Así es la polémica exposición del Reina Sofía que levantará ampollas por ofender a los católicos

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El debate de la libertad de expresión y la censura en el arte no es nuevo, está a la orden del día en las redes sociales. Pero, ¿qué pasa cuando unas imágenes faltan el respeto y ofenden a toda una religión e hieren la sensibilidad del espectador? ¿Vale todo en el arte? ¿Es la misión de un museo estatal, con dinero de todos los españoles, hacer este tipo de exposiciones? Esta mañana se ha presentado en el Museo Nacional Reina Sofía «La bondadosa crueldad», una retrospectiva del artista argentino León Ferrari (1920-2013), con motivo del centenario de su nacimiento, que va mucho más allá de su provocación y decir que va a levantar ampollas es quedarse corto. Lejos de discutir su reconocimiento (obtuvo el León de Oro de la Bienal de Venecia en 2007) y el aplauso de buena parte de la crítica, las imágenes que pueblan gran parte de la exposición son difíciles de contemplar (y digerir) para el común de los católicos.

En las salas de la cuarta planta del edificio de Sabatini se despliega una galería de imágenes en las que se mezclan Anunciaciones, Crucifixiones, Cristos, Vírgenes, ángeles, santos, monjas y un sinfín de imágenes religiosas junto a todo tipo de escenas sacadas del Kamasutra, así como instantáneas bélicas: guerras, nazismo, Holocausto, la bomba atómica… Encerrados en una vitrina, un Crucificado a la parrilla, santos en una batidora, en una tostadora, en una picadora, encerrados en jaulas; dos monjas besándose… No faltan dos de sus obras más conocidas. Por un lado, «La civilización occidental y cristiana», de 1965, en la que hay un monumental Cristo Crucificado en un avión de guerra norteamericano, que cuelga del techo de una de las salas. En ARCO se vio una versión mucho más reducida. Ferrari creó esta pieza para reflexionar sobre la guerra de Vietnam.

En otra sala cuelga «Juicio Final» (1994), un collage con excrementos de palomas sobre una reproducción del «Juicio Final» de Miguel Ángel, que luce en la Capilla Sixtina. A su lado, otra pieza en la que una paloma defeca sobre una balanza, símbolo de la Justicia. No deja títere con cabeza Ferrari. Tampoco, el Quinto Centenario de la Conquista, en una pieza en la que habla de violencia ilegítima y en la que mezcla Conquista y Dictadura. Una obra que está previsto que se exhiba en la Sala A0 del museo, cuando acaben las obras.

Otra de las obras de la exposición
Otra de las obras de la exposición – IGNACIO GIL

Casi todas las obras expuestas forman parte de la donación que la familia del artista, representada en la Fundación Augusto y León Ferrari Arte y Acervo (FALFAA) de Buenos Aires, ha hecho al Reina Sofía. Consta de 15 collages, dibujos, esculturas, vídeos y uno de los Juicios Finales de la serie «Excrementos«, así como 219 copias únicas de objetos y series, incluida la instalación «La Justicia/Quinto Centenario de la Conquista de América». La exposición ha sido organizada por el Museo Reina Sofía, junto con el Museo Van Abbe de Eindhoven y el Centro Pompidou de París, adonde la muestra viajará en 2021 y 2022, en colaboración con la Fundación Augusto y León Ferrari Arte y Acervo (FALFAA).

Aunque se van a colgar carteles advirtiendo que las imágenes de la exposición pueden herir la sensibilidad del espectador, la polémica está servida. No es la primera vez que el museo, con Manuel Borja-Villel al frente, se enfrenta a una polémica por una obra de arte. En 2014 la Asociación Española de Abogados Cristianos se querelló contra él por la obra «Cajita de fósforos», del colectivo argentino feminista Mujeres Públicas, en la que figuraba la frase «La única iglesia que ilumina es la que arde. ¡Contribuya!». Tampoco es la primera vez que una exposición de León Ferrari levanta una gran polvareda. Así, en 2004 se celebró en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires una exposición que fue considerada blasfema por el entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco. Un hombre entró en la sala y rompió una de las piezas expuestas. Hubo denuncias y el mundo del arte reaccionó en defensa de la libertad de expresión y del artista. Ferrari no reparó la pieza rota y la bautizó «Gracias, Bergoglio».

Según Manuel Borja-Villel, León Ferrari «es un artista que cuestiona las desigualdades y las estructuras de poder y lo que hace es criticar el uso de las imágenes». Activista y militante de los derechos humanos, denunció todo tipo de intolerancias: fue muy crítico con la Dictadura argentina. Uno de sus hijos desapareció y él tuvo que exiliarse. En cuanto a la previsible polémica que va a suscitar la exposición, advierte el director del Reina Sofía que «son los riesgos de un museo de arte contemporáneo». ¿Se hubiera atrevido a hacer una exposición similar sobre el Islam? ¿Y con otro Gobierno en el poder? ¿Apoyarán la exposición patrocinadores y patronos del museo? La polémica está servida.

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https://www.abc.es/cultura/arte/abci-polemica-exposicion-reina-sofia-levantara-ampollas-ofender-catolicos-202012151418_noticia.html

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