Arranca la Mostra de Venecia, libre del virus de Netflix y con Almodóvar como primer reclamo

La Mostra se conforma con ser el primer festival internacional en celebrarse, pero sin el brillo de años precedentes y escudado en el espíritu de…

Venecia es una ciudad experta en cuarentenas. Cuentan las crónicas que la ciudad de los canales fue la primera allá en 1347 en formalizar el control sanitario e higiénico de los que por allí pasaban. Entonces, cerraron sus puertos a barcos sospechosos y sometieron a los pertinaces viajeros a 40 días de aislamiento. Ahora, desde el 2 de septiembre, sin llegar a tanto, el Festival del Lido celebra su edición número 77 con el espíritu de los resistentes. Y de los resignados. Todos con mascarilla, todos debidamente separados en las butacas que han de ser reservadas por anticipado y algunos con la nariz aún irritada por el PCR de rigor, el ambiente que se respira es más el del deber cumplido que el de la celebración compartida. No se trata tanto de contemplar lo mejor como de asistir a lo que aún queda. Y así.

Digamos que a Alberto Barbera, director de todo esto, a la misma Mostra y al mundo entero le han salido mal las cuentas. Allá por abril, cuando la pandemia nos tenía confinados, cada una de las grandes citas cinéfilas del año sacó su particular calculadora: Cannes especulaba con retrasar su cita y, cuando se percató de lo inapelable, se dispuso a repartir sellos a películas como el que entrega bendiciones. A su lado, Venecia soñaba con el mejor de los festivales posibles: el del reencuentro, el de la victoria, el del cine resucitado. Pues no. Han pasado los meses y la industria estadounidense está más detenida que nunca antes. Y la Europea, lo mismo. Con los Oscar postergados a abril y la cartelera cerca del vacío, la Mostra que ahora arranca nada tiene que ver ni con la de los últimos años que veía como ‘Gravity’, ‘La la land’, ‘La forma del agua’, ‘Roma’ o ‘Joker’ marcaban el camino de todo lo que vendría. Sin el apoyo Netflix, que se ha retirado de la carrera, y sin el reclamo de la temporada de premios, el Lido se ha tenido que reinventar en lo que nunca quiso ser: minoritario, que no exactamente de autor. El hombre propone y el coronavirus dispone.

Cate Blanchett, presidenta del jurado, a su llegada a Venecia este martes.
Cate Blanchett, presidenta del jurado, a su llegada a Venecia este martes.YARA NARDIREUTERS

Así las cosas, pocos nombres para excitar una alfombra roja por fuerza excesivamente desinfectada. Quizá la principal atracción sea, como ya lo fue el año pasado, Pedro Almodóvar. Si en 2019 acudía a recoger el León de Oro honorífico, éste lo hace para presentar ‘The Human Voice’ o ‘La voz humana’, su primer trabajo en inglés basado en la obra en un acto escrita por Jean Cocteau en 1929. Tilda Swinton, que será también homenajeada en la Mostra, es la protagonista de la esperada (aunque sólo se por las veces que ha sido tentado) primera obra del manchego en la lengua franca del planeta. Su proyección está programada el jueves 3 recién arrancado el festival y, dado que la película inaugural es ‘Lacci’ de Daniele Luchetti en clave muy interna italiana, todo indica que la verdadera inauguración es él.

Así las cosas, directores como Abel Ferrara, Luca Guadagnino, Frederick Wiseman, Kiyoshi Kurosawa o Álex de la Iglesia (que presentará el piloto de su serie para HBO ’30 monedas’) al lado de actores como Frances McDormand, Helen Mirren, Shia Labeouf, Andrew Garfield o Willem Dafoe completan lo más brillante, por estelar, de un cartel diseñado en un esforzado intento de convertir la necesidad en virtud. Y para los muy cafeteros. Chloé Zhao, la directora de origen chino afincada en Estados Unidos y que fuera directora del ‘hit’ no tan silencioso ‘The rider’, presenta ‘Nomaland’ como la cinta que quiere protagonizarlo todo este año. Producida y protagonizada por una McDormand resucitada tras su Oscar por ‘Tres anuncios en las afueras’, estamos, o ahí quiere estar la película, en el síntoma y reflejo de lo que vendrá. Es cine furiosamente independiente, furiosamente feminista, furiosamente furioso.

