Christina Rosenvinge: "El arte y artista son asexuales. Es el mundo el que nos pone el sexo"

La cantante y compositora regresa a la interpretación más de dos décadas después de la mano de ‘Karen’, el primer y deslumbrante largometraje de María…

Christina Rosenvinge (Madrid, 1964) es Karen Blixen, que a su vez es Isak Dinesen. Christina Rosenvinge es compositora, cantautora, poeta y, de repente y de nuevo, también actriz. Karen, de María Pérez Sanz, es la película recién presentada en el Festival de Cine de Europeo en la que todo lo anterior con cada una de sus felices contradicciones se hace posible. Rosenvinge, de ascendencia danesa como la escritora de Memorias de África, regresa a la interpretación después de tantos años (ha

y que remontarse a La pistola de mi hermano, de 1997) para completar un triste y profundamente bello viaje a ese instante único y feliz en el que el fracaso cobra sentido. El debú a la dirección de la directora extremeña no es sólo una buena noticia, es
un bello comienzo y un deslumbrante reencuentro. Todo bien.

¿Ser hija de daneses y dar vida a Karen Blixen es casualidad o destino?
Los libros de Blixen estaban en danés en mi casa, pero yo la leí primero en español y luego en inglés. Con el tiempo descubrí que había alguna conexión familiar con ella. Mi abuelo conocía al hermano de Blixen.
Pero eso no explica cómo llega al papel…
En realidad, fue una idea audaz de María, la directora. Me llamó para hacer la música de la película. Tenía un tema perfecto para el final inspirado en
la tradición emigrante de mi familia.
Luego a los pocos días me propuso ser protagonista. Lo pensé, decidí que no y, cuando iba a transmitirle mi negativa, cambié de opinión en el momento justo de pronunciar la frase.
Hace no mucho publicó un libro con las letras de sus canciones y ahora esto. ¿Significa el principio o fin de algo en su carrera?
Todo forma parte de lo mismo. Cuando eres intérprete eres ya autor y actor. No es más difícil actuar en un escenario que hacerlo en una película. La disciplina es la misma: tienes que
ser capaz de reproducir esas emociones que has trabajado en solitario en una situación adversa y antinatural delante de público.
Tienes que ser capaz de cantar o interpretar como si fuera la primera vez.
La película es la historia de un fracaso, de lo mal que le fue a Karen Blixen en África… ¿Qué relación mantiene usted con el fracaso?
Creo que todos podemos conectar con eso.
De la mano de un fracaso uno llega a su destino.
Del accidente llega el acierto. Hay una parábola en la obra de Blixen muy gráfica. Un personaje dibuja sus movimientos a lo largo del día y parecería que sus idas y venidas no tienen ningún sentido. Y, sin embargo, sobre el papel aparece la imagen de una cigüeña, que simboliza el destino.
La idea es que su fracaso en África la empujó a cumplir su destino en la escritura, aunque fuera de forma tardía…
Eso no es nada extraño en el caso de las mujeres. Lo suyo no fue exactamente una vocación tardía. Ella estuvo toda la vida creando relatos que fascinaban a los que escuchaban. Cuando regresó a Dinamarca y después de haber considerado hacer cosas tan distintas como cocinar incluso, se sienta y empieza a escribir sus relatos. Tras el primer éxito, llega
Memorias de África.
La vida le dio la mejor historia. Quizá su primera intención al escribir fue procesar el trauma de haber perdido el paraíso. Por cierto, una coincidencia maravillosa es que ella se fue a escribir a la punta norte de Dinamarca que es precisamente donde yo veraneo y escribí su canción.
Ahí entra también el destino
[se ríe].
Blixen firmó su primer libro con nombre de hombre. Lo digo por lo que decía de las vocaciones tardías en el caso de las mujeres…
Lo primero es que no creo que el arte tenga sexo.
No hay una manera distinta de escribir si eres hombre o mujer. El artista es asexual. Es el mundo el que te pone sexo.
Por otro lado, su actitud sí fue muy feminista. Aunque no se declarara como tal. Siempre quiso ser independiente tanto de la familia como de la pareja
No deja de ser desalentador que la cuestión feminista siga siendo objeto de reivindicación. Blixen murió en 1962.
En cualquier caso, todos tenemos que celebrar la nueva ola feminista que vivimos, aunque sea tarde, por la simple razón que duplica las posibilidades y duplica los talentos.
Y eso nos beneficia a todos. Hasta ahora estábamos oyendo un lado del estéreo.
¿Y a qué cree entonces que se debe la fuerte reacción en contra incluso desde cierta izquierda ofendida?
Me resulta incomprensible. Creo que es simple evolución. El mundo tal y como está no está funcionando bien. Y son buenas noticias para todos. Ya en la película
Todo es mentira
(1994) hacía un poco de mí misma y hacía de feminista. Por eso, lo que ocurre ahora es gratificante.
Durante mucho tiempo he sido ridiculizada y ahora, finalmente, mira tú qué bien.
Una cosa son las leyes y otra que la sociedad. Se necesita tiempo. Pero no se puede dejar que las cosas vayan solas, porque las cosas nunca van solas. Al revés. Cada vez que hay dos pasos hacia adelante, te viene una reducción del derecho al aborto…

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