¿Cuándo se produjo la visita de Evita Perón a Montserrat?

“La montaña de Montserrat, cuyos picos recortan y hienden el cielo en un fantástico poema de roca, ha sido hoy testigo y grandioso escenario de un magno recibimiento, de una simbólica visita, porque si doña María Eva Duarte de Perón ha recorrido en triunfal marcha todos los rincones de la tierra española, no en vano ha ido a posar su gentil e ingrávida planta en el ámbito santo del montserratino recinto, última etapa de su viaje, epílogo piadoso, recoleto, significativo de una estancia que viene a ser el más extraordinario capítulo de hermandad en la historia de los pueblos español y argentino”. Con este estilo tan barroco y propio de los años 40, saludaba este mismo periódico la visita de Evita Perón, “la reina de los descamisados”, a Montserrat.

Dos meses antes, se habían celebrado las fiestas de la entronización de la Virgen que se habían convertido en la primera gran manifestación del catalanismo en la postguerra, orquestada entre otros por el activista e historiador Josep Benet.

Evita Perón llegó a Montserrat acompañada por dos ministros de Franco y fue recibida por el abad Escarré

Quizás por todo ello, la mandataria argentina llegó a Montserrat la tarde del 25 de junio de 1947 acompañada de dos ministros, el de Asuntos Exteriores, Alberto Martín Artajo, y el de Trabajo, José Antonio Girón de Ve lasco, así como un largo ramillete de autoridades provinciales y locales, incluido el jefe superior de Policía. De la fachada del monasterio colgaba un enorme tapiz con el escudo del águila y el yugo y las flechas, junto con dos grandes banderas, la rojigualda y la de Argentina.

La estancia de Evita Perón en España se prolongó durante 18 días y empezó en Villa Cisneros, en el entonces Sahara español, donde pasó revista a los soldados nómadas montados a camello. Ya en Barcelona, coincidió con el Caudillo Francisco Franco y ambos siguieron un festival folclórico en la plaza de Sant Jaume y visitaron la Feria de Muestras.

Evita Perón  durante su visita oficial a España , entrando en la Feria de Muestras de Barcelona
Evita Perón durante su visita oficial a España , entrando en la Feria de Muestras de Barcelona (Carlos Pérez de Rozas)

La Perona hizo su entrada en el monasterio benedictino a las siete de la tarde, donde le esperaba el abad Aureli M. Escarré. “La egregia dama –dijo la crónica de La Vanguardia– se acercó al padre Escarré y, genuflexa, besó devotamente su anillo”. Escuchó las vísperas y la Salve cantada por la Escolanía y subió al “camarín de la Virgen, en donde besó piadosamente la mano de la imagen de la Moreneta”. Luego el abad le mostró las dependencias del monasterio y la biblioteca, donde firmó en el libro de Honor, siendo la primera mujer que lo hacía dentro del espacio de clausura, ya que para las pocas que lo habían hecho antes, se había sacado el libro fuera del recinto.

La primera mujer que firmó en el libro de honor de Montserrat dentro de la clausura

Hacia las nueve de la noche, Evita regresó al Palacio de Pedralbes donde se alojaba. Al día siguiente partió hacia Roma para visitar al papa Pío XII. Como la salida no era hasta la tarde, los comercios y oficinas retrasaron la entrada al trabajo hasta las cinco para que la “muchedumbre” pudiera despedirla en las calles. Antes, hizo una proclama muy propia del peronismo en Radio Nacional de España: “Recojo vuestros aplausos, obreros y obreras españoles, porque son la expresión de vuestro repudio hacia aquellos agitadores que soliviantan a los pueblos con promesas utópicas, para abandonarlos una vez han asegurado sus fortunas”.

Entrega de rosas a Evita Perón, primera por la izquierda, durante una comida en Barcelona. A su lado, el general  Francisco Franco.
Entrega de rosas a Evita Perón, primera por la izquierda, durante una comida en Barcelona. A su lado, el general Francisco Franco. (Carlos Pérez de Rozas)

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