Carlos Ruiz Zafón vuelve al Cementerio de los Libros Olvidados en su libro póstumo de relatos

Una biblioteca imposible en Constantinopla, Gaudí en Manhattan, la tentación de Cervantes… ‘La Ciudad de Vapor’ (Planeta) recopila 11 cuentos dispersos del escritor, cuatro de…

La Barcelona de Zafón no se acaba nunca. Entre la niebla y la leyenda, Carlos Ruiz Zafón (Barcelona, 1964-Los Ángeles, Estados Unidos, 2010) sigue contando su universo del Cementerio de los Libros Olvidados en La Ciudad de Vapor (Planeta), un volumen de 224 páginas que se publica mañana martes 17 y que reúne los relatos breves del escritor, cuatro inéditos y otros editados hace años en diarios, revistas o ediciones especiales de sus novelas.

Cinco meses después de su fallecimiento en Los Ángeles, Zafón regresa a las librerías con nuevas claves sobre su magna tetralogía iniciada con La sombra del viento, el gran best seller que le proyectó en todo el mundo (traducido a más de 30 lenguas con más de 30 millones de copias vendidas). En los 11 relatos de La Ciudad de Vapor, título muy zafoniano, se «proyecta el eco de los personajes y los motivos de su universo literario«, señalan desde la editorial.

Detalle de la portada de 'La Ciudad de Vapor' (Planeta).
Detalle de la portada de 'La Ciudad de Vapor' (Planeta).

Y esa ciudad de vapor no es otra que la suya, la Barcelona que escribía desde Los Ángeles, pero también una metrópolis imaginaria, gótica, literaria, que se remonta a un pasado mítico (los años de posguerra, la oscuridad del Régimen, siempre el XIX y el Modernismo, pero también el XVII quijotesco). El título del libro remite al primer y brevísimo cuento La mujer de vapor (ella es Laura, con «aliento de niebla» y su «besar de tango», uno de esos personajes melancólicos, casi dolorosos, que el protagonista invoca entre la realidad y el sueño) pero también a Antoni Gaudí. El Gaudí siempre eterno de Zafón, su «moderno Prometeo» cuya arquitectura -y dragones- se colaban en sus libros.

Para conmemorar el Año Gaudí en 2002, Zafón escribió Gaudí en Manhanttan, publicado en La Vanguardia. Imaginó al arquitecto en un viaje ficticio a Nueva York, donde debía acudir a una misteriosa cita. Y mientras navegaba hacia América, Gaudí contempla un atardecer: «Esto sí que es arquitectura, hecha de vapor y de luz». Vapor y luz, la materia de la que deberían estar hechas las ciudades y la manera en que Zafón construyó su literatura. No es casual que llevara a Gaudí, quien nunca salió de España, apenas de Cataluña, hasta Nueva York. Existen unos dibujos de un rascacielos que Gaudí habría proyectado para Manhattan hacia 1908: el Hotel Attraction. Aunque hay dudas sobre la autoría de esos dibujos, son de clara inspiración gaudiniana (las torres ovaladas al estilo de la Sagrada Familia o el vestíbulo con arcos que remite directamente a la Cripta Güell) y probablemente salieron del taller de Gaudí, obra de alguno de sus discípulos. Pero a Zafón le sirvieron para viajar con el arquitecto.

Y de Gaudí a Cervantes, que también estuvo en Barcelona, que llevó al Quijote a la ciudad del XVII, donde se imprimió su Segunda Parte y donde fue derrotado por el Caballero de la Blanca Luna en la playa. En 2012, Zafón escribió El Príncipe de Parnaso para una edición no venal que Planeta lanzó de El Prisionero del Cielo. En este relato largo un extraño caballero tienta a Miguel de Cervantes para que escriba un libro como no ha existido jamás. Ese mismo año, a las puertas de Sant Jordi, Zafón publicó Rosa de fuego en la revista Magazine de La Vanguardia, donde explora los orígenes del Cementerio de los Libros Olvidados. Lo concibió como «los fragmentos perdidos de ‘El Prisionero del Cielo’. El relato empieza así: «»Os contaré una historia», dijo él. «Una historia de libros, de dragones y de rosas, como manda la fecha, pero sobre todo una historia de sombras y ceniza, como mandan los tiempos…». Zafón profundizó en su propia leyenda, en un principio de aura mitológica para su Cementerio de los Libros Olvidados: los planos de una biblioteca imposible, de un laberinto de libros prohibidos que debía extenderse en las catacumbas de Hagia Sophia, en Constantinopla. Y le añadió la sangre del último dragón, las celdas de la Inquisición y la travesía de un arquitecto por el Mediterráneo para salvar esos planos.

El dickensiano Leyenda de Navidad (2003, La Vanguardia), La mujer de vapor (para El País) o Alicia al alba se compilaron en el pequeño libreto Barcelona Gothic, que Renfe editó en 2008 en edición bilingüe catalán-castellano para fomentar la lectura en el tren.

Su editor y amigo Emili Rosales siempre ha calificado la obra de Zafón como una «Sagrada Familia literaria» que lo ocupó más de 20 años de su vida. Y La Ciudad de Vapor viene ser la cripta secreta de esa catedral de más de 2.500 páginas, otra llave de su laberinto literario.


Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

LiteraturaSandra Barneda: "Yo soy feminista pero mis libros son universales"
LiteraturaJuan Gómez-Jurado: "Supongo que soy un poco bicho raro, pero como todos"
Literatura'Sol de sangre', adelanto de la nueva novela de Jo NesbÃş

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *