Carlos y Guillermo Alvar exploran el buen comer y el buen beber

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Nuestra imaginación, forjada en el yunque visual de las películas ambientadas en el Medievo, tiende a representar ese período de nuestra historia como una era poco proclive a delicadezas de conducta en los banquetes, en los que la barbarie predominaría sobre el esprit de finesse que vendría después, a partir del Quattrocento, coincidiendo con el advenimiento de la Edad Moderna. El libro de Carlos Alvar y Guillermo Alvar Nuño demuestra fehacientemente que la Edad Media fue mucho más rigurosa y exquisita de lo que pueda imaginarse en relación con las normas de conducta en la mesa. Verlaine, en un soneto de Sagesse (1880) llamó al Medievo «énorme et délicat», esto es, un constructo histórico que abrazaba la antítesis de lo que está más allá de la norma (énorme) y de aquello que evoca cortesía y finura (délicat). Después de leer este libro, la balanza parece inclinarse del lado del segundo de los adjetivos utilizados por Verlaine. La estructura del tomo es binaria.

En una primera zona, repartida en cinco epígrafes, los autores trazan una documentada introducción al tema, que parte de los cambios en la forma de comportarse en la mesa que se producen en Europa a partir de la caída del Imperio Romano, cambios a peor que se hicieron notorios en los siglos oscuros de las invasiones germánicas, pero que con Carlomagno (s. VIII-IX) interrumpen su decadencia, surgiendo por voluntad del emperador una cultura de la cortesía, centrada en el refuerzo de conceptos como escuela y educación.

Gigantón barbudo

Todo ello impulsado por un gigantón barbudo de casi dos metros de estatura que, según su biógrafo Eginhardo, no aprendió nunca a leer ni a escribir. El Renacimiento carolingio es, pues, la primera etapa en la reconstrucción de las reglas vigentes en la Roma imperial, pero corregidas y mejoradas por el impulso civilizador que supuso el cristianismo al instalarse en lo más alto del sistema europeo de credos y conductas. El estudio introductorio se cierra con un muy sugerente capítulo sobre los tres enemigos principales que tenía entonces -y sigue teniendo ahora- un comportamiento educado en la mesa: el vino, la gula y la lujuria.

Los enemigos que tenía y tiene el buen comportamiento en la mesa: el vino, la gula y la lujuria

En la página 110 finaliza la primera parte del libro, redactada en su integridad por C. y G. Alvar y enriquecida con abundantes y espléndidas ilustraciones en color de códices medievales. A partir de entonces comienza la segunda parte, que recoge una cuarentena de textos, traducidos por los autores de siete lenguas diferentes, donde se demuestra por lo menudo la importancia que tuvo en la Edad Media el buen comportamiento en la mesa. Muchos de los textos, más de la mitad anónimos, se han traducido por primera vez a cualquier lengua, en este caso al castellano, lo que convierte el libro en una novedad absoluta en los estudios sobre esa rama de la historia de las mentalidades que es la historia de la urbanitas. Una asignatura importante en la educación medieval que ha llegado hasta nuestros días: todavía recuerdo El muchacho bien educado, un librito con ese título que tuve que estudiar en el curso de Ingreso previo al bachillerato y que contenía, entre otros preceptos urbanos, un rosario importante de normas relacionadas con la conducta convivial.

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https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-carlos-y-guillermo-alvar-exploran-buen-comer-y-buen-beber-202102030105_noticia.html

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