Don DeLillo: "Vivimos en la suplantación de la realidad"

«¿Deberíamos empezar a preocuparnos?» es la frase que se lee a mitad de El silencio, el último libro de Don DeLillo, en el momento justo…

«¿Deberíamos empezar a preocuparnos?» es la frase que se lee a mitad de El silencio, el último libro de Don DeLillo, en el momento justo en el que el avión en el que vuelan dos de sus personajes desde París hasta Nueva York empieza a dar teatrales bandazos y amaga con desplomarse sobre el Atlántico.

Sospecho que esa frase es importante. ¿Por qué el personaje pregunta «Deberíamos empezar a preocuparnos» en vez de decir «Estoy asustada»?
Es un personaje que piensa el mundo así. Es una poeta. Le

gusta verse desde fuera, con los ojos de otro. Piensa en sí misma en tercera persona. Y tiene un elevado sentido del estilo ante la vida, lo que la lleva a hablar con distancia de sus impulsos. En ese sentido, la frase es relevante porque refleja una manera de ver la vida con distancia, con una fascinación estética.
Bueno. ¿Deberíamos estar preocupados?
¿En este momento? Claro que sí. Nunca hemos vivido nada que se parezca a esta situación, vivimos un momento sin precedentes y no podemos prever cuál va a ser el desenlace. Nos miramos de un país a otro para saber cómo van las estadísticas de muertos. No sabemos qué hacer con cosas que dábamos tan por hechas como abrir o no abrir los restaurantes. Y el número de muertos sigue creciendo.
Con

Thomas Pynchon perdido en alguna galaxia lejana

y Toni Morrison y Philip Roth muertos, Don DeLillo (1936) es algo así como el jefe del consejo de sabios de la narrativa estadounidense. Es una condición extraña, dado que DeLillo es un personaje atípico, ajeno al sistema de las revistas literarias y el mundo académico. Sus libros son cortos y esquivos, están construidos sobre destellos visuales y frases que parecen lemas publicitarios, igual que ese «¿Deberíamos empezar a preocuparnos?». Las narraciones siempre parecen inacabadas, llenas de elipsis, las emociones están

soterradas

y apenas aparecen en un resquicio mínimo que siempre es la clave oculta de la novela. ¿Alguien se acuerda de

Cosmópolis,

del momento en el que el hombre de la limusina dejaba escapar una lágrima inexplicable?

Ruido de fondo

(1985) fue la primera novela significativa del escritor neoyorquino. Hasta ese momento, su mundo había sido la publicidad y la industria audiovisual. Y es verdad que su prosa, cada vez más concisa y breve, se lee como se ve un viejo videoclip o

como una pieza corta de cine experimental

hecha con mucho montaje y mucho flash cegador.

El silencio,

su última novela (editada por Seix Barral), es una narración de 110 páginas sobre el gran colapso con el que todos fantaseamos a veces: al mundo entero se le cae la conexión.

La retransmisión de la Superbowl se va al garete, los aviones se tambalean y aterrizan como pueden

y los personajes de

El silencio

atraviesan la frágil frontera que los separaba de la locura. Hablan de sus obsesiones, hacen el amor de manera temeraria, salen a la calle en busca del calor del fuego original… … Y uno de ellos, empeñado en parlotear en alemán, recuerda una frase atribuida a Albert Einstein: «No sé con qué armas se combatirá la tercera guerra mundial, pero

la cuarta será con palos y piedras

». Otro eslogan inolvidable.

P. Muchos de sus libros tratan sobre eso, ¿verdad? Sobre cómo la gente aprende a vivir con indiferencia situaciones dramáticas.
Es que la realidad es eso. Ahora mismo, en mi país, pese al COVID, estamos en ese momento dramático de la temporada de béisbol que esperamos todo el año. Las eliminatorias siguen adelante a pesar de todo lo que esté pasando. Lo increíble es que, como no hay público en los estadios, los clubs están poniendo representaciones de los aficionados en las gradas. Lo damos por algo normal, pero es rarísimo, es una suplantación de la normalidad increíble. Parece una película francesa de los años 60.
La paradoja es que nuestro momento también representa lo contrario. Todos sobreactuamos en las redes y se habla de una cosa llamada cultura de la cancelación.
Yo creo que es normal que el mundo se haya vuelto hipersensible en las circunstancias en las que vivimos. Lo que pasa es que la hipersensibilidad es una forma de tensión colectiva que es difícil de mantener. Es agotadora. ¿Qué ocurrirá cuando percibamos que el mundo vuelve a ser más o menos seguro y predecible? ¿Habrá cambiado nuestra conciencia de nosotros mismos? Soy incapaz de saberlo en este momento.
En realidad, es curioso que DeLillo logre con esos ingredientes

minimalistas

piezas conmovedoras y que sirven para explicar de alguna manera el mundo en el que vivimos. Conmovedoras y bellas.

¿Le interesa la palabra belleza?
Lo primero en lo que pienso cuando me preguntan sobre la belleza es en la composición visual de una página mecanografiada. Los párrafos, el equilibrio entre el negro de la tinta y el blanco del papel… Le parecerá absurdo, pero hace 40 años que caí en la belleza de una página como en una epifanía.
Esta mañana vi por casualidad un clip de una película de los Lumière…
¿Cuál?
Una filmación de gente que se tiraba bolas de nieve en Lyon en 1900 algo… No tenía nada de particular pero me parecieron imágenes muy bellas, no sabría explicar por qué.
Creo que la intuición de la belleza tiene que ver con que comprendemos que hay algo que conecta con algo pero no sabemos qué es exactamente ni por qué. Me acuerdo del momento en el que descubrí el cine europeo en los años 60. No era fácil entender qué era lo que estaba pasando ante nuestros ojos, pero algo pasaba. Fue una de las experiencias estéticas más intensas de mi vida, una de las cosas que he mirado con más emoción.
¿Sabe lo que es
Years and years
o
Black mirror
?
No.
Son series de televisión británicas que quizá tengan algo que ver con sus libros.
Las apunto.
Sólo falta preguntar por las elecciones del martes que viene. «La tecnología es impredecible. Nos expone a la violencia y la violencia genera violencia. Pero también nos moviliza y hace que un crimen se vuelva inaceptable», comenta Delillo sobre la campaña de los últimos meses y el impacto del #blacklivesmatter. La conversación se produce un día después de uno de los debates entre Donald Trump o Joe Biden.

¿Qué le pareció?
No lo vi. Vi un partido de béisbol. No tengo mucho interés en ver otra vez la cara maquillada de Trump.

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