Críticas de discos de la semana: Niño Josele, Antía Muíño y Raúl Querido

Fernando Pérez y Andrés Castaño

08/12/2022 a las 00:55h.

Pocas semanas quedan para acabar el año, ergo para hacer las votaciones de los mejores discos del año, pero aún con todo seguimos reseñando una semana más, quizá la última de este curso, algunas obras discográficas que merecen atención para bien o para muy bien, en este caso. Hablamos del flamenco de Niño Josele, del tecno pop de Raúl Querido y de la cantautora Antía Muíño.

Por Andrés Castaño

Niño Josele – ‘Galaxias’

El almeriense Niño Josele representa lo más granado de la guitarra flamenca, con un toque virtuoso y totalmente innovador que busca nuevos caminos de expresión del género. Es un guitarrista procedente de una familia con larga tradición flamenca, al que su padre le puso a aprender la guitarra con tan solo 6 años. Colaboró y giró con grandes del flamenco como Paco de Lucía y Enrique Morente. Pero su carrera también se vio muy influida por el jazz, estilo que descubre con Bill Evans, y ha tocado con Joe Lovano, Chick Corea, Phil Woods, Marc Johnson, Jerry González, Esperanza Spalding, Horacio El Negro, entre muchos otros. Entre sus grabaciones están los proyectos junto a Jerry González («Los piratas del flamenco»),Estrella Morente («Amar en paz»), Chano Domínguez («Chano &Josele) o Chick Corea, entre otros.

Flamenco

Niño Josele – ‘Galaxias’

  • Discográfica Beatclap

Galaxias supone un paso más de gigante en su carrera con las colaboraciones estelares de Chick Corea, Jorge Pardo y de Rubén Blades, a las que sumar el cante de Rosario la Tremendita y del arpista Edmar Castañeda. Arranca con ‘Galaxias’ una pieza de más de 9 minutos con un teclado de Chick Corea buscando un vibrato especial, con querencia por esas notas alargadas, tiene algo de pieza progresiva que recuerda a los teclados del Miles Davis de los 80. Sigue con una mirada a su tierra en ‘La Vida’. En ‘La Graciosa’ la flauta de Jorge Pardo imprime matices, en una pieza que evoluciona con palmas, batería, cortes y un teclado tremendamente libre, como si representara la vida libre de una isla. ‘Tu recuerdo’ tiene un deje nostálgico de balada o canción con gran poder evocador. ‘Ausencia’ apunta brío y un toque más ágil, con cierto temple de palmas, y remarcado por la voz de Rosario la Tremendita. El arpa de Edmundo Castañeda da un contraste latino a ‘Caballo Andaluz’, junto a castañuelas y aires del sur, conjugando la universalidad dela música y prolongando la influencia del flamenco y el buscado mejunje con otras sonoridades. Rubén Blades, impone toda su descarga de ritmos caribeños, salsa mediante, a la estructura flamenca de ‘No pasa nada’. Cierra el disco ‘Papusza’ (muñeca en romaní) con mucho brío y arte, como mirando a la mujer, y a su lucha, buscando su lugar en el pueblo, y su papel fundamental en la sociedad. Un disco muy notable que es una mina, de la que extraes metales preciosos con cada nueva escucha.

Por Fernando Pérez

Raúl Querido – ‘Carabanchel’

Impenitente llanero solitario de Bandcamp, inagotable dinamo creativa y convencido transeúnte del territorio punk, entendido este como un espacio de absoluta libertad creativa, Raúl Díaz García lleva media vida dando forma a la música que le da la real gana, ya sea en la soledad de su habitación o en recurrente y estrecha complicidad con otros (El Pardo, Hazte Lapón, Puzzles y Dragones, La Perfecta Moment…). En definitiva, generando, propagando, haciendo que las pequeñas grandes cosas pasen…

Tecno-pop

Raúl Querido – ‘Carabanchel’

  • Discográfica El Genio Equivocado

‘Carabanchel’, un mensaje de esperanza en una botella arrojada al barro del Manzanares, supone un evidente giro y un enorme paso adelante en su trayectoria artística. Un disco valiente y brutalmente honesto (quizás por eso las citas ‘calamarianas’ tomadas de ‘Flaca’) que es como el barrio mismo: a veces resulta opresivo y otras sucio y desabrido, pero también hay calor y color, cielos y espacios abiertos, brotes de fe en la vida que surgen entre las grietas de las calzadas mal asfaltadas. Guiado por el ubicuo y hábil Guille Mostaza, la mitad de los nunca suficientemente reivindicados Ellos, Raúl transita entre esas emociones encontradas con un rico discurso sonoro en el que Arab Strap y Sisa se saludan al encontrarse en la Vía Carpetana y Aviador Dro amerizan en la Playa de Madrid en una nave pilotada por Javier Corcobado. Hay momentos para bailar en la oscuridad (‘Nuevo, neutro y normal’) y otros para sumergirse y dejarse arrastrar por ella (la industrial ‘Pan Bendito’), arrebatos de melancolía con un extraño poder euforizante (‘No se parará’) y ensoñaciones kraut-pop (‘Carabanchel’, la canción, una verdadera joya sintética a medio camino entre Kraftwerk y Family). Una amalgama de sensaciones que acaba cobrando pleno sentido, del miedo a la luz, del dolor a la reafirmación, con un colofón inmenso. ‘El último paseo’, un ‘spoken word’ de casi cuarto de hora, es un todo o nada, uno de esos órdagos a la grande que pueden acabar en debacle o convertirse en hito.

Desde luego, hace falta valor para desnudarse por completo y tirarse de cabeza a las profundidades de un revuelto mar sentimental sin tener muy claro si habrá suficientes fuerzas creativas para llegar hasta la orilla. El triunfo es rotundo, inapelable. Este ‘Losing Haringey’ del sur de Madrid es una epopeya íntima que arranca con un monótono recitado que parece sacado de la Wikipedia y va creciendo y creciendo hasta estallar en un torrente de emoción, subrayado con la voz de Víctor Algora, por el que es imposible no dejarse arrastrar si aún se conserva el alma donde debe estar. Una caminata a corazón abierto por la calles que nunca se acaban pero que fueron cambiando al mismo tiempo que lo hacíamos nosotros, casi sin darnos cuenta, y que se transformaron definitivamente en el abrir y cerrar de ojos de la pesadilla pandémica. Nos quebramos, pero no nos doblegamos, resistimos y resurgimos frente a nuestras ‘tragedias discretas’, proclama entre susurros este maravilloso himno de pertenencia, de aceptación (en nuestros propios términos) de lo que somos y de lo que nos rodea, del barrio que elegimos y amamos, incluso cuando nos sentimos prisioneros entre sus ‘grises sobrecogedores’. Porque, después de dar tantas vueltas, quizás nuestro lugar en el mundo, en esta ciudad inmensa, siempre estuvo a la vuelta de la esquina. Como el talento de Raúl Querido, a mano, pero casi invisible. Les aconsejo no tardar ni un minuto más en descubrirlo.

Por Andrés Castaño

Antía Muíño – ‘Carta Aberta’

La gallega Antía Muíño debuta espléndidamente con esta carta abierta y nos muestra a una vocalista y compositora de talento deslumbrante que se mueve en el folclore (no solo gallego, sino también por tangos y otros palos) cantando principalmente en gallego, pero también en castellano. Impregna a sus canciones aires de bossa nova, en ‘Carta Aberta’, su primer y sorprendente single; o de jazz, con el saxo de ‘Canta, miña compañeira’. Gustan sus arreglos más complejos y con más instrumentos (por ejemplo en ‘Terra’ o ‘Mar de fondo’, con guitarra, saxo y percusiones; o ‘Nunha estrela’, con guitarra, teclados y percusiones; o en ‘Alalá de Muxía’ con guitarra, saxo y percusiones), pero donde emerge y relumbra su talento es cuánto más desnuda y acústica se presenta (‘Tango de Oural’ voz y percusiones o ‘Herba de Namorar’, guitarra y voz al desnudo).

Cantautora

Antía Muíño – ‘Carta Aberta’

  • Discográfica Raso Estudio

Muíño ha colaborado con Baiuca, Néboa y Xabier Díaz; ha tocado en los festivales Jazzaldia, Maré, Sound Isidro y Jazz ao Ferrol; ha ganado el premio a la mejor artista emergente de los Martín Códax da música galega; y comparan su voz con la de Silvia Pérez Cruz, Luz Casal, Norah Jones o Fiona Apple. Su voz posee swing y un timbre sedoso que gusta de viajar por estilos, deslizarse por las fronteras y auparse hasta sorprenderte en cambios, registros y virtuosismos. Sus letras transmiten valentía, lucha y búsqueda, y muestran una manera de ubicarse en el mundo, cantando a las raíces pero viajando e impregnándose de experiencias, personas y contactos.

Las once canciones que conforman Carta Aberta incluyen dos versiones: ‘La llorona’, un clásico mexicano, bien resuelta por Muíño, que fue popularizada por Chavela Vargas, con una también brillante versión de Lhasa; y la preciosa canción tradicional francesa ‘Une jeune fillette’, que también recuperó Jordi Savall, aquí con voz, guitarra y algún apunte de percusión. Esta carta abierta es una declaración de intenciones que muestra el portento de las músicas del mundo, de las fusiones bien entendidas. Muíño ha forjado su estilo propio con mimo, sutileza y mucha honestidad. Queda por ver lo que es capaz de hacer en el futuro: seguro que nos sorprende gratamente.

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