¿De dónde viene el nombre de la Platja dels Morts de Colera?

Cuando llega el buen tiempo, las ganas de refrescarnos en el mar provoca que a menudo no nos percatemos de que nos bañamos en playas de nombres imposibles. La muerte, por ejemplo, está presente en los topónimos de playas, calas y costas de nuestro litoral. No es difícil asociar esta palabra con la historia de uno de esos lugares, donde se funden el mar y el cielo en el horizonte, como recuerdo constante de nuestra insignificancia en este mundo, aún más marcada por las muertes de los emigrantes que huyen del hambre y la guerra y hallan la muerte en las aguas del Mediterráneo.

Pero la muerte a que hacen referencia los topónimos del litoral es una muerte antigua, de pescadores y náufragos. Está presente, por ejemplo, en la abrupta Costa da Morte gallega, uno de los lugares más peligrosos de la Península para la navegación cuando el océano se embravece, que se hizo tristemente célebre con el hundimiento y vertido del barco Prestige . Aquel 2002 también aprendimos una palabra, chapapote , voz proveniente del náhuatl, con el sentido de alquitrán o sustancia viscosa. Los precipicios de la Costa da Morte están expuestos abiertamente al Atlántico y son castigados por las ventoleras y el oleaje, sobre todo cuando el temporal arrecia.

La Costa da Morte en Galicia, la playa de los Muertos en Gata, la playa del Home Mort en Sitges…

También hay una referencia en el municipio de Carboneras, en el cabo de Gata. La playa de los Muertos parece que toma su nombre de las fuertes corrientes marítimas que facilitan que vayan a parar a aquella playa los cadáveres de los ahogados. Si hay que hacer caso del topónimo, el nombre de lugar que, como un fósil, nos recuerda cosas del pasado, en Sitges, al sur de la mítica discoteca Atlántida, se halla la playa del Home Mort . Uno solo. También en Tenerife va en singular: la playa del Muerto .

Las olas golpean con fuerza la Costa da Morte
Las olas golpean con fuerza la Costa da Morte (WillSelarep / Getty Images)

En Colera, en el Alt Empordà, está la Platja dels Morts , pero su origen es distinto. Es una de las calas urbanas, separada de las casas por el acantilado. A diferencia de los nombres anteriores, en que la procedencia del topónimo es más o menos evidente, en el caso de Colera su principal curiosidad es que allí los muertos llegaban en barca. Eran los difuntos de Portbou, la población situada al norte, limítrofe con Francia, que no tuvo cementerio hasta el siglo pasado.

Como el paso por el collado del Frare era una odisea –aún lo es hoy, aunque buena parte del camino empinado y lleno de curvas haya quedado salvada por el túnel abierto el 2005–, a los vecinos de Portbou les era más fácil llevar a sus difuntos hasta Colera por mar. La llegada se hacía por la playa que aún conserva su nombre y que, no hace muchos años, alguien quiso cambiar porque no era turístico. Por suerte, la Platja dels Morts , a quien Joan Margarit dedicó un poema, sigue recordando nuestra historia a través de su nombre.

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