Directoras y actrices al poder

El cine, como todo, sigue desequilibrado en cuestión de género. En España, la cuota femenina en dirección y producción se limita al 26%. Pero las cineastas avanzan con paso firme en todo el mundo. Y en este preciso momento arrasan. Las principales y mejor calificadas películas de estreno que hoy llegan a la cartelera son de mujeres que cuentan historias de mujeres.

Se trata de esposas y madres que se liberan con brío del yugo del maltrato y la dependencia, como la de Volver a empezar (Herself) , de la directora de Mamma Mia y La dama de hierro,la británica Phyllida Lloyd…, o que por el contrario se contienen sólo hasta que pierden el control y estallan, como la de Beginning , dirigida por la ganadora de la Concha de Oro en el último festival de San Sebastián –entre otros premios–, la georgiana Dea Kulumbegashvili.

La iraní Marjane Satrapi (Persépolis) recupera por su parte la figura ejemplar de Madame Curie de la mano de Rosamund Pike, y la estadounidense Miranda July (Tú, yo y todos los demás) narra la relación entre una hija educada para estafar y sus padres excéntricos y delincuentes en . Lloyd, Marjani y Kulumbegashvili hablaron con La Vanguardia de sus nuevas obras.

REBELIÓN

Phyllida Lloyd se define como “una cabreada optimista”, y este es precisamente el tono de Volver a empezar. A través de la actriz principal Clare Dunne, asimismo guionista y cómplice suya en toda la producción, la realizadora narra la reconstrucción personal y material de una joven madre, Sandra, que abandona a su marido maltratador. Con el espíritu rebelde y la inteligencia que ignoraba poseer, Sandra busca las vueltas al ineficiente sistema de ayudas para las mujeres en su situación, y decide edificar su propia casa. El relato en sí es una declaración de inconformismo, pero nada panfletario, frente a un statu quo en el que los jueces encargados de la violencia de género “suelen preguntar a las denunciantes por qué aguantaron tanto, como si la culpa fuera de ellas”. Un statu quo donde la pandemia “ha probado que había dinero para ciertas cosas, como socorrer al comercio, pero sigue sin haberlo para crear casas refugios o viviendas sociales”, señala.

VIOLENCIA

La cinta con la que la debutante Dea Kulumbegashvili arrasó en San Sebastián y también su protagonista, Ia Sukhitashvili, se alzó con la Concha de Plata a la mejor actriz, tiene un título, Beginning (Comienzo), parecido al del filme Lloyd… pero sólo engañosamente. Pues el término enlaza en todo caso con el deseo de realizadora de que su terrible historia de violencia lleve a público a pensar “en la necesidad de pararse, cambiar y reiniciarse cuando la vida nos lleva a un punto de no retorno”. Su personaje, Yana, hace todo lo contrario: “Transita de una situación irreversible a otra”, y al final… Sobreviene la tragedia. La película está rodada a base de planos fijos y muy largos en los que no vemos lo que sucede alrededor del punto focal. Es una decisión artística arriesgada pero con sentido: “Por una parte, quería que el espectador se concentrara en determinadas perspectivas y situaciones, sin distraerse como suele ocurrir en este mundo tan audiovisual que hemos creado”, explica. “Por otra parte, es que tampoco en la vida sabemos cómo y por qué los demás actúan tal como lo hacen. Sólo percibimos parte”. Como Yana, esposa del líder de una comunidad de testigos de Jehová que ve y a la que vemos de ese modo parcial y en apariencia natural. Hasta que descubrimos el monstruo que sus horribles vivencias han creado en ella.

CIENCIA

Más convencional pero no rutinaria es la Madame Curie de Satrapi. Si la realizadora iraní aceptó dirigir el enésimo biopic de la científica y Nobel que descubrió el radio fue “por tener la suerte de contar con un guión que va mucho más allá de la historia de perseverancia y amor que ya conocemos de Marie Curie, para prestar la debida atención a su lucha como científica y a las consecuencias de sus hallazgos, que cambiaron el mundo”. Otro aspecto en el que la película incide y que la cineasta subraya es “la plasmación de un feminismo por la vía de los hechos”, pues Curie “no participó en los movimiento s reivindicativos de los derechos de la mujer en la época sino que sencillamente los practicó. Para ello contó con el apoyo de un hombre educado en las ideas progresistas, Pierre, que no dudó en aceptar que su esposa desarrollara su carrera. “No había muchos hombres como él en el siglo XIX… ¡Y tampoco ahora!”.

LO RARO Y LO NORMAL

La otra propuesta interesante y con firma femenina, Cómo sobrevivir en un mundo material, confronta extravagancia y normalidad, a la manera imprevisible de su autora, la artista Miranda July. ¿Pero qué es la normalidad?, parece interrogarse la protagonista, interpretada por Evan Rachel Wood. También los espectadores podemos hacernos la pregunta. Y lo normal debería ser que no tuviéramos que hablar con énfasis de cine hecho por mujeres porque ya ha dejado de ser llamativo. Pero para eso falta algún tiempo.

Lo normal debería ser que no tuviéramos que hablar con énfasis de cine hecho por mujeres porque ya ha dejado de ser llamativo. Pero para eso falta algún tiempo.

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