¡Badalona Calling!

Editado a finales de 1979, el álbum London calling no solo fue uno de los más brillantes que elaboró la banda británica The Clash sino que con el paso de los años ha devenido una referencia del punk y de la historia del rock. El próximo 14 de diciembre se cierra el año de celebraciones de ese cuarenta aniversario, que no ha hecho sino dimensionar la magnitud y trascendencia de una obra que refleja un momento musical pero también político y social que dejó profunda huella en la historia de Gran Bretaña.

Dos canciones como la que da titulo al álbum, que es espejo del impacto del thatcherismo, del reaganismo, del neoliberalismo, y Spanish bombs (producto de la devoción que sentía el líder de la banda, Joe Srummer, por García Lorca y todo lo que hacía referencia a él), son dos de las cimas indiscutibles.

De izquierda a derecha,  Joe  Strummer, Mick Jones, Topper Headon yPaul Simonon a la salida del Notre Dame Hall en el Leicester Square londinense
De izquierda a derecha, Joe Strummer, Mick Jones, Topper Headon yPaul Simonon a la salida del Notre Dame Hall en el Leicester Square londinense (Virginia Turbett / Getty)

En aquella época, los Clash eran los reyes de la escena punk británica junto a los Sex Pistols, y su protagonismo y trascendencia fueron indiscutibles. Martin McLeish da fe de ello porque fue testigo privilegiado. Y es que el mundo es un pañuelo, reza el tópico. En aquellos años, cuando la banda de Strummer y compañía estaba girando el mítico álbum , el cantante y músico escocés McLeish lideraba la banda que los teloneaba en las ocasiones en que venían a tocar por tierras escocesas. El grupo se llamaba The Plastic Flies y McLeish llegó a establecer fluida conexión con el glorioso compositor y vocalista, así como con sus compañeros Mick Jones, Paul Simonon y Topper Headon.

El grupo se llamaba The Plastic Flies y Martin McLeish llegó a establecer fluida conexión con el glorioso Joe Strummer

El grupo se disolvió al cabo de no mucho tiempo de mala manera y por azares de la vida McLeish acabó aterrizando en tierras catalanas. El caso es que desde hace muchos años dirige una empresa de importación de bebidas radicada en Badalona, reside “muy bien” en Cabrils y precisamente ahora, después de media vida, tres de los cuatro miembros de aquellos The Plastic Flies han decidido volver a reunirse y hacer nuevas canciones –a distancia– bajo el nombre de The Resurrection Club.

El empresario y músico británico Martin McLeish, que ahora dirige una empresa de importación de bebidas radicada en Badalona, fotografiado en un estudio de Barcelona
El empresario y músico británico Martin McLeish, que ahora dirige una empresa de importación de bebidas radicada en Badalona, fotografiado en un estudio de Barcelona (Mané Espinosa)

En el estudio de grabación barcelonés donde va perfilando los temas de ese comeback, el empresario McLeish rememora: “Éramos un grupos de chavales jóvenes de la zona de Glasgow, y siendo honestos, todos fuimos al mismo colegio, que era uno de los mejores de toda Escocia. No pretendo decir que venía de la calle; no era un niño rico, pero éramos de una clase media británica y teníamos un nivel educativo alto”.

En Glasgow todo el mundo aspiraba a tener una banda. Hablamos de Simple Minds, de Texas, de Blue Bells, de los Orange Juice, de los que fuimos teloneros”

“Los cuatro hicimos este grupo cuando acabamos el cole, y funcionamos como tales desde finales del 78 hasta el 82. Ellos tres querían un cantante y yo soy una persona con carácter, tengo capacidad para vender, soy el frontman ideal; incluso a veces tengo más cara que voz. Hacíamos postpunk y en aquella época era muy normal tener un grupo en el Reino Unido, y en Glasgow era muy normal; todo el mundo tenía esa aspiración. Hablamos de Simple Minds, de Texas, de Blue Bells, de los Orange Juice, de los que fuimos teloneros”.

