Diccionario animal de Woody Allen

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23/09/2022 a las 13:29h.

Alce

Uno de los monólogos más alucinantes que Allen ejecutó en su época como cómico ‘stand-up’ se titula ‘El alce’ (1965) y se puede encontrar en Youtube por los siglos de los siglos. Miguel Gila explicó que el absurdo podía forzarse hasta cierto punto justo antes de descabalgarse en surrealismo, pero no más. Ahí, a ese lugar magistral, es a donde Allen llega en este texto. Comienza matando a un alce y termina en un club de golf de Nueva York. Descubran en la red lo que ocurre en medio.

Canguro

Se ha olvidado la portentosa habilidad de Allen para la comedia física, que aminoraría con la irrupción de sus primeras películas ‘serias’: ‘La última noche de Boris Grushenko’ (1975), filme de transición, y ‘Annie Hall’ (1977). En esta última estableció el modelo urbanita, psicoanalizado y verbal que le acompañará durante toda su carrera. Incluso firmó un espléndido ‘remake’ inconfeso de ‘Annie Hall’ con la desapercibida –y, repito, espléndida– ‘Todo lo demás’ (2003). Durante gran parte de los sesenta, antes de estrenar ‘Toma el dinero y corre’ (1969), participó en diversos programas de variedades donde ejercitó su cuerpo en el humor. Incluso boxeó con un canguro en el show británico ‘Hippodrome’ (1966): ni que decir tiene que ganó el marsupial con malas artes.

Cisne

Una de las escenas más tiernas de la filmografía de Allen está en ‘Broadway Danny Rose’ (1984). El representante, Danny Rose (Allen), trata de vender al dueño de un teatro su catálogo de medianías artísticas. Una de ellas, una pareja de veteranos del vodevil, muestra sus habilidades demodé con globos que acaban tomando la forma de un caniche o un cisne.

Ilustración cisne Little

Conejo

En una de sus películas más infravaloradas, ‘Stardust memories’ (‘Recuerdos de una estrella’, la horrible traducción española, 1980), salta uno de los planos que definen esta película única, grotesca y ‘felliniana’, alegre y triste a un tiempo. Al final de una discusión con su asistenta sobre cocinar o no cocinar conejo –«no como roedores», zanja él–, el cineasta Sandy Bates (Woody Allen) se queda mirando al animal muerto. Se alterna dos veces plano y contraplano de dos caras que son la misma: la muerte y la expectativa de la muerte. La siguiente escena: llegada a un festival de cine donde la comida será el propio director de cine.

Escorpión

En su última época, Allen bucea y escampa: en lo hondo, ‘Crisis en seis escenas’ (2016), una serie que nunca debería haber rodado, o la calamitosa ‘El festival de Rifkin’ (2022); en lo más alto, las negras ‘Match point’ (2006) o ‘Blue Jasmine’ (2013). Un paraje intermedio fue ‘La maldición del escorpión de Jade’ (2001). Una menudencia donde se cruzan dos de sus obsesiones: el detectivesco y la magia. Se recuerda por su ligereza, porque echamos de menos a Helen Hunt y por una aparición celestial de Charlize Theron que, tras trabajar con Allen en ‘Celebrity’ (1998), regresaba para quitarnos el hipo

Ilustración escorpión Little

Gato

A pesar de que su autor la deteste, más por razones personales y profesionales que por el resultado final, ‘What’s New, Pussycat?’ (‘¿Qué tal, gatita?’, 1965) bandea con el estrambote pop y un Peter O’ Toole tan desorientado como casi siempre. Dos cosas positivas: Allen decidiría que nunca más pondría sus guiones al servicio de otros y Tom Jones conseguiría una de sus canciones emblema, de mismo título que el filme. Aún la canta hoy día con voz de estudio: quienes lo vimos, lo certificamos.

Godard, Jean Luc

Este animal humano, este gigante francés, buscó hace muy poco la salida de emergencia. Y la encontró en Suiza, dada a los escapes de capitales y almas. Con Allen grabó un encuentro de veinte minutos (‘Meetin’ WA’, 1986), donde el parisino parecía chotearse del neoyorquino usando títulos insertados a posteriori. Más tarde, le pidió que participase en su ‘Rey Lear’ (1987) lisérgico, un bluf producido por la Cannon.

Granja

‘La comedia sexual de una noche de verano’ (1982), de ecos shakesperianos –poco más–, transcurría en una granja donde se sucedían enredos menores y actores despreocupados –no sé si José Ferrer se enteró de algo–. En esta película comenzó su relación con Mia Farrow: dueña, también, de una casa de campo, Frog Hollow, en Connecticut. Según la actriz, en una de sus habitaciones se produjo el abuso de Allen a su hija adoptada común, Dylan. Fue el 4 de agosto de 1992. Se separaron al poco y, a pesar de una exhaustiva investigación, Allen no llegó a ser juzgado. Pero el señalamiento continúa.

