Conciertos por whatsapp, el último (y desesperado) invento de la música en directo para resistir la pandemia

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Imagínese sentado en el sofá de su casa, diciéndole a su pareja o a su compañero de piso: «Mira ven, siéntate conmigo y pídele la canción que quieras a Albert Plá, que lo tengo aquí en una videollamada de whatsapp». Mola, ¿verdad? Siempre será infinitamente menos emocionante que un concierto real, pero una actuación personalizada tiene su gracia. Especialmente tratándose de un artista como el señor Plá.

«Sí, ya sé que muchos pensáis que soy como un político, que cada vez que abro la boca digo o una tontería o una mentira. Pero no, esta vez es en serio», dice el músico en el anuncio que ha grabado para esta propuesta. «Con esto de los teatros… vamos a hacerlo más fácil. Quieres que te cante «¿Joaquín el necio?», pues ya está. Yo te llamo por whatsapp vídeo, y tú me dices la hora, el día, la canción que quieres que te cante, y yo te la canto. Es así de fácil, ¡no sé cómo no se me había ocurrido antes». Plá vende muy bien su idea, recomendándola como regalo de cumpleaños, y remite a su web oficial para las reservas de actuación, que incluyen dos canciones y cuestan 70 euros. Vamos, que la exclusividad no sale barata.

La idea ha funcionado tan bien, que Plá ha anunciado que ya lleva más de cien conciertos por whatsapp, lo que le sale a unos 7.000 euros de ingresos con este formato en unos tres meses. Una cifra que haría babear de ilusión a muchísimos compañeros y compañeras del gremio.

La otra propuesta pionera de conciertos en whatsapp que se puede encontrar buceando por la red no tiene ánimo de lucro. Se llama Música Para Respirar 24/7, y es un proyecto musical de la Sociedad Boliviana de Música de Cámara para dar conciertos privados a enfermos de coronavirus, tanto en cuarentena domiciliaria como en ingreso hospitalario. En sus actuaciones han conectado con personas de más de veinticinco países de todo el mundo, tal como explica a ABC Camila Barrientos, clarinetista y cofundadora de La Sociedad.

«El proyecto nació cómo respuesta a la crisis de COVID de parte de la Sociedad Boliviana de Música de Cámara. Distanciados de nuestros lugares de trabajo habituales como artistas durante la pandemia, y viendo las necesidades de la población boliviana y mundial de alternativas para mantener el ánimo delante de la crisis, lanzamos Música para Respirar 24/7 con tres objetivos principales: crear un espacio sonoro de tranquilidad y distracción para los oyentes, estar disponibles 24 horas al día haciendo turnos de doce horas como un ejercicio de empatía y un homenaje al personal del área de la salud, y por último probar que la música y las artes pueden ser una herramienta poderosa para afrontar esta crisis», explica la joven artista.

Un concierto para un residente de un centro de salud en Curitiba (Brasil)

 

Cualquier persona puede acceder a un miniconcierto de Música para Respirar 24/7. Sólo hay que enviar el nombre y número de whastapp por mensaje privado a las redes sociales del proyecto (@lasociedad.bo en Facebook e Instagram), y en unos treinta minutos un músico o música la contacta para brindarle un miniconcierto en vivo en exclusiva.

«La Sociedad está conformada por nueve músicos y músicas profesionales de la diáspora boliviana en Brasil, Ecuador, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra y Portugal, y dos que residen en Bolivia», explica Barrientos. «Somos parte de instituciones como la Orquesta Sinfónica Municipal de São Paulo, la Orquesta del Estado de São Paulo, Royal Academy of Music en Londres, la Universidad de McGill en Montreal y la Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia. Durante las semanas de Música para Respirar 24/7, aparte del núcleo artístico de la Sociedad, contamos con invitadas e invitados que tocan en las mayores orquestas de America Latina cómo las Sinfónicas de Santiago, Montevideo, Bogotá y México DF. Esto ha hecho que realmente funcione como un proyecto que integra artistas de America Latina, y los acerca al público de una forma única y extremamente personal; algo muy innovador, especialmente en el ámbito mundial de la música clásica, tan tradicional y retraído a sus auditorios».

Desde que lanzaron el proyecto el pasado mes de agosto, han dado 2.147 conciertos por whatsapp, incluyendo 179 dirigidos a instituciones como escuelas, hospitales, centros de tercera edad, para un público total de 5.538 personas. «Empezamos en Bolivia y llegamos a 46 países, incluidos algunos tan distantes como Camboya, Australia y la India. En la última edición de Música para Respirar 24/7 en diciembre, contamos con el apoyo de la Fundación Ideograma con sede en Barcelona para alcanzar al público en España que nos recibió muy calurosamente. Esperamos poder alcanzar a más personas tanto en España como el resto de America Latina. Esta iniciativa, aparte de ser inspiradora es también integradora, nos hace conocer y viajar a países mediante la música y tecnología, y, en estos tiempos que estamos tan aislados, nos hace sentir más cerca a los demás».

Un concierto para una residencia de ancianos, con el móvil conectado a la televisión
Concierto para un Hogar de Infancia en Arani (Bolivia)

Aunque ha salido extraordinariamente bien, el proyecto se ha topado con no pocas dificultades. «La precariedad del Internet en algunas regiones, en America Latina especialmente, y la falta de acceso a este, limita el número de personas al cual podemos llegar así también como la calidad sonora de los conciertos», lamenta Barrientos. Por otro lado, «existen también personas que no manejan las redes sociales, por eso el tema de accesibilidad es algo que nos preocupa y siempre estamos intentando resolverlo».

Otro dificultad es la «financiación y la valorización de la música y el arte», señala Barrientos. «Este es un problema para la mayor parte de organizaciones artísticas en el mundo y, por supuesto, la crisis sanitaria ha precarizado aún más el trabajo del sector cultural. Música para Respirar 24/7 responde también a esa visión tan básica del bienestar humano de algunas sociedades, y gobiernos que no ven al sector cultural como un sector que puede estar activo y apoyar a la ciudadanía en este periodo de crisis. Nosotros pudimos superar esta dificultad en parte gracias al apoyo de la organización Konrad Adenhauer Stiftung y a una campaña de financiamiento colectivo».

La mayor parte de estos conciertos son a través de teléfonos móviles por whatsapp, pero también han empezado a hacerlos por Zoom y otras plataformas que tienen la capacidad de ser utilizadas en pantallas de computadoras y televisiones. «Los conciertos institucionales que hacemos también, generalmente, son por zoom, en pantalla grande».

Tras haber dado más de dos mil conciertos, las historias emotivas que se han encontrado estos músicos solidarios «son muchas», reconoce Barrientos. «Cuando recién lanzamos los conciertos en el pico de la primera ola de COVID en Bolivia, tocamos para muchas personas que trabajan en el área de la salud. Hubo una llamada que hizo nuestro trompetista Bruno Lourensetto a un médico en Cochabamba, Bolivia. El médico trabajaba en el ala de COVID de un hospital y se mantuvo bastante serio durante todo el concierto. Cuando estaba por terminar se unió su esposa a escuchar junto con él, y por petición del médico, Bruno tocó una música brasileña que no conocía tan bien y por eso, a parte de tocar, Bruno se puso a cantar y bailar un poco. Esto le sacó una gran sonrisa y también algunas risas al doctor. Al terminar la música, la esposa confesó que hacía meses que no veía a su esposo sonreír. Ella, enfermera, dejó su trabajo desde que comenzó la pandemia para cuidar de su hijo pequeño que tiene problemas de salud.

«También hemos descubierto oyentes en lugares poco comunes», asegura Barrientos. «Por ejemplo, en la torre de control del Aeropuerto del Alto en Bolivia, en salones de belleza en Quito, o en un convento en México DF. A medida que la pandemia fue mutando, también fue interesante ir acompañando a los oyentes. Así, empezamos a tocar para cumpleaños, para propuestas de matrimonio y otras ocasiones que las personas tenido que vivir de forma virtual.

El esfuerzo y la generosidad de todos los músicos implicados en este proyecto ha tenido recompensa, ya que la institución cultural californiana Music Academy of the West, que auspicia ideas innovadoras en áreas que incluyen expresión artística, desarrollo de público, educación, participación comunitaria, justicia social y tecnología, les ha otorgado el premio Alumni Enterprise, dotado de 20.000 dólares. «Este año hubo 94 proyectos concurrentes, y el nuestro recibió el premio mayor», dice Camila, llena de orgullo. «Ha sido un gran reconocimiento a todo el trabajo realizado y nos da el empujón necesario para continuar con más Música para Respirar 24/7 este año, y así llegar a más personas. Aparte del valor monetario, el premio incluye el asesoramiento de un experto en la industria creativa que acompañará el proyecto, algo igualmente valioso para nosotros».

Así pues, gracias al premio Alumni Enterprise la Sociedad Boliviana de Música de Cámara podrá realizar cuatro ediciones de Música para Respirar 24/7 este año. «Cada edición contará con un comisario diferente en relación al repertorio, y tendremos aun más músicos y músicas invitadas, mayormente dentro del ámbito de la música clásica, pero también artistas que están haciendo música que nos gusta y pensamos que les gustaría a nuestros oyentes», explica Barrientos, que quiere convertir Música para Respirar en «una nueva forma de presentar música clásica sin las limitaciones de las salas de conciertos, tanto el músico como el oyente tienen la oportunidad de interactuar y conversar, a parte de compartir el momento musical tan único y especial».

A lo largo de 2021 también harán varias colaboraciones con diversas instituciones como escuelas, hospitales, centros de salud mental y asilos «para acompañar durante este periodo de crisis, y probablemente después», prevé Barrientos. La culminación del proyecto será una gira en Bolivia en diciembre, «si existen las condiciones de hacerla de forma segura», señala la artista, «para conocer y tocar en persona para el público que estamos desarrollando, quien sabe también en otros países».

Sociedad Boliviana de Música de Cámara en redes: @lasociedad.bo en Facebook e Instagram.

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