Chicot: “Platón siempre dijo que las mujeres podían hacer las mismas tareas que los hombres, incluso gobernar”

Los antiguos griegos sentaron los cimientos de la civilización. Descubrieron la filosofía. Impulsaron la matemática, la pintura y la poesía. Perfeccionaron la arquitectura.Inventaron la democracia. Toda esa sabiduría bien merece una novela. O varias novelas.

Como las que ha escrito Marcos Chicot, que ya intentó acercar al lector actual a la vida y las costumbres de la Grecia clásica en El asesinato de Pitágoras y El asesinato de Sócrates (finalista del Premio Planeta 2016) y ahora convierte ese ciclo en una trilogía con El asesinato de Platón (Planeta).

Chicot trabaja con una clara doble idea: “entretener y enseñar”. El lector que se sumerja en las páginas de esta trilogía se distraerá, pero además adquirirá unos conocimientos más que fiables del mundo clásico. El asesinato de Platón, lo mismo que los dos asesinatos anteriores, son una amena lección de historia.

Trabajo de documentación

“Mi objetivo es transmitir lo que realmente ocurrió. He dedicado más de un año y medio a la documentación para conocer al detalle qué pasó con cada personaje”, señala el autor. Sobre esa realidad ha construido un mundo de ficción y el resultado es un mosaico en el que se entrelazan los personajes auténticos con los inventados.

Portada de 'El asesinato de Platón', la última novela de Marcos Chicot
Portada de ‘El asesinato de Platón’, la última novela de Marcos Chicot (La Vanguardia)

Esa tarea, la de hilvanar la intriga y escribir, le llevó otros dos años de un trabajo del que se siente orgulloso, porque “jamás aparece en la novela un dato real que esté alterado y la trama de ficción es coherente”. Y es que Chicot ha encontrado la manera de transmitir el pensamiento de Platón sin necesidad de transcribir sus diálogos.

La fórmula pasa “por poner en boca del personaje las palabras que se corresponden con lo que era y lo que pensaba”. En el caso de Platón no es sencillo, porque es una figura “a la que muchas veces se ha interpretado mal”. “Platón decía que tenían que gobernar las personas realmente capacitadas para ello y no los demagogos, una idea de la que se pueden apropiar las dictaduras”, reconoce Chicot.

Un mujer en un mundo de hombres

Pero matiza que el filósofo, quizá el más influyente de la historia, “era alguien orientado al bien común”. Y esa “es la premisa” que impregna esta nueva intriga de la Grecia clásica, “la idea de unir política y filosofía para luchar contra la demagogia”. “Es lo que quería Platón, al que muchas veces se ha maltratado, pero con esta obra intento que se le conozca tal y como era”, agrega.

También con sus sombras “que las tenía”, pues era “muy racional, a veces frío, no exhibía sus sentimientos y no tenía familia, lo que le distanciaba de las mujeres y los niños”. Sin embargo, y aunque Platón vivía en una época en la que las mujeres carecían de relevancia social, siempre mantuvo que “podían hacer las mismas tareas que los hombres, incluso la de gobernar, lo que le convierte en un personaje muy adelantado para su tiempo”.

Y por eso, Altea es la protagonista de la novela. Una mujer que se sabe inteligente y que “quiere llevar una vida acorde con sus capacidades, por lo que entra en la Academia”. Y aunque eso forma parte de la ficción, “hay referencia de una mujer que formó parte de esta institución y que es la génesis del personaje”.

“Riqueza en la recreación”

Pero la dificultad de alcanzar la igualdad en un mundo de hombres no será la única preocupación de Altea, hija de Perseo, el protagonista de El asesinato de Sócrates. La joven tendrá que enfrentarse a las artimañas de su malvada esclava Melisa y tratar de salvar su matrimonio con Calipo, perdido en un mundo hedonista tras el fracaso de sus inversiones… La intriga está servida.

Las andanzas de Calipo permiten a Chicot hacer un recorrido por los todos los rincones de la antigua Atenas con una “riqueza en la recreación” de los templos, las calles, los anfiteatros, los banquetes, las orgías… y por la manera de vivir de los gobernantes, los esclavos o los soldados, pues “no son los diálogos de Platón uno detrás de otro los que dan vida a la novela”.

“El libro es una experiencia muy rica para cualquiera que quiera pasarlo bien y aprender”, resume el autor, cuya propia capacidad de aprendizaje no tiene límite. Chicot es licenciado en Psicología Clínica, Psicología Laboral y Económicas. Empezó la carera de Filosofía y luego se decantó por la literatura. Ahora vive de escribir y no descarta una cuarta entrega de la serie. Esta vez con Aristóteles como protagonista de su propio asesinato.

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