El hallazgo de un álbum de fotos desvela la historia de los niños refugiados en el Château du Lac

La aparición hace apenas dos años de un álbum con 300 fotografías de niños refugiados de la guerra civil española ha permitido conocer por primera vez los detalles de la colonia que acogió a 150 niños en Sigean, en el sur de Francia. Esta colonia se instaló en mayo de 1939 en el Château du Lac, a poca distancia de la Maternidad de Elna, símbolo de la ayuda internacional a los refugiados de la guerra civil española.

Una exposición del Memorial Democràtic explica el papel de la Ayuda Suiza durante la guerra civil

Esta historia tiene también un nombre propio, el de Ruth von Wild (1912-1983), cuyo periplo por Catalunya y después por Francia, para proteger a los niños refugiados, pone de relieve el papel de muchas mujeres en las plataformas de ayuda humanitaria durante la guerra. Y lo conocemos ahora por la exposición El álbum de Ruth (subtitulada Ruth von Wild y la ayuda suiza a los niños de la guerra) que le dedica el Memorial Democràtic, en su sede barcelonesa, hasta el 30 de abril, y gracias al trabajo de documentación de la historiadora y docente Maria Ojuel Solsona .

Exposició del Memorial Democràtic sobre nens refugiats

La maestra Ruth on Wild, nacida en Barcelona en 1912, en el seno de una familia suiza

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Ruth von Wild había nacido en Barcelona, ya que su padre el ingeniero suizo Ernest von Wild era subdirector de la empresa Central Catalana de Electricidad. Ejercía de maestra en la Escuela Suiza de Barcelona cuando empezó la guerra y se fue a Inglaterra a completar su formación. Pero en agosto de 1938 vuelve para incorporarse al Servicio Civil Internacional, entidad pacifista que lideraba el Comité Suizo de Ayuda a los Niños de España (conocido como la Ayuda Suiza). Era un comité neutral, compuesto por varias oenegés, dispuesto a ayudar en cualquier punto del Estado, si bien en la práctica actuó casi exclusivamente en zona republicana. Lo hizo enviando productos de primera necesidad, abriendo comedores, dirigiendo la evacuación de niños de los frentes de guerra hacia lugares más seguros y apoyando las entidades locales que organizaban refugios y colonias. Cuando los miembros del Comité se marcharon de Barcelona junto con la población civil, a principios de 1939, se reorganizaron en el sur de Francia. Fue entonces cuando Ruth von Wild fue la encargada de dirigir una colonia con 150 niños españoles refugiados en el Château du Lac, un palacete del siglo XIX alquilado por la Ayuda Suiza, al conde de Lareinty-Tholozan, un aristócrata arruinado, casado con la princesa rusa Demidof.

Exposició del Memorial Democràtic sobre nens refugiats

Ruth von Wild repartiendo la merienda a un grupo de niños de una de las colonias

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Este relato no se podría hacer si no fuera por Maria Ojuel. Ella conoció la historia de primera mano a través de su madre, Maria Solsona, que había sido refugiada en el Château du Lac y conservaba incluso unas fotos que le dieron al marcharse. Inició hace unos años la investigación, y fue con su madre hasta Sigean, pero se encontraron con un castillo en ruinas. Ruth había muerto pero localizó a una hermana suya, y entonces supo que algunos de los documentos que había conservado, como un dietario en alemán, estaban en el archivo de la Universidad de Zurich. Encontró también a otros supervivientes de aquellas colonias y empezó a reconstruir todo el episodio. Pero la sorpresa llegó hace apenas dos años cuando la hermana la llama para decirle que han encontrado un álbum con 300 fotos que había hecho la propia Ruth, y con anotaciones manuscritas para describir imágenes y apuntar los nombres de los niños. Son fotos de su estancia en Barcelona, de la retirada y de Sigean.

El álbum de Ruth contiene imágenes de colonias en Teià o Sitges y del refugio La Pasionaria, en Sarrià

Se complementaba así la historia de Ruth y de aquella colonia suiza. Ahora sabemos que en Catalunya había 760 niños apadrinados por la Ayuda Suiza y que se abrieron nueve cantinas (comedores) en Sitges, Berga, Reus, Montblanc, Riudoms, La Selva, Barberà, Borredà e Igualada, donde unos 1.200 niños recibían diariamente su ración de harina de cebada con leche y azúcar como desayuno y un plato de fruta seca endulzada por la tarde. En el álbum, Ruth aparece repartiendo comestibles, roba, jabón, medicamentos, depositados en la sucursal de la empresa de chocolate Suchard, en Barcelona. Pero también hay otras imágenes de las colonias en Teià, Sitges y la Salut de Sant Feliu de Pallarols, o de familias desplazadas que habían sido alojadas en el refugio La Pasionaria en el antiguo monasterio de Santa Isabel, en el barrio de Sarrià de Barcelona.