McLeish en una imagen promocional de la época: 'Éramos un grupos de chavales jóvenes de la zona de Glasgow, y siendo honestos, todos fuimos al mismo colegio, que era uno de los mejores de toda Escocia'
McLeish en una imagen promocional de la época: ‘Éramos un grupos de chavales jóvenes de la zona de Glasgow, y siendo honestos, todos fuimos al mismo colegio, que era uno de los mejores de toda Escocia’ (Mané Espinosa)

El frontman, aun no veinteañero, tenía muy claro que ellos tenían que telonear a The Clash cuando tocasen en los muy intensos escenarios escoceses. “Ya en aquella época admirábamos a la banda, diría que incluso demasiado. Pero es que no se puede olvidar que The Clash educaron a una generación, Joe Strummer con sus letras nos educó más que el colegio. Además de la situación de nuestro entorno, hablaba del sandinismo, de El Salvador, de Lorca, de Karl Marx, de Engels…

The Clash educaron a una generación, Joe Strummer con sus letras nos educó más que el colegio. Hablaba del sandinismo, de El Salvador, de Lorca, de Karl Marx, de Engels”

Esa admiración, no le quita a McLeish el punto analítico. “Una de las cosas engañosas, además de que no todos venían de la clase baja, obrera, –el padre de Joe Strummer era el embajador en Ankara–, es que venían de un colegio privado. Es decir, el icono de la canción británica rebelde tenía una raíces muy buenas, y ya me entiendes. Y otra cosa que engañaba, la edad. Strummer tenía diez años más que yo. Cuando cantan y hablan de la rebeldía y la anarquía a jóvenes de 17 a 20 años, él tenía ya 27 o 28 años, como los Stranglers. Eso no lo sabíamos. Esos diez años son fundamentales porque has leído más, has aprendido más, tienes más conocimiento y experiencia de la vida, y si ese conocimiento sabes meterlo en la música, eso es lo que hizo brillar a esos grupos, como a los Clash”.

Joe Strummer en Granada, la ciudad de uno de sus ídolos, el poeta Federico García Lorca
Joe Strummer en Granada, la ciudad de uno de sus ídolos, el poeta Federico García Lorca (.)

A finales del 78 un día decidió irse a Londres y “me fui a las oficinas de The Clash, entregué una cinta con nuestras canciones y les dije que ‘tenemos que ser sus teloneros cuando hagan gira por Escocia’. No supimos nada. Hasta que un día te llaman a un hotel de Glasgow y te dicen que mañana tocamos con ellos. Te emocionas, claro, pero sin darte cuenta de la enormidad de la oportunidad, porque el Glasgow Apollo era una de las salas emblemáticas de conciertos en toda Gran Bretaña. Y solo vimos la dimensión de todo aquello cuando salimos al escenario ante 8.000 personas. Pero teníamos la confianza de ser jóvenes”.

Strummer se ponía detrás del escenario de nuestros conciertos y después comentábamos las canciones y la letras”

“Hicimos bastantes conciertos con ellos, aunque no giras completas afortunadamente, porque ir con ellos era lo mismo que hacerlo con una pandilla de locos, destrozaban los hoteles, la policia les seguía por todos lados, anarquía total, borracheras. Los Clash en escenario en su primera época era violencia total. En lugares con filas de asientos, las diez primeras la gente las destrozaba. El público joven lo destrozaba todo”.

Dedicatorias de The Clash y pase de uno de los conciertos conjuntos
Dedicatorias de The Clash y pase de uno de los conciertos conjuntos (Mané Espinosa)

“Pero ellos eran grandes tipos –prosigue–. En el tiempo que estuvimos con ellos, compartiendo conciertos y postconciertos, nos trataron con mucho cariño, muy correctos. Aunque tenían una imagen de rebeldes, los cuatro eran muy respetuosos. Recuerdo cómo Strummer se ponía detrás del escenario de nuestros conciertos y después comentábamos las canciones y la letras. Era fabuloso”.

¿Qué queda de todo eso?, reflexiona en voz alta. “Además de mucha nostalgia, el punk hizo una limpieza muy buena ya que se sacó de encima toda esa música de mierda de Queen, Led Zeppelin o Yes, y lo hizo con canciones de solo tres minutos donde no hacía falta ser un enorme guitarrista. Lo importante era la actitud, la imagen…”. ¿Y qué queda de Strummer? “Strummer era un hombre con un mensaje: ‘tú también puedes hacerlo’.

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