El Hay Festival desafía al virus y llena Segovia de cultura

Parecía un debate sobre experiencias del pasado y devino un manual de instrucciones. Uno de los debates que ayer albergaba el Hay Festival de Segovia quedó literalmente adelantado por los acontecimientos: mientras el editor Daniel Fernández y las escritoras Julia Navarro y Care Santos (Carme Riera excusó a última hora su presencia) charlaban sobre la escritura y la lectura en tiempos de pandemia, sobre cómo el encierro de la pasada primavera había servido (algo es algo) para generar nuevos lectores (y piratas de libros), la actualidad adelantaba, sin intermitente, por la derecha. Madrid –a tiro de piedra de la ciudad castellana que es franquicia del fabuloso festival británico–, decretaba duras medidas para contener la pandemia. La charla entre escritoras parecía decir: hagan acopio de libros, que volvemos a casa.

Instalación interactiva

Segovia, enmascarada, acoge por ahora con toda la fuerza exposiciones, debates y diálogos. Un foco de cultura que ha logrado mantenerse en el calendario. Ayer se presentaba también Desaparece el muro , una instalación interactiva, en la plaza Mayor, que celebra la presidencia alemana de la UE. La pieza, que habla de la dilución de fronteras gracias a la cultura (eso es el Hay) se estrenó ayer, antes de recorrer diez países europeos.

La alcaldesa Clara Luquero extrae una de las citas del muro
La alcaldesa Clara Luquero extrae una de las citas del muro (EP)

En el debate literario, Santos, Navarro y Fernández coincidieron en celebrar que los índices de lectura han subido –cifró el editor– alrededor de un 7% durante el confinamiento, acercándolos a los de otros países europeos. “Los libros han sobrevivido porque han sido las puertas para viajar”, dijo Navarro.

Santos dio la vuelta a la moneda, y alertó de que han subido los índices de lectura, sí, pero en paralelo los de pirateo de libros: “Me han llamado muchísimos profesores –desveló– preguntándome directamente dónde podían bajarse gratis mis libros”.

Fernández, que también es presidente de Cedro (la asociación que defiende los derechos de escritores y editores), explicó que en los últimos meses han llegado a un acuerdo con Telegram para evitar que este sea un canal de transmisión de contenidos protegidos. No han logrado lo mismo, subrayó, con Whatssapp, Facebook o Google… “Cuesta mucho que los gobiernos, todos los gobiernos –clamó–, entiendan el valor de la cultura, no solo el económico, y la protejan”.

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