reyes me encargaran otro cuadro, lo haría encantadísimo. El rey [emérito] me dijo:«Somos una familia española». Yo sabía que eran más que eso, pero lo que me dijo me ayudó. De hecho, no hay cetros ni coronas. Es un padre, una madre y sus hijos.
Dicen de su pintura que se afana por captar lo que permanece y perdura, la esencia de la realidad. Si hoy tuviese que hacer ese cuadro, ¿sería el mismo? ¿O le influirían de alguna manera los escándalos que han salpicado al rey emérito?
El mismo cuadro no podría hacerlo porque he envejecido. Lo volvería a pintar, pero no igual. Me influirían todos los años que he vivido, no las peripecias de la vida de la Familia Real, que no tienen tanta importancia como se les ha dado. Lo que hay que hacer es respetar el arte. El cuadro de Juan Carlos I está donde debe estar. ¿Habría que quitar La familia de Carlos IV del Museo del Prado porque hay unos sinvergüenzas? ¿Por qué no vemos la pintura, el arte?
¿Le gusta el arte urbano?
¿El grafiti? Claro que sí, como todo lo que el hombre hace de manera natural. El grafiti no es un invento de ahora, ya los había en Pompeya. El hombre común tenía intuición para expresar cosas de forma simple, con dibujos que tenían que ver con el amor, el miedo, el sexo, la vida… Por eso el grafiti es tan antiguo como el hombre, es un lenguaje que comienza con el hombre. Se quedó durante un tiempo en la cuneta, olvidado, y ahora se le da más valor. A mí me gusta. Tiene mucho valor porque es arte popular. Una persona con sensibilidad puede conseguir cosas interesantes que no consigue un profesional.
¿Qué piensa cuando ve que se compran obras de arte por millones de euros?
Si los millones de euros que pueda valer una obra de arte sirven para que se la respete y no se destroce, me parece muy bien.
En su caso, su obra habla de la experiencia más cercana, aunque gira en torno a grandes temas como el cuerpo humano, la ciudad o incluso el interior doméstico. Se diría que está pegada a la realidad. ¿Qué es lo que le atrae tanto de ella?
¿De dónde vas a sacar las cosas si no es de tu vida? La realidad es nuestra vida. Desde las cuevas de Altamira, la pintura ha estado nutrida del mundo real. Yo copio la realidad, pero como pintor debes expresar un sentimiento y una emoción, algo que en realidad es un misterio. Sin misterio, una pintura que sea una mera copia de la realidad no tiene valor. Para eso está la fotografía, que copia mejor la realidad.
Dice que el confinamiento no le ha afectado mucho.
El hombre ha vivido cosas más graves. Esta pandemia no es nada. Y en mi trabajo no lo he notado mucho. A ningún pintor le ha cambiado la vida, porque nuestro trabajo es en soledad. Yo lo hago sin apenas relacionarme con gente. Pero es cierto que a mi alrededor ha cambiado todo. Lo que hemos vivido es una amenaza para todos como seres humanos. No hacemos las cosas bien.
¿Tiene miedo?
No, no me da miedo. Siento que se muera la gente que yo quiero. Lo demás es la vida. Me gusta la vida y no tengo miedo a la vida. Ni a la muerte. No pienso en ella y a lo mejor soy un inconsciente.

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