Blackpink, jaque mate al orden mundial del pop

David Morán

Barcelona

Esta funcionalidad es sólo para registrados

06/12/2022

Suena, qué digo suena, atruena ‘How You Like That’, los bajos rebotan por todos lados como pelotas de goma enloquecidas, y las BLINKs, nombre que reciben las cada vez más numerosas fans de Blackpink, sacuden sus martillos de juguete en el aire como un ejército de un sólo hombre. Corazones rosas por todos lados y superpop arrollador para alimentar una euforia que parece no tener fin. Estribillos supersónicos a un lado, entusiasmo desbordado al otro. Martillo en un mano, móvil en la otra. El martillo, santo y seña de la banda surcoreana, ilumina la pista de rosa chillón y el móvil no pierde detalle de lo que pasa en el escenario, Ahora fuegos artificiales, ahora rayos láser. Ahora llamaradas, ahora confeti. Tan pronto rapean que atropellan al público con himnos acorazados como ‘Pretty Savage’.

Los músicos se ocultan en un discreto segundo plano, pero tampoco importa demasiado: pase lo que pase, sólo hay ojos para Jisoo, Jennie, Rosé y Lisa. El griterío, claro, es notable. Y ensordecedor. Cada vez más. Llega ‘Don’t Know What To Do’, los decibelios se multiplican y los martillos, a 75 euros la unidad, enloquecen. Así que para cuando cae ‘Lovesick Girls’, hit arrebatado pensado para poner del revés todo tipo de pistas de baile, el Sant Jordi ya es puro gozo. Y apenas han pasado 15 minutos. Más que suficiente, sin embargo, para que las de Seúl le hayan dado un buen revolcón al orden mundial del pop y se coronen como superestrellas de la era del ‘streaming’ y la velocidad.

Es una revolución, sí, y sus armas no son otras que martillos de juguete, teléfonos móviles y un laboratorio en el que mezclar a placer el ADN del hip hop, la EDM, el pop de los ochenta y la música de baile de las últimas décadas. ¿’Kill This Love’? Mazas al aire y tintineo como de monedas de videojuego. ¿’Pink Venom’? Marea rosa en el Palau y estribillo rebozado en cola superadhesiva. De momento, mal no parece que les vaya: récord de reproducciones en Spotify y de suscripciones en Youtube; primer grupo femenino de k-pop en superar el millón de copias vendidas con ‘The Album’; primer grupo femenino de k-pop en superar el millón de copias vendidas en una sólo una semana con ‘Born Pink’…

A Barcelona, sin ir más lejos, llegaban después de reunir en Londres a 30.000 personas en dos conciertos. Palabras mayores para una banda que en su primera visita a la capital catalana, en 2019, no logró llenar el Sant Jordi (se quedaron en las 10.000 personas), pero que regresó ayer por todo lo alto: entradas agotadas desde hace días (a 135 euros la más barata); un repertorio enriquecido con las canciones de ‘Born Pink’, su segundo disco; y un aparato escénico multicolor generoso en juegos de luces, plataformas móviles, chispazos y vistosos efectos especiales. Todo, claro, perfectamente milimetrado y encajado en cuatro bloques, cada uno con su cambio de vestuario, sus números coreográficos (por el escenario iban y venían una docena de bailarines) y sus sacudidas rítmicas. Sin descanso. Sin apenas respiros. En la era del estímulo constante, Blackpink son el buffet libre en el que atiborrarse a placer.

En el tercer acto, y justo antes de la mascletá final, llegan los números en solitario y el lucimiento personal, con la versión de ‘Liar’ de Camila Cabello de Jisoo y la rotunda ‘Money’ de Lisa a la cabeza. Una suerte de declaración de intenciones (además de un un grupo meticulosamente diseñado por YG Entertainment, son la suma de cuatro personalidades propias, parecían sugerir) tras la que sólo falta rematar la faena. Y nada mejor para conseguirlo que bromear con el público, deshacerse en elogios y quemar las naves con ‘Typa Girl’ y ‘DUU-DU DDU-DU’. «Blackpink in your area», que repiten con insistencia casi litúrgica en sus canciones. Y sí, Blackpink acampando a placer en la memoria visual y musical de las 18.000 personas que llenaban el Sant Jordi.

No así, lástima, en la de los reporteros gráficos, vetados una vez más en un concierto a ratos naïf -el final les quedó un tanto deslavazado- y a ratos sorprendente pero con el que Blackpink siguen con paso firme su plan de dominación mundial. Poco les debe faltar, si es que no lo han conseguido ya.

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Suscribete

https://www.abc.es/cultura/musica/blackpink-jaque-mate-orden-mundial-20221206090247-nt.html

https://www.abc.es/cultura/musica/blackpink-jaque-mate-orden-mundial-20221206090247-nt.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *