Cine con emoción para romper el tabú de las madres solteras

La marroquí Myriam Touzani estrena en España, con la salvedad de Catalunya por el cierre de los cines, su aplaudida opera prima Adam . La película cuenta la relación entre una soltera embarazada (Samia) y una viuda algo amargada (Abla) que –con el aliento de su encantadora hija de 8 años (Warda)– decide acoger y amparar a la futura madre frente al repudio social del que es víctima.

El filme, titulado con el nombre que recibirá el niño, está ambientado en la medina de Casablanca y representó a Marruecos en los últimos Oscars. Y aunque aquella candidatura no prosperó, el filme recibió buenas críticas tanto en Hollywood como en Cannes, donde se presentó dentro de la sección Un certain regarde.

Como punto fuerte más incuestionable, la cinta cuenta con grandes interpretaciones a cargo de de la veterana Lubna Azabal (Abla), conocida por Incendies , y de la aquí desconocida pero muy efectiva Nisrine Erradi (Samia).

El filme nació de la “necesidad” de la cineasta de comprender y dar voz a mujeres como la joven real embarazada y repudiada que, siendo ella una veinteañera, sus padres acogieron en la casa familiar. “Ante la convicción de que su hijo se convertiría en un paria y un bastardo a los ojos de la gente si ella lo mantenía consigo, ella interpuso una barrera ante él desde un principio para cortar el lazo afectivo, y se empeñó en entregarlo en adopción”, relataba Touzani a La Vanguardia, ayer mismo, en entrevista celebrada en Madrid. “Yo mismo acompañé a esta pobre madre a la entrega del bebé”, recordó.

Nisrine Erradi es Samia en 'Adam', de Maryam Touzani
Nisrine Erradi es Samia en ‘Adam’, de Maryam Touzani (KARMA FILMS)

Aunque su idea “no era lanzar un mensaje sino ante todo hacer una obra cinematográfica”, Touzani celebra la capacidad del cine para, a través de la emoción, dar lugar a la reflexión y el debate que “todo el mundo en Marruecos, progresistas y conservadores, desea abrir en el fondo para afrontar lo que hasta ahora ha sido un tabú pero sin duda es una realidad”.

El filme se presentó “con más éxito del esperado” en salas comerciales y en asociaciones marroquíes donde luego se dio lugar efectivamente a la discusión. “Me sorprendió muy gratamente la posición de franca apertura que mucha gente que admitía su tendencia conservadora mostró al ver la película”, dice la realizadora.

La primera presentación se hizo a nte medio centenar de madres solteras que de un modo u otro se identificaron con el personaje de Samia. “Aquella proyección fue el momento más emotivo de mi vida”, añade la cineasta.

La historia de Adam se centra en la relación que entablan las dos protagonistas. Cuando Samia llama a la puerta de Abla –una humilde pastelera que trabaja sin descanso para salir adelante junto a la pequeña Warda– ella se la cierra. Luego mira por la ventana y, al ver a la joven durmiendo en un recodo de la calle frente a la casa, se apiada y la acoge; en principio para una o dos noches; después hasta que encuentre una solución.

Lubna Azabal  interpreta a la viuda Abla en Adam', de Maryam Touzani
Lubna Azabal interpreta a la viuda Abla en Adam’, de Maryam Touzani (KARMA FILMS)

Samia tiene recursos y carácter. Y termina por influir en Abla y abrirle nuevos horizontes. El proceso es largo, y por el camino Touzani nos descubre el alma de cada una de las dos mujeres. “Quería meterme en su piel y que la cámara entrara en su intimidad y su sensualidad”, explica. De ahí el continuo recurso a los primeros planos, los colores cálidos y las secuencias llenas de miradas y de silencios–siempre con los diálogos justos– de las escenas dentro de la casa.

Determinados planos delatan el gusto de la realizadora por la pintura, y más en concreto por artistas como Caravaggio o Vermeer

La cámara toma una distancia mucho mayor, literal y figuradamente, cuando muestra el contexto social cuando Samia va y viene por las calles de la medina y, a veces, otras mujeres la miran mal o la desprecian de manera explícita. En un término medio están los momentos en los que las dos protagonistas interactúan con el exterior a través del mostrador por el que venden sus pasteles.

Otra escena de 'Adam'
Otra escena de ‘Adam’ (KARMA FILMS)

La fabricación artesanal y primorosa de los dulces que ofrecen, todos hechos de principio a fin por ellas con sus manos, representa “las cosas tradicionales que hay que proteger” en un país como Marruecos, llamado por otra parte a terminar de dar el estirón en la industria y la tecnología. “El mío es un país complejo donde el progreso y las costumbres de siempre conviven a veces con dificultad pero de manera armónica en muchos otros casos”, indica Touzani.

La fotografía es otro gran pilar de la película. A la directora le apasiona la pintura, y en especial determinados artistas de los siglos XVI y XVII como Caravaggio o Vermeer. En algunos fotogramas ese gusto queda patente. Abla y Samia son mujeres del siglo XX, pero para bien y para mal nos recuerdan a las de épocas pasadas, a veces muy lejanas.

Maryam Touzani posa en un intermedio de sus sesiones de entrevista, ayer en un hotel de Madrid
Maryam Touzani posa en un intermedio de sus sesiones de entrevista, ayer en un hotel de Madrid (Luca Piergiovanni / EFE)

Abla y Samia son mujeres del siglo XX, pero para bien y para mal nos recuerdan a otras de épocas pasadas, a veces muy lejanas

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