Exposició del Memorial Democràtic

Magadalena, en el centro, sufrió la amputación de una pierna tras un bombardeo de la aviación franquista en Figueres

Se puede ver con detalle el traslado en camiones de todos estos niños refugiados hacia la frontera en enero de 1939. La comitiva pasó por Palau de Santa Eulàlia, en el Empordà, que entonces había sido renombrado por los republicanos como Puigflorit del Fluvià. Se quedaron dos días en una masía, donde estaba también la colonia Aida Lafuente. Reemprendieron la marcha con dos camiones, sorteando algún bombardeo, y la noche del 29 al 30 de enero atravesaban la frontera por La Jonquera.

Una vez en Francia tuvieron que llevar a algunos niños al hospital de Perpiñán y después los dispersaron. No fue hasta el mes de mayo, una vez acondicionado el Château du Lac, cuando los pudieron reagrupar en condiciones.

Una de las 50 reproducciones fotográficas que ahora se pueden ver en el Memorial es precisamente la de Magdalena, una niña con la pierna amputada. Ruth anota en su dietario que aquella niña con su madre y un hermanito de siete años huyeron de Madrid a Tortosa y de allí a Barcelona y Figueres haciendo buena parte del camino a pie. En uno de los terribles bombardeos que la aviación franquista realizó sobre Figueres murió su hermano y ella y la madre fueron trasladadas gravemente heridas al hospital. A ella le amputaron la pierna. Trasladadas a Perpiñán, tres días después falleció su madre. “Esta criatura radiante y enérgica es una modelo que ilumina los otros, que tienen comprensión por su pequeña camarada, la aprecian y la ayudan en todo el que pueden”, escribió la Ruth en su dietario, en julio de 1939.

En el castillo se incorporó también el matrimonio formado por Estrella Cortichs y Ricardo Mora, responsables de la Ajuda Infantil de Reraguardia, exiliados en Toulouse; un médico polaco judío, exbrigadista, Gabriel Ersler; un electricista, Guillermo Acosta, que había estado en el campo de concentración de Brams y después trabajó en la maternidad de Elna, y tres maestros, Josep Quer y Àngels Solés, de l’Escala, y Jaume Pifarré, de Arbeca, además de algunas educadoras, enfermeras y personal de limpieza.

Del total de niños acogidos en Sigean, un 52% eran catalanes y el resto de otras zonas de España. Casi todos han podido ser identificados porque el personal hacía unos informes exhaustivos de su tarea. Poco a poco los pudieron devolver a sus padres y de los que quedaron se hicieron cargo los cuáqueros, que fueron muy activos en la ayuda humanitaria.

Cuando cerró esta colonia, en junio de 1940, Ruth pasó a dirigir otro centro en Pringy, cerca de la frontera suiza, entre 1940 y 1946 y alojó a unos 800 niños, españoles, franceses y de otras nacionalidades, también judíos a los que camuflaron con nombres falsos para evitar que fuesen deportados.

Ruth continuó vinculada a acciones humanitarias hasta su muerte. Ya jubilada, en 1975, hizo con otras amigas, entre ellas Elisabeth Eidenbenz, fundadora de la maternidad de Elna, un viaje por Madrid, Barcelona, Elna y Sigean, los espacios donde había desarrollado su tarea.

Exposició del Memorial Democràtic sobre nens refugiats

Maria Solsona visitó la exposición del memorial y pudo hojear el álbum de fotos que perteneció a la directora del Château du Lac

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En este álbum de fotos también está Maria Solsona, que tenía 11 años cuando llegó al Château du Lac. Y todavía ahora, con 93 años, lo evoca no como una experiencia dramática sino como un aprendizaje. Allí los enseñaban a servir las comidas, a sacar leña, a involucrarse en el trabajo diario, a hacer vida en medio de la naturaleza. Recuerda que disponían de unos recursos que nunca había tenido en la escuela de Barcelona. “Fue la primera vez que vi la plastilina”, dice. “Y en el ropero teníamos hasta botas de agua”.

Los padres de Maria eran maestros, vinculados a FETE-UGT, y procuraron que su hija pudiera ir a las colonias que se hacían fuera de Barcelona, así la alejaban de los bombardeos de Barcelona y le garantizaban una formación. Estuvo en la hospedería del santuario de Santa Afra, cerca de Girona, y cuando la retirada la evacuaron a Francia. Estuvo en una residencia en Campan, no lejos de Lourdes, y al cabo de poco fue a Sigean.

La exposición muestra una carta de Maria Pàmies, hermana de Teresa Pàmies, y un dibujo de Martin Saénz, dos de los niños refugiados

En agosto de 1939 la devolvieron a la familia que se había quedado en Barcelona. El padre estuvo separado unos meses de la docencia pero después fue readmitido. Otros no tuvieron tanta suerte. Una de sus compañeras, con quién ha mantenido contacto, Núria Torroja, que ahora tiene 95 años y vive en Venezuela, se encontró con que a su padre, director de la Escuela de Prácticas del Magisterio, lo condenaron a dos años de prisión y después fue inhabilitado. Otros no volvieron, como Maria Pàmies, hermana de la escritora Teresa Pàmies, de quien se ha conservado una carta donde explica las actividades diarias en Sigean. Los maestros que les atendían practicaban una pedagogía moderna y utilizaban los dibujos y las cartas como elemento terapéutico. Uno de los dibujos recuperados era de otro compañero Martin Saenz, que también se expone ahora.

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