Y llegados a este punto, conviene detenerse en el giro experimentado por la Mostra pandemia mediante. La resistencia de Barbera a programar directoras en la sección oficial en años pasados y que le valió a su director todo tipo de críticas y produjo como daño colateral toda clase de excusas peregrinas se ve este año, por fin, quebrada. En esta edición son 8 las cineastas entre las 18 películas de la competición oficial: ‘Le sorelle Macaluso’ de la italiana Emma Dante; ‘The World to Come’, de Mona Fastvold; ‘Amants’, de la francesa Nicole Garcia; ‘Miss Marx’, de la italiana Susanna Nicchiarelli; ‘Never Gonna Snow Again’, de la polaca Magorzata Szumowska; ‘And Tomorrow the Entire World’, de la alemana Julia Von Heinz; ‘Quo Vados, Aida?’, de la bosnia Jasmila Zbanic, y la de Zhao.

Y así, y aunque se verán rostros tan conocidos (o no tanto) como los de Willem Dafoe (protagonista del documental ‘Sportin’ LIfe’ de Abel Ferrara), o Jim Broadbent y Helen Mirren (que lucen veteranía en ‘The Duke’, lo nuevo de Roger Michell, el director también de ‘Notting Hill’), o Andrew Garfield (que aparece en ‘Mainstream’ de Gia Coppola, nieta de Francis Ford Coppola), o Katherine Waterson (‘Puro vicio’) y Vanessa Kirby (‘The Crown’)… a pesar de ellos, decíamos, lo que importa este año son los autores. Y aquí la nómina es tan larga como justa. Además de los citados, figuran Frederick Wiseman, leyenda del documental, con su nuevo trabajo sobre instituciones, ‘City Hall’; el japonés Kiyoshi Kurosawa, que acude a la cita con la cinta histórica ‘Wife of a Spy’; el ruso Andréi Konchalovski, autor de películas tan inesperadas como ‘Tango y Cash’, que ofrece ‘Dear Comrades’; el italiano Gianfranco Rossi, ganador del León de Oro de Venecia por ‘Sacro GRA’ y del Oso de Oro de Berlín por ‘Fuego en el mar’, que estrena su nuevo documental rodado en Siria, ‘Notturno’.

Tampoco conviene perder de vista otra de las notas de esta Mostra: su fijación y entrega al documental. Han aparecido ya Ferrara y Wiseman en este epígrafe. Pero hay más. ‘Crazy, Not Insane’, de Alex Gibney (que ganó del Óscar en 2007 por ‘Taxi al lado oscuro’) y ‘Salvatore: Shoemaker of Dreams’, donde el italiano Luca Guadagnino (que además presenta la serie de HBO ‘We Are Who We Are’) rinde homenaje a Salvatore Ferragamo, el diseñador de zapatos que calzó a Marilyn Monroe, son sólo dos de los más atractivos en el programa. ‘Greta’, de Nathan Grossman, sobre Greta Thunberg, y, en lugar de honor, ‘Hopper/Welles’, la filmación de una larga entrevista realizada por Orson Welles a Dennis Hopper durante el rodaje de la cinta de culto y maldita ‘The Last Movie’, completan un menú sin duda irrenunciable.

Luego, al fondo, el filipino Lav Diaz, el francés Quentin Dupieux, la italiana Alice Rohwacher… Dice Barbera que el cine no puede permitirse el lujo de seguir bloqueado. Insiste en la necesidad de lanzar una señal de optimismo. De momento, la cuarentena en el Lido dura hasta el próximo 12 de septiembre.

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