Clara Peya y Marc Parrot se acercan a la poesía urbana

La conexión entre letra y música es incuestionable, pero la letra sin la música es un campo nuevo para Clara Peya y Marc Parrot. La editorial Rosa del Vents publica, en la colección Contraveu , músicos que, por un rato, dejan la música de lado y escriben poemas. La colección de poesía urbana empezó con Cesk Freixas, Suu y Adrià Salas justo antes del confinamiento de marzo, y ahora llegan dos nuevos volúmenes: Liti-o , de Clara Peya, y Cançons impossibles , de Marc Parrot.

Con la obra Liti-o , la pianista Clara Peya (Palafrugell, 1986), que ya había explorado otras vertientes artísticas, como el teatro y la danza con Les Impuxibles , con su hermana Ariadna, aborda la poesía y afirma sentirse huérfana de la música: “Las palabras y la música se limitan la una a la otra. En la poesía es más difícil encontrar la palabra justa. Por eso en los poemas musicados las palabras no funcionan igual”.

Peya ha escogido el litio, con este juego con la vocal ‘o’ pero también con el número cero: “Es un juego con el castellano, porque también hay algún poema en esta lengua, y hablo de elementos y eso es como un símbolo”. “El litio es un concepto concreto –continúa–. Es una sustancia que está en muchos medicamentos, como el que yo tomo, estoy diagnosticada de TOC. El litio te salva, pero también te salvan las amigas y otras cosas. Y el piano”.

Clara Peya

“Leo mucha poesía y pensé que podía ordenar palabras”

El libro está ilustrado por Wara de Ormaechea e incluye todas las notas del piano, que recorren las páginas. Está dividido en cuatro partes, a partir de cuatro elementos: “Son cuatro elementos que llevan litio en su combinación, y es un viaje dentro del libro. Empiezo con el aluminio, que está muy presente y es más amable. Después viene el cadmio, el más tóxico, con las relaciones tóxicas y todo lo que nos hace daño. A continuación, el manganeso, que es el más alegre, el más positivo, que ayuda a salir adelante. El cuarto es el cobre, el más resistente, el que aguanta más, donde llegas después de pasar por varios estados, lo vives desde la experiencia. Cuando entras en una edad más madura, es más contenido. Ves gente con ojos tristes, pero están más tranquilos”.

Cuando la editorial le hizo el encargo, no lo veía claro: “Al principio no me sentí legitimada, pero después, pensando mucho, como la colección Contraveu toma gente de la música… Leo mucha poesía y pensé que podía ordenar palabras”. Con respecto a la experiencia, confiesa que se ha encontrado “muy a gusto, es un campo para explorar tremendo y he aprovechado esta oportunidad”.

Marc Parrot publica el libro de poesía 'Cançons impossibles' (Contraveu, Rosa dels Vents)
Marc Parrot publica el libro de poesía ‘Cançons impossibles’ (Contraveu, Rosa dels Vents) (Silvia Poch / Rosa dels Vents)

Marc Parrot

“El tema que atraviesa mis poemas es el amor: el amor de todo tipo, de trascendencia de padres a hijos, el amor a la naturaleza”

En el caso de Marc Parrot (Barcelona, 1967), Cançons impossibles “es una idea que viene de lejos”. El compositor cuenta: “Siempre he apuntado ideas, a veces reflexiones más elaboradas, que podían ser una canción, pero que tenían un interés que, si las musicaba, se perdía. Las canciones tienen repeticiones que no habrían funcionado”. El compositor y cantante no se considera “un escritor de poesía, solo de canciones”.

Cuando Rosa dels Vents le propuso escribir un libro de estas características, “ya lo tenía empezado”. Confiesa que en esta etapa ha disfrutado mucho “seleccionando y reescribiendo, en un proceso infinito que hay momentos en que hay que detenerse”. El tema que atraviesa sus poemas es el amor: “El amor de todo tipo, de trascendencia de padres a hijos, el amor a la naturaleza”.

Y añade que no sabe si habrá otro proyecto literario, pero que ahora escribe “con la mente más abierta, pensando que ya no serán canciones y que, si lo son, pueden ser válidas igualmente”. Parrot añade: “Este libro, Cançons impossibles , es lo que más se parece a un disco mío. Te lo puedes poner y conectar con tres o cuatro canciones, depende de tu momento, y otro día conectar con otras, siempre de una manera lúdica”.

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