David Verdaguer: “En el tema del acoso escolar no hay buenos ni malos”

Después de tantos años sin pisar un aula, David Verdaguer regresa a la escuela, esta vez como profesor interino en Uno para todos, segunda película de David Ilundain tras la interesante B, un drama judicial que escarbaba en el escándalo de corrupción del caso Bárcenas. La película llega hoy a los cines después de varios aplazamientos por la pandemia. Fue la cinta inaugural en el pasado BCN Film Fest y también pasó por el Festival de cine de Menorca, entre algunos certámenes que se celebraron de manera presencial al acabar el estado de alarma. Su aterrizaje en las salas coincide ahora con la vuelta de los niños a los centros educativos, una manera reivindicativa de apostar fuerte por la figura del profesor y el necesario contacto directo con sus alumnos, aunque sea con mascarilla y a una distancia prudencial en tiempos de coronavirus.

Tras varios aplazamientos, ‘Uno para todos’ llega a las salas justo al mismo tiempo que la vuelta de los niños a los centros educativos

Durante su charla con La Vanguardia a principios de julio, Verdaguer recordó su confinamiento “sin trabajo, en un piso pequeño y con una niña de tres años”. La pequeña Lupe, nacida de su unión con la también actriz María Rodríguez Soto, una situación que aprovechó para disfrutar de la familia. En Uno para todos interpreta a Aleix, un profesor catalán que sustituye a una maestra embarazada en una clase de sexto de primaria de un pueblo aragonés. Su personaje, además de acarrear en la mochila sus problemas personales, se topará con la complicada tarea de integrar a un alumno enfermo que es rechazado por el resto de sus compañeros.

David Verdaguer es el protagonista de 'Uno para todos'
David Verdaguer es el protagonista de ‘Uno para todos’ (A Contracorriente Films)

Y es que el niño de delicada salud no ejerce aquí solo de víctima, ya que ha tenido una actitud reprochable con varios menores de su clase en el pasado. “En el tema del acoso escolar no hay buenos ni malos”, zanja el actor, que en la ficción tiene el complicado cometido de que los chicos superen los recelos y las desavenencias a base de comunicación, paciencia y capacidad de perdonar y pedir perdón. Una tarea de gran responsabilidad a la que se entrega en cuerpo y alma con naturalidad, pese a que a veces le supera, y sobre la que el director invita a reflexionar.

Se trata de un relato de superación en el que Verdaguer se mueve como pez en el agua en un papel que le propuso la productora Valerie Delpierre, a la que ya conocía de Estiu 1993, y que no dudó en aceptar “porque no es un tío perfecto. Es muy bueno en su trabajo, pero no en otros aspectos de su vida y es algo que nos pasa a muchos”. De alguna manera Aleix se asemeja a una especie de cowboy moderno. “Illundain dice que esta película es un western y le entiendo, por eso mi personaje camina de forma un tanto extraña, moviendo las caderas como un vaquero, en plan forastero que llega solo a un pueblo y se va solo, con toda una experiencia detrás”.

Hacer de profesor no es un oficio desconocido para el actor, que ya ejerció de maestro universitario en la exitosa comedia Lo dejo cuando quiera, de Carlos Therón. Pero en la vida de Aleix parece que las situaciones dramáticas superan con creces los momentos más distendidos. Vive en una modesta habitación alquilada, tiene una relación distante con su madre, a la que no le coge el móvil, y rehúye de las invitaciones sociales por parte del resto de profesores.

Verdaguer en un fotograma de 'Uno para todos'
Verdaguer en un fotograma de ‘Uno para todos’ (A Contracorriente Films)

Verdaguer dice que se siente afortunado de haber podido trabajar al lado de actrices como Clara Segura, que hace el papel de madre protectora del niño enfermo, Betsy Túrnez, Ana Labordeta y Patricia López Arnaiz. Y luego están los niños, claro. “En Estiu 1993 trabajamos con dos niñas pequeñas y más controlables que catorce preadolescentes, pero estuvo muy bien. Los rodajes con niños siempre son algo más lentos, pero lo han hecho muy bien y no es fácil. Hay que tener más paciencia y te olvidas más de ti mismo, y eso es bueno”, reflexiona.

Al trabajar con niños hay que tener más paciencia y te olvidas más de ti mismo, y eso es bueno”

David Verdaguer asegura que era “un alumno listo, no inteligente” y rememora con cariño sus años de estudiante, donde siempre “gastaba bromas y hacía imitaciones”. Una de sus películas preferidas del género es El club de los poetas muertos, aunque para él, el inolvidable personaje del profesor Keating interpretado por Robin Williams era “un maestro perfecto”. Y tiene claro, “pese a que suene a tópico” y más en la situación actual de incertidumbre que estamos viviendo, que “la educación, la cultura y la sanidad son básicos en nuestra sociedad y no andamos sobrados de ello”. Uno para todos resulta así una opción más que recomendable para ir al cine en familia.

Pese a que suene a tópico, la educación, la cultura y la sanidad son básicos en nuestra sociedad y no andamos sobrados de ello”

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