Langosta (I)

«Annie Hall las adoraba y, por eso, era incapaz de meterlas en agua hirviendo. Alvy Singer trata de ayudarla y la lía también». Esta es una descripción científica de una escena en la que Allen trata de capturar algo muy poco científico: el amor de pareja.

Langosta (II)

El monumento cómico escondido en el nuevo libro de cuentos de Allen, ‘Gravedad cero’ (2022), se titula ‘Apéndices de Manhattan’. Así comienza: «Hace dos semanas, Abe Moscowitz murió de un infarto y se reencarnó en una langosta. Una vez pescado cerca de Maine, lo trasladaron a Manhattan y lo metieron dentro de un tanque en un elegante restaurante del Upper East Side». ¿Cómo no continuar leyendo?

Hormiga

A esa especie pertenecía Z, la hormiga protagonista de la película animada ‘Antz’ (1998). En su versión original, Woody Allen le ponía voz y se mimetizaba con ella. Se hacía evidente que todo el desarrollo, con una hormiga torpe y urbana que se enamoraba de la princesa de su colonia, era un homenaje de los creadores de ese filme a la filmografía del cineasta.

Insecticida

Otro animal decisivo en el metraje de ‘Annie Hall’ es una araña, que propicia la reconciliación, tan momentánea como el amor momentáneo, de Alvy y Annie. Cuando el protagonista llega a la casa de su amada a las 3 de la mañana para matar una araña, le recuerda que los hogares deberían tener montones de insecticidas. «Nunca sabes qué bicho puede aparecer», asegura.

Mascota

«Cuando era pequeño quería un perro desesperadamente, pero no teníamos dinero. En vez del perro, y aunque me dijeron que era un perro, me compraron una hormiga. No me enteré: yo era un niño bastante tonto. La llamé Spot y la entrené. Una noche que llegaba tarde a casa, Sheldon Finklestein trató de asustarme. Spot estaba conmigo. Le ordené ¡Mata!», y entonces Sheldon pisó a mi perro» (Texto de uno de sus monólogos, ejecutado entre 1964-68).

Oveja

Uno de los cortos de los que se compone ‘Todo lo que quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar’ (1972) incluía una relación zoofílica con una oveja, tratada con el máximo respeto hacia –lógico– la oveja.

Pequeño animal peludo

«Sólo hay una cosa por la que los hombres se atreverían a asesinar: ese pequeño animal peludo entre nuestras piernas». ‘Sombras y niebla’ (1991), un homenaje irregular al expresionismo alemán a través de Kafka, contiene esta frase que podría resumir gran parte de las temáticas de Allen. La suelta una prostituta (Jodie Foster) mientras cena con sus compañeras en un lupanar, en una escena con una dirección de arte milimetrada.

Perrito

Con esta postura sexual se abre ‘Desmontando a Harry’ (1997). La escena se compone con una ventana, una tía ciega y muchos estertores. Una cima de la comedia.

Perrito caliente

Una de las rarezas de la carrera de Allen es ‘Hot dog’ (1970-71), un programa educativo donde se divulgaba con humor. ‘¿Cómo se hacen las bicicletas?’, ‘¿Qué es un compás?’ o ‘¿Cómo se hace spaghetti?’ funcionaban como conductores temáticos y Allen presentaba alguno de sus segmentos.

Perro

Un medio de Detroit tituló en 2012 con mucha maldad: ‘Mia Farrow adopta otra vez’. Después de once hijos adoptados, a los que ha dado vidas muy desiguales, la actriz se decidió por un perro habanés de nombre Dexter. No tardó nada, costumbre de la casa, en publicitar su buena acción.

Tigresa

‘Lily, la tigresa’ (1966) consta como la primera película de Woody Allen, aunque él no querría que fuera así. En una reciente conversación con Alec Baldwin, el cineasta relata que consideró demandar a cualquiera que la reeditase porque «es una basura». Realmente se trata de un gag demasiado alargado con algunos aciertos. Allen toma una película japonesa y la dobla con voces cómicas durante una hora que se hace eterna. Décadas atrás, Tono y Mihura lo consiguieron con más gracia en ‘Un bigote para dos’ (1940): lo cuenta el libro de los estudiosos Aguilar y Cabrerizo en la editorial Bandaaparte.

Ilustración tigresa Little

Toros

El personaje de Javier Bardem no era pintor en las primeras versiones del guión de ‘Vicky Cristina Barcelona’ (2008), ese intento fallido de conglomerar trozos de ‘Las dos inglesas y el amor’ (Truffaut, 1971) con sabe dios qué. Era torero. Quizá esa decisión hubiese mejorado la película: veríamos toros en Asturias y, como en ‘Jamón, jamón’ (Bigas Luna, 1992), a Bardem vestido de grana y oro, que siempre se agradece.

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