Eduard Fernández y Dani Rovira culminan el rodaje más difícil para la película más solidaria

Huracanes, ataques neonazis a los refugiados, estrictas y molestas medidas de seguidad sanitaria, uno de los actores principales –Dani Rovira– en pleno restablecimiento de un cáncer, dos semanas de infierno durante el rodaje en la mar batida… ¿Vale la pena afrontar tal cúmulo de dificultades para hacer una película?

Ni que decir tiene que, una vez concluida la filmación, lo que no merece la pena es hacer esa pregunta al director del filme, Marcel Barrena, ni a los actores Eduard Fernández y Dani Rovira entre otros miembros del equipo. Porque la respuesta va implícita en la coincidencia de todos ellos en que Mediterráneo es una de las cosas de más valor que han hecho en la vida. Y porque nadie puede quejarse de hacer cine cuando el tema de la película es la tragedia de los migrantes a los que hay que salvar del naufragio y, en este momento, del olvido.

La cinta contiene un mucho de realidad y un tanto de narración dramática. Cuenta cómo y por qué dos socorristas de Badalona, Oscar Camps y Gerard Canals, decidieron hace cinco años crear la organización Open Arms; cómo, al ver en la prensa la fotografía de aquel niño, Aylan Kurdi, sin vida en una playa de Turquía, se fueron a la zona para ver cómo podían ayudar.

Su propósito era irse dos días a la isla de Lesbos para echar una mano a los rescatadores de Grecia que supuestamente intentaban salvar a los emigrados procedentes de las cercanas costas de Turquía. Sólo que, al llegar, comprobaron que en realidad esos rescatadores no existían. “Y así, lo que iba a ser un viaje de dos días se convirtió en un periplo de varios años en los que Oscar y Gerard lo dieron todo y lo perdieron todo para ayudar a gente que no conocían”, señala Barrena.

Lo nuevo

Para construir el drama, Barrena contó con el relato de Camps sobre su vida y motivaciones

La idea de llevar esto al cine surgió de una conversación entre el cineasta y el productor Tono Folguera. Hablaron de lo que Camps estaba haciendo y quedaron de acuerdo en que tenían que “hacer algo”. Barrena acababa de trabajar con Dani Rovira, en 100 metros , y quería seguir con él. “Decidí dejarlo todo y ponerme con el proyecto”, recuerda el realizador.

¿Por qué un largometraje de ficción en lugar de un documental, que es a lo que a priori se presta más el tema? “El documental ya se había hecho (varias veces), y pensaba que una película podría ayudar mejor a lo que Open Arms significa”, explica el realizador. Sin sacrificar en absoluto el realismo, tal vez al contrario por esas paradojas de la narrativa, convenía contar una historia humana con los recursos que proporciona la dramatización. Y con el “mayor abanico de posibilidades de producción y distribución” que siempre ofrece el formato de lo que solemos llamar película.

Fotograma de 'Mediterráneo', de Marcel Barrena, con Eduard Fernández y Dani Rovira
Fotograma de ‘Mediterráneo’, de Marcel Barrena, con Eduard Fernández y Dani Rovira (LUCÍA FARAIG)

El quid estaba en dar con un buen hilo argumental para ese drama. Sobre todo porque lo que de entrada servían los hechos era “un héroe en la página uno, la treinta y la noventa”. Así que Barrena optó por indagar a fondo, no sólo en las vidas truncadas de los refugiados de Siria y otros puntos de huida sino en la historia vital de Camps.

Y Camps “se abrió en canal” para contar lo que el público no sabía de él. Y al final, con una mezcla de elementos ficticios, la cinta nos relata “el viaje personal de un hombre que necesitaba esto en su vida por muchos motivos, para actuar pero también para escapar de una cuantas cosas”.Y que en sus acciones en Lesbos y en la mar encuentra “la razón de su existencia”, por la cual lo deja todo atrás –incluida su empresa– y arrastra a los suyos. Es en suma “la historia de un padre, una hija y un grupo de amigos que hacen frente a lo imposible”.

Lo esencial

“No podemos dejar que ellos mueran ahogados. Hay que extender el brazo”, dice Fernández

El elenco de actores encabezado por Fernández y Rovira lo completan Anna Castillo, Sergi López, Àlex Monner y Patricia López Arnaiz, por parte española, más una “potente” cuota de reparto internacional integrada en gran medida por intérpretes griegos procedentes del teatro.

Los protagonistas de primer orden son sin embargo –otra paradoja– los secundarios y figurantes que representan a los emigrados. La mayoría de ellos no son actores profesionales sino migrantes reales, lo mismo que las motos acuáticas o los chalecos usados para recrear los salvamentos del grupo de rescate que sería el germen de Open Arms.

La película cuenta con un presupuesto de cuatro millones de euros que aseguró el necesario “músculo de producción” aunque sin permitir holguras

La construcción de un guión sólido y atractivo que pudiera concitar el interés de las televisiones y los productores que habrían de aportar la financiación llevó tres años de trabajos, con “decenas de viajes a Grecia y cientos de reuniones con Oscar Camps”.

Era necesario contar con “músculo de producción” para poder rodar sin demasiadas apreturas un filme tan exigente y complicado. El presupuesto asciende a cuatro millones de euros, y después de todo no resulta holgado, según director y productor. Si Mediterráneo hace taquilla suficiente, parte de los beneficios revertirán en ayudas a la misión de que se trata.

Fernández se identificó enseguida con Camps, su personaje. Y su historia le vino al actor “en un momento personal parecido” al que el socorrista vivía cuando se fue a Lesbos

Como es lógico, también Eduard Fernández se reunió con su personaje. “Enseguida me di cuenta de que nos parecemos bastante. Su historia, la de un tipo que encuentra en esto la razón de su vida, me pilló además en un momento en cierto modo parecido al suyo, en el sentido de que yo necesitaba esta interpretación”.

Fernández se queda con una escena de Mediterráneo en la que Camps explica “lo que está pasando y por qué él hace lo que hace”. Y la esencia es simple y dura a partes iguales. Es puro compromiso: “Cuando ves lo que ocurre en ese mar te das cuenta de que lo que no se puede hacer es dejar que esas personas mueran ahogadas si puedes impedirlo. Si no extiendes el brazo no estás siendo pasivo sino deliberadamente inactivo”.

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