Descubiertos en Pompeya los cuerpos de dos hombres que huían del Vesubio

Las cenizas de Pompeya nunca dejan de dar sorpresas. El descubrimiento que el Parque Arqueológico divulgó este sábado es extraordinario: han encontrado los esqueletos de dos individuos atrapados por la furia del Vesubio en el 79 d.C., al parecer un hombre de unos 40 años y su joven esclavo, en la misma posición en que les sorprendió la segunda violenta erupción del volcán.

Ambos han sido descubiertos en un espacio lateral del Criptopórtico, en la parte noble de la villa de Civita Giuliana, una majestuosa finca con salones y vistas al mar de la época del emperador Augusto que se encontraba fuera de Pompeya, a unos 700 metros al noroeste de la urbe. Es la misma área donde los arqueólogos encontraron en el 2017 los restos de tres caballos en los establos, con sus arneses y sillas de montar.

Es la misma área donde los arqueólogos encontraron en el 2017 los restos de tres caballos en los establos, con sus arneses y sillas de montar

Las víctimas habrían sido abatidas por la llamada segunda corriente piroclástica, que en las primeras horas de la mañana del 25 de octubre de hace casi 2.000 años terminó con la vida de aquellos que habían sobrevivido a la primera erupción. La segunda corriente fue muy rápida y turbulenta, destrozó los primeros pisos de las casas y sorprendió a la población de Pompeya y sus alrededores mientras huían sobre pocos centímetros de cenizas de la primera, llevándoles a la muerte.

“Las dos víctimas quizás estaban buscando refugio cuando fueron barridos por la corriente piroclástica, sobre las nueve de la mañana”, explica el director del Parque Arqueológico de Pompeya, Massimo Osanna. “Murieron de un golpe de calor, como demuestran también sus manos y pies contraídos”.

Los arqueólogos han reconstruido sus figuras introduciendo yeso en las cavidades de los restos óseos

Una vez analizados los huesos los expertos de Pompeya han reconstruido los cuerpos con la técnica antigua de hacer moldes con yesos, que inventó Giuseppe Fiorelli en 1867. Consiste en introducir yeso líquido en las cavidades de los restos óseos de los habitantes de la antigua ciudad romana.

A través de esta técnica han podido comprobar que el primer hombre, con la cabeza reclinada, parece ser un joven de entre 18 y 25 años y de unos 152 centímetros de altura, que vestía una túnica corta y que los arqueólogos creen que era un esclavo porque tiene los huesos desgastados por los duros trabajos manuales. El segundo hombre, que imaginan que era su amo, tenía entre 30 y 40 años y medía unos 162 cm. En el momento de su muerte llevaba una túnica larga o una capa de lana, un vestuario más suntuoso que el de su compañero de destino.

Detalle de uno de los cuerpos. (Parco Archeologico di Pompei via AP)
Detalle de uno de los cuerpos. (Parco Archeologico di Pompei via AP) (AP)

A un metro de ellos se han encontrado objetos como un manto de lana que perdieron durante la fuga. Ambos se pueden ver en posición supina, es decir, boca arriba, y con las manos en el pecho. El descubrimiento es sensacional porque se distinguen hasta los pliegues de la ropa que vestían.

El ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini, ha dicho que este descubrimiento demuestra la importancia de Pompeya como lugar de estudio. Y avisa: “Quedan todavía más de veinte hectáreas para excavar, un gran trabajo para los arqueólogos de hoy y del futuro”.

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