Asociaciones de mujeres en el arte reprueban la exposición «Invitadas» en el Prado

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En un comunicado o carta abierta al ministro de Cultura y las Ministras de Educación e Igualdad, impulsada por la Red de Investigación en Arte y Feminismos expone su rechazo a la exposición «Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)», inaugurada el 6 de octubre en el Museo del Prado. Dice así:

«Anunciada por Miguel Falomir, director del Museo del Prado, como “la apuesta más ambiciosa del Museo del Prado hasta la fecha por dar visibilidad a las mujeres tanto en su condición de artífices, artistas, como de sujeto (sic) de la pintura”, esta exposición centrada en la misoginia del siglo XIX (como subrayan las imágenes en su campaña de difusión) muestra de manera subsidiaria y como coletilla del recorrido obras de artistas mujeres, casi todas procedentes de los fondos de la colección del museo y exhibidas por primera vez. La misoginia decimonónica sigue proyectándose sobre las piezas de estas artistas bajo el pretexto de su recreación histórica.

El estudio sobre la iconografía misógina del siglo XIX no supone en absoluto una novedad, ya que existen desde hace décadas numerosas publicaciones especializadas y exposiciones dedicadas a esta cuestión, tanto en España como fuera de nuestro país. Hace ya medio siglo que en la historiografía del arte se produjo la más importante renovación metodológica desde la perspectiva de género. En la última década destacados museos de nuestro entorno (National Gallery de Londres, Alte Nationalgalerie de Berlín, MASP de São Paulo, etc.) han realizado exposiciones colectivas e individuales de artistas mujeres del siglo XIX y principios del siglo XX poniendo en valor su obra y su legado. En ningún museo se ha condicionado su redescubrimiento bajo la mirada patriarcal y misógina del siglo XIX. Para la realización de estas exposiciones los museos citados han realizado investigaciones en profundidad e incluso adquisición de obras, mientras el Museo del Prado se ha limitado a la mera restauración de piezas de su colección sin plantear la resignificación y actualización de la calidad de estas artistas. Simplemente, reseña su escasa aceptación en la época sin actualizar ni ejercer una crítica desde el siglo XXI, que es lo esperado de un museo que revisa su canon. Si bien reconocemos el valor didáctico de «Invitadas» respecto a la misoginia decimonónica, la exposición se propone como un blockbuster. No queremos dejar de indicar, no obstante, que la publicación que el museo ha llevado a cabo recoge aportaciones a la historiografía del periodo y del objeto de estudio.

La exposición «Invitadas» devalúa a las artistas mujeres del siglo XIX y principios del siglo XX y también su producción, tanto cuantitativa como cualitativamente. Sus obras protagonizan solo las últimas siete de diecisiete secciones de la exposición, reuniendo en total 36 pintoras, 1 escultora y 1 fotógrafa. Probadas investigaciones han demostrado que durante este periodo en España existieron centenares, si no miles, de artistas plásticas y decenas de fotógrafas. Algunas obtuvieron el reconocimiento de la crítica y del mercado artístico en España y fuera de nuestro país, fueron feministas y fundaron escuelas con el fin de que germinara su legado.

El Prado, a diferencia de museos como la National Gallery de Londres, no ha realizado declaración ni ha manifestado su compromiso con el arte realizado por mujeres, limitándose a señalar que el punto de vista de la exposición no es del Prado, sino del siglo XIX. Esta exposición no ha entendido a aquellas ciudadanas del siglo XIX y principios del XX como artistas, sino como mujeres, y lo hace sirviéndose de una abstracción que evidencia la ideología que rezuma el proyecto. “La mujer” es un concepto utilizado tanto en los elementos de difusión como en declaraciones en medios, presentación de la muestra y recursos para visitantes en su web.

Esta torpe y grave distorsión de la realidad histórica del siglo XIX supone un mensaje engañoso para nuestra sociedad en el siglo XXI. Además, respalda las desigualdades existentes todavía hoy en nuestro sistema artístico: si en el siglo XIX existieron pocas artistas y de escasa calidad (ya que el Museo del Prado en este discurso expositivo no las pone en valor), es “normal” que en las colecciones de nuestros museos públicos dedicados a arte moderno y contemporáneo los porcentajes de obras de artistas mujeres del siglo XX y XXI se mantengan hoy entre el 5% y el 25%, redoblando el castigo al legado de las artistas y de las mujeres en la historia de nuestro país.

La escasa y deficiente investigación sobre las artistas del XIX llevada a cabo en este proyecto expositivo ha quedado en evidencia ante la demostración de la errónea autoría de la tela con que se abría el recorrido y que el Museo del Prado se ha visto obligado a retirar de la exposición. Por todo ello, la exposición «Invitadas» es una oportunidad perdida, que desafortunadamente va a suponer un tapón para futuros proyectos de interés que cubran esta vergonzosa laguna de nuestra historia. Finalmente entendemos que no es aceptable la reacción de los directivos del museo y responsables de la exposición, descalificando y poniendo en cuestión el rigor y profesionalidad de las críticas que provienen de la historiografía feminista. Deja así claro la institución su aislamiento frente a las investigadoras feministas especializadas, pero también frente a la realidad social en nuestro país, que ha dejado de demonizar el término y la noción de “feminismo” y se manifiesta de forma multitudinaria cada 8 de marzo pasando por la puerta de Velázquez.

En conclusión, reprobamos al Museo del Prado, como institución pública sostenida económicamente por los impuestos de la ciudadanía, por no cumplir su misión educativa y su papel fundamental, como baluarte de los valores simbólicos propios de una sociedad democrática e igualitaria, y por incumplir una y otra vez la Ley de Igualdad en su artículo 26».

«La marcha del soldado», de Adolfo Sánchez Megías. El cuadro abría la exposición «Invitadas» como «Escena de familia», de Concepción Mejía. Ha sido retirado de la muestra – MUSEO DEL PRADO

MAV: «Es necesaria una reflexión más profunda»

Por su parte, el Observatorio de MAV (Mujeres en las Artes Visuales) también ha sido muy crítico con la exposición del Prado. «Nos preguntamos una vez más sobre algunas cuestiones de fondo en relación al papel de los museos y centros de arte en la sociedad y cómo hacer de ellos lugares más democráticos y más implicados socialmente, espacios cuyas colecciones descarten las miradas androcéntricas y coloniales para proponer otras igualitarias y diversas. Algunas de estas preguntas, desafortunadamente, no son nuevas y en ellas llevamos trabajando más de diez años. En relación al Museo del Prado ya se pusieron de manifiesto en la visita que MAV realizó a los almacenes del museo en abril del 2011, para conocer de primera mano cuántas artistas estaban allí confinadas, un término que parece ser nuevo, pero del que las creadoras que viven en los almacenes de nuestros museos, podrían hablar mucho.

En esta línea, MAV se pregunta sobre la exposición mencionada y llega a una primera conclusión: se trata de una oportunidad perdida, en el sentido en que se hubiera podido esperar del Prado una reflexión mucho más profunda a la hora de plantearla. Una exposición de estas características debe ser creada y concebida por un equipo de comisariado diverso en áreas de conocimiento, identidades y afectividades en torno a la temática a tratar. El debate previo a una exposición como ésta es determinante, así como la generación de mecanismos de mediación que permitan la permeabilidad y una lectura múltiple de lo representado.

Por otra parte, hay cuestiones puntuales que deben ser tratadas con el máximo rigor. Si con esta exposición el museo pretende abrir una nueva forma de hacer y de contar la situación de las mujeres en el siglo XIX y la connivencia del poder y del sistema del arte en ese proceso que se presenta con crudeza en la exposición, debería haber prestado más atención al título y a la imagen de comunicación de la muestra, que son fundamentales para la construcción o eliminación de los estereotipos. La legitimación y normalización de los mismos hacen flaco favor a la búsqueda de la igualdad.

Con el título «Invitadas» y la imagen elegida para la comunicación, no sólo se muestra la situación de las mujeres artistas en el siglo XIX, sino que pareciera que todavía, en el siglo XXI, sigue siendo la misma. Si desde el museo no se crean espacios de escucha para aprender junto a las expertas e investigadoras del arte con conocimientos de género, si se quiere leer la historia desde la mirada individual, sin dar espacio a la voz colectiva de las verdaderas protagonistas que somos las mujeres, si no se prima el relato claro, si no se escuchan las críticas, si desde el museo se tilda de activistas y militantes pero poco informadas y se las descalifica públicamente, entonces estamos ante un mal endémico.

MAV está recogiendo distintas reflexiones de investigadoras, expertas y activistas sobre esta exposición y seguiremos alentando un debate constructivo y participativo para generar conocimiento compartido.

Nuestra asociación y las casi 600 mujeres del ámbito de las artes plásticas que forman parte de ella: artistas, comisarias, investigadoras, galeristas, gestoras… no se conforma con las migajas. Agradecemos los gestos llevados a cabo en estos últimos años por el museo, algunas de las aportaciones que dejará esta exposición y su catálogo, donde hay una representación clara de la diversidad de profesionales y sus investigaciones, pero no es suficiente.

Lo que parece que no comprenden nuestras instituciones públicas y muchos de nuestros museos, es que el cambio que la sociedad reclama al mundo del arte no se limita, ni se salda con una o dos exposiciones sobre o de mujeres, ni con algunas compras más, ni con declaraciones de buena voluntad de quienes los dirigen. Lo que reclamamos es que los museos se cuestionen a sí mismos, se acerquen a la sociedad en la que están inmersos, se replanteen la voz única y supuestamente autorizada desde la que invisibilizan la creación de las mujeres y que representen a la totalidad de la sociedad mediante el reconocimiento de la creación femenina.

Necesitamos patronatos y órganos de dirección paritarios, transparencia en las políticas de los museos y centros de arte también en relación al género, formar en estos temas a los/as responsables de los mismos e incorporar criterios de igualdad en la totalidad de sus actuaciones.

Desde nuestro Observatorio aportamos la investigación del “Autodiagnóstico MAV para la igualdad en museos y centros de arte. Fundamentación teórica y metodología”, una iniciativa que nace para acompañarlos en la reflexión sobre la igualdad. Pensemos sobre esto: ¿qué pasa en nuestro país cuando un museo como el Prado no ha tenido aún ninguna directora, cuando su actual Patronato no llega ni a un 30 % de mujeres, cuando en la última década se han comprado un centenar de obras de hombres, por valor de más de 25.000.000€, pero solo se ha adquirido una mínima cantidad de cuadros de mujeres que no superan los 65.000€?. Es obligación de nuestras administraciones públicas, del Ministerio de Cultura y Deporte, y del Ministerio de Igualdad, impulsar políticas que transformen nuestros museos y centros de arte haciéndolos más feministas y participativos. La igualdad es un mandato constitucional y desde MAV seguiremos trabajando para conseguirla plenamente».

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https://www.abc.es/cultura/arte/abci-asociaciones-mujeres-arte-reprueban-exposicion-invitadas-prado-202010190039_noticia.html

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