El circo vive el virus como el hermano pobre de la cultura

El circo es uno de los grandes olvidados de las políticas culturales en muchos países sin necesidad de ninguna pandemia. Pero la covid–19 le está haciendo pasar uno de sus peores momentos. Un gigante símbolo del nuevo circo contemporáneo como Cirque du Soleil se lo acaban de quedar sus acreedores. Y todo el sector está en el desierto justo en medio de su gran temporada: Navidad.

El pequeño circo Delmonde ha quedado varado en las afueras de Frankfurt en el segundo cierre cultural por la pandemia
El pequeño circo Delmonde ha quedado varado en las afueras de Frankfurt en el segundo cierre cultural por la pandemia (Michael Probst / AP)

Así, el gran Circo Roncalli alemán, que dio la vuelta al mundo el año pasado cuando sustituyó sus animales por fascinantes hologramas, ha cancelado las funciones previstas a partir del 19 de diciembre de su tradicional circo de Navidad bajo la fabulosa estructura del Tempodrom de Berlín. Las ha transferido… a las fiestas navideñas de 2021, esperando que la gente conserve su entrada. Su mánager, Markus Strobl, ha pedido durante la pandemia que se reconozca la dimensión cultural del circo y tener los apoyos y desgravaciones de las que gozan los teatros. Otro gran circo alemán, el Krone, ha inventado estos meses en Munich el Clown-car-wash, un túnel de lavado de 90 metros en el que 20 payasos y artistas son los encargados de limpiar los coches del público que acude, que no sale del auto para vivir divertidas sorpresas. Un túnel de lavado que, pese a su seguridad, este noviembre cierra también.

El nuevo show del Cirque d'Hiver de París, 'Dingue!', ha quedado suspendido por la pandemia
El nuevo show del Cirque d’Hiver de París, ‘Dingue!’, ha quedado suspendido por la pandemia (Kiran Ridley / Getty)

En Francia se han cumplido los peores escenarios que manejaba el enorme circo Arlette Gruss –que perdió 1,2 millones de euros en el primer confinamiento– y tras dos meses de gira ha vuelto a cerrar cuando estaba en Nancy con sus 130 trabajadores. La falta de ayudas –sólo el paro parcial a los empleados– hace que su director Gilbert Gruss se sienta “el pariente pobre de la cultura”.

Los circos británicos entregaron una carta en julio en Downing Street pidiendo la ayuda que tienen otros sectores de la cultura

De hecho en el Reino Unido por fin los últimos paquetes de ayudas a instituciones culturales llegan a circos: en octubre al Circus Berlin y al Zippos, uno de los más antiguos del país. Las situaciones vividas en la pandemia allí han sido delirantes, como la del Circus Mondao, cuyos artistas internacionales quedaron atrapados en el confinamiento. Como por visados no podían trabajar ni recibir ayudas públicas, tuvieron que recurrir a los bancos de alimentos. El 7 de julio el Mondao y otros circos entregaron una carta en Downing Street pidiendo la ayuda que tienen otros sectores de la cultura.

Una imagen de 'Luzia' de Cirque du Soleil
Una imagen de ‘Luzia’ de Cirque du Soleil (Cirque du Soleil)

En fin, pese a todo el caso más llamativo sigue siendo el quebequés Cirque du Soleil. Que seguirá siendo quebequés por cinco años. Luego los nuevos dueños pueden cambiar su sede. La quiebra de la institución por el confinamiento –y los problemas financieros que ya arrastraba– han acabado con los tres accionistas que compraron la compañía al fundador, Guy Laliberté. El fondo estadounidense TPG (55%), el conglomerado chino Fosun (25%) y la quebequesa Caja General de depósitos (20%) pierden sus acciones y los acreedores encabezados por el fondo de Toronto Catalyst Capital inyectan 375 millones de dólares para recuperar la magia de un circo que, señalan, harán mucho más digital.

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