Cuando los robots sufren crisis existenciales

¿Qué pasaría si un robot pudiera tomar conciencia de sí mismo a nivel emocional, social e intelectual? De la ausencia del tiempo, de su inmortalidad (“no puedo morir porque no estoy vivo”), de la incertidumbre por no poder conocer más allá de lo que le permite su propia base de datos… “Pues que sufriría una crisis existencial”, señala la artista Mónica Rikic, que especula sobre el significado de conciencia artificial y la idea de un robot consciente en New Home of Mind , pieza interactiva que forma parte de una excepcional exposición en Arts Santa Mònica (hasta el 20 de septiembre) con la que Barcelona participa por primera vez en el festival Arts Electrónica, el más importante del mundo dedicado al arte digital.

'New Home of Mind', obra de Mónica Rikic.
‘New Home of Mind’, obra de Mónica Rikic. (Mónica Rikic)

En lugar de replegar velas debido a la pandemia, el festival se ha expandido por todo el mundo logrando la edición más amplia de su historia

Los organizadores de Arts Electrónica, cita que habitualmente se celebra en la ciudad austríaca de Linz, vieron peligrar su 41ª edición debido a la crisis global de la pandemia, pero en lugar de replegar velas, optaron por todo lo contrario: mostrar músculo como comunidad y expandirse a 120 ciudades (gardens o jardines digitales) de todo el mundo en una fórmula híbrida, entre virtual y presencial, que les está permitiendo vivir la edición más grande se su historia. Todas as actividades son retransmitidas por Internet y la mayoría de las producciones que se presentan han sido producidas por los artistas durante el confinamiento.

Ars Electronica Garden Barcelona, que se desarrolla bajo el paraguas organizativo del Institut Ramon Llull, ha involucrado al centro de producción Hangar, la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), BEEP/NewArtFoundation y el festival OFFF. “Desde los años noventa nuestro fuerte es el trabajo virtual en red y en comunidad, ahora sólo había que aplicarlo”, señala Vicente Matallana, director de la Colección BEEP de arte electrónico, de cuyos fondos, recientes adquisiciones y nuevas producciones,todas inéditas, se nutre la exposición.

La muestra central, en Arts Santa Mònica, reúne obras históricas y nuevas producciones en torno a la percepción. Todas ellas de la colección BEEP

Las obras presentadas abarcan un amplio abanico temporal y su denominador común es la reflexión sobre la manera cómo percibimos el mundo. Así, se pueden contemplar piezas pioneras como The Endless Sandwichpi (1969), del artista y teórico alemán Peter Weibel, fundador y director del ZKM Centre for Art and Media de Karlruhe. Un pequeño monitor en el que se ve a una serie de espectadores sentados frente a un televisor. Una avería en uno de ellos provoca una interrupción en la pantalla del siguiente, propagándose el fallo hasta el espectador real, que acaba viéndose implicado en la acción que hasta ese momento estaba contemplando. En otra pantalla de televisión de 1991, también de Weibel, el visitante puede manipular y deformar su imagen proyectada en la pared ante una cuadrícula de coordenadas cartesianas.

También pasará a formar parte de la colección BEEP la instalación la espectacular instalación inmersiva de Albert Barqué-Duran y Marc Marzenit, Vestibular_1 , que provoca en el espectador sensaciones ilusorias de auto-movimiento y “visiones imágenes que han quedado en el fondo de nuestra retina pero que en realidad no están pasando”. La experiencia tiene lugar en un habitáculo completamente a oscuras y se basa en la alteración, mediante información sensorial contradictoria, del sistema vestibular, encargado de controlar el equilibrio y el movimiento ocular. “La idea es explorar este sentido, que tenemos totalmente olvidado, en el campo del arte”, señala Barqué-Duran.

'Forms', de Santi Vilanova
‘Forms’, de Santi Vilanova (Santi Vilanova)

Además del robot de Rikic, que nos muestra su malestar mediante reflexiones filosóficas, la muestra cuenta con otras dos piezas producidas gracias a una beca convocada por el Llull, la NewARtFundation y Hangar. Se trata de Doble Consciència , del artista e investigador Roc Parés, una instalación interactiva inspirada en el estereoscopio que experimenta con la rivalidad binocular para cuestionar nuestra propia subjetividad individual para abrir la mente a otras percepciones. Por último, Santi Vilanova experimenta con la idea de un lenguaje plenamente videomusical o una música realmente visual en Forms – Screen Ensemble , pieza autogenerativa en tres pantallas.

Garden Barcelona ha puesto en marcha también unos Taxis o cápsulas audiovisuales con las que se puede visitar los estudios de destacados artistas del arte electrónico en Catalunya, desde Muntadas, Antoni Abad, Eugènia Balcells, Joan Fontcuberta, Marcel·lí Antúnez o Josep Manuel Berenguer a Alba G. Corral o el estudio 300.000km.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *