El Liceu reabre con protocolo anti Covid y las grandes voces de Beczala y Radvanovsky

El Liceu reabre este domingo con el anunciado recital de la soprano Sondra Radvanovsky y el tenor Piotr Beczala, dos cantantes de relumbrón que en condiciones normales habrían estado inaugurando en estos momentos la temporada de la Metropolitan Opera House de Nueva York. El coronavirus, no obstante, les liberó el calendario y el Gran Teatre estuvo presto a contratarles para un reinicio sonado con un repertorio verdiano y verista, para el que el coliseo lírico ha desplegado un férreo protocolo anti Covid que no sólo busca tener en cuenta la seguridad sino la sensación de confianza que ahora mismo precisa el público para reencontrase con la cultura en general y la ópera en particular.

“Les ofreceremos el mejor recital posible, y el hecho de que no haya descanso no significa que cantemos menos, al contrario, queremos cantar más”, ha afirmado Radvanovsky, para quien esta será la segunda vez que suba a un escenario –la primera fue también en España, en A Coruña– desde que comenzar el confinamiento. Artista muy querida en el Liceu desde que debutara en Aída en el 2012, e interpretara después Tosca, Norma, Poliuto, Andrea Chénier y Luisa Miller justamente con Beczala, ha participado en unas cuantas producciones junto al tenor polaco.

Les ofrecemos el mejor recital posible, con verismo y Verdi, y no por no haber intermedio cantaremos menos”

Tanto la soprano como el tenor se muestran encantados y agradecidos por poder reencontrarse con el público de Barcelona y aseguran que tras el descanso forzoso provocado por el coronavirus se encuentran más en forma que nunca. Radvanovsky ha revelado que justo antes de estallar la pandemia se planteaba tomarse un año sabático, estaba exhausta, habiendo debutado tres papeles en una temporada, por lo que agradece estos meses en los que junto a su marido ha podido pasar meses en casa. “Hemos hecho hasta un huerto”, asegura.

La soprano Sondra Radvanovsky bromea con el tenor Piotr Beczala en el Foyer del Liceu antes de la rueda de prensa de presentación de su recital lírico con el que este domingo reabre el Liceu después de casi siete meses
La soprano Sondra Radvanovsky bromea con el tenor Piotr Beczala en el Foyer del Liceu antes de la rueda de prensa de presentación de su recital lírico con el que este domingo reabre el Liceu después de casi siete meses (Ana Jiménez)

Por su parte Beczala, al que ya se había visto en este coliseo cantando Fausto, Werther y Un ballo in maschera, ha tenido más posibilidades de trabajar desde su enclave europeo. “Pasé cuatro semanas seguidas en mi casa de Warsovia, cuando lo normal es pasar 4 días al año, pero enseguida empezaron a haber propuestas, festivales de verano en Viena y en la misma Polonia”, advierte.

Las grandes parejas de ópera son tremendamente seductoras, y esta reune virtuosismo, personalidad, carisma y una gran generosidad”

“Para los mitómanos de la lírica, esa combinación de parejas importantes de la ópera es tremendamente seductora”, ha asegurado el director artístico del teatro, Víctor Garcia de Gomar. “Ejemplos legendarios son Caballé y Domingo, Tebaldi y del Monaco, Sutherland y Pavarotti… Y poder unir a esas dos voces virtuosas, con personalidad, carisma y una enrome generosidad es un gozo para esta casa. Entrarán en su programa casi sin anestesia, pues de entrada Piotr nos sitúa en la gran aria de Rodolfo de Luisa Miller, y luego Sondra entra con ‘Pace pace’ de La forza del destino. No creo que pueda haber aria más difícil para empezar un recital”.

En cuanto al repertorio, “pensamos en verismo y Verdi porque es la música que más nos habla –apunta la soprano–, son piezas significativas para nosotros, que nos resuenan ahora que el mundo sufre. Y además Piotr intentará nuevas cosas, como el ‘Vicino a te’ de su debut en Andrea Chérnier.

Cantaré el aria ‘Vicino a te’ pero no sé si estaré tan ‘vicino’ de la soprano en esta ocasión. No se preocupen, no cambiaremos el texto”

“De hecho hay más verismo que Verdi, pero es una fabulosa combinación con altas dosis de tensión y pasión”, añade el tenor. Y es cierto que canto ‘Vicino a te’ pero no sé si estaré tan ‘vicino’ de la soprano en esta ocasión, pero no se preocupen que no cambiaremos el texto.

La Covid-19 ha mermado gravemente su trabajo, pero tanto Beczala como Radvanovsky lamentan especialmente que los artistas jóvenes que todavía no tenían una carrera afianzada se vean ahora mismo con dificultades para llegar a fin de mes y con un futuro muy incierto.

En cuanto a las condiciones en las que se encuentra España dentro de la situación planetaria, ambos han negado que hayan tenido dudas y hayan recibido críticas por no negarse a cantar aquí. Radvanovsky, que luego tiene previsto ofrecer algunas funciones de Un ballo in maschera en el Teatro Real, ha asegurado que si bien “es cierto que España está en peor situación que otros lugares de Europa pero a mí se me dijo que se extremarían todas las precauciones. Y para mí Barcelona significa mucho, mi corazón está en este teatro”.

Me ha maravillado la manera en que ya en el aeropuerto de Barcelona todo el mundo tienen en cuenta las medidas y te piden la documentación”

“Aquí todo el mundo mantiene la distancia y lleva mascarilla, está todo muy bien organizado, no me importa lo que haya gente a la que le disguste que vena a España o a cualquier otro país con Covid, que ahora mismo es el mundo entero. He quedado maravillado por cómo en el aeropuerto todo el mundo se comportaba y te pedían la documentación. Hemos de confiar en que todo el mundo hará lo necesario para no poner a nadie en peligro”, ha añadido Beczala.

El teatro ha puesto en marcha unos protocolos de seguridad que incluyen desde el uso de mascarilla obligatorio y dispositivos de gel, hasta indicadores y señalización extra y detectores de temperatura que funcionan de manera discreta y automática. Para el Gran Teatre, un recinto con pasillos en ocasiones estrechos, “es crucial minimizar los movimientos y que el público respete el metro y medio de separación en todos los desplazamientos”, ha indicado Valentí Oviedo, director general de la institución.

Desde el ordenador se detecta si alguien de entre el público que accede al Liceu supera los 37,5 grados de temperatura. Si es así, discretamente se le conduce al servicio médico
Desde el ordenador se detecta si alguien de entre el público que accede al Liceu supera los 37,5 grados de temperatura. Si es así, discretamente se le conduce al servicio médico (Ana Jiménez)

De esta manera, se no sólo se efectuarán de manera escalonada las entradas y salidas del teatro –las puertas se abrirán una hora y cuarto antes de comenzar la función y estará indicado en la entrada la hora de acceso– sino que se mantendrá el telón abierto durante los entreactos para que el público que no desee salir pueda presenciar los cambios de escena.

La distribución del público en las butacas sigue la normativa vigente del Procicat, con dos butacas juntas para personas que son grupo de convivencia, y una libre a derecha e izquierda. La gente que acuda sola también dispondrá de separación a derecha e izquierda en el recital del domingo y en las dos funciones de Il trovatore en concierto que tendrán lugar a inicios de octubre.

“Este es un día muy bonito, tenemos que felicitarnos porque el Liceu reabra tras casi siete meses cerrado. Aunque su alma ha estado repartido por los festivales de verano, la participación online y el concierto inaugural de Montserrat,la sala ahora mismo sonríe”, ha señalado Oviedo.

El 50% de aforo

El Liceu ya prevé no superar las 1.144 butacas ocupadas de aquí a Semana Santa

El teatro ha repensado además los servicios dentro de la casa: habrá más personal de seguridad para garantizar los flujos dentro del teatro. También hemos incrementado el servicio de prevención para velar por el control de temperatura de todo el público. Y se ha reforzado la atención al abonado y al espectador in situ, “porque las reubicaciones pueden levantar dudas”. Así, en cada planta habrá una personas de atención al público que será la misma que haya gestionado previamente ese cambio de butaca.

Con la previsible resolución del departament de Salut que limitará a mil personas los aforos teniendo en cuenta la situación pandémica de Barcelona, el Liceu ya cuenta con que no superará las 1.144 butacas ocupadas de aquí a Semana Santa. “Tenemos que contribuir a la idea de que venir a un espacio cultural es seguro y nos tomamos muy en serio lo que está pasando. Estamos trabajando con Buro Veritas para que después de la función del domingo certifique que estamos cumpliendo las normas. Así es como funciona la logística. Generar confianza es vital para el propio futuro del Liceu”, ha concluido Oviedo.

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