El Poble Espanyol en la Exposición de 1929 para mostrar la arquitectura popular

El Poble Espanyol no está probablemente entre los espacios más apreciados de los barceloneses, porqué se asocia con las masas turísticas, se ve como algo vetusto, ligado a la Exposición del 1929, o directamente molesto por la connotación de su adjetivo. Sin embargo, es visitado cada año por 1,3 millones de personas, de los cuales 300.000 catalanes, y mantiene una intensa actividad cultural y de ocio. Y lo que quizás es menos valorado: sigue siendo ese museo etnográfico al aire libre que concibieron hace más de 90 años un grupo de iluminados como anexo de la muestra El Arte en España, celebrada en el Palau Nacional de Montjuïc, con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.

Entrada principal del recinto del Poble Espanyol. durante las obras de construcción
Entrada principal del recinto del Poble Espanyol. durante las obras de construcción (CARLOS PÉREZ DE ROZAS / Arxiu Fotogràfic de Barcelona)

La historia de su gestación es ahora objeto de una exposición en el Arxiu Fotogràfic de Barcelona titulada Un viatge fotogràfic. La construcció del Poble Espanyol, abierta hasta el 25 de abril y comisariada por Sandra Moliner y Rafel Torrella. Se explica el viaje que hicieron por buena parte de la geografía española los cuatro artífices de este proyecto: Miquel Utrillo, ingeniero, pintor y coleccionista; Xavier Nogués, dibujante y pintor, y Francesc Folguera y Ramon Reventós, arquitectos y autores de las fotos que hicieron para documentarse.

El Poble Espanyol se había previsto como una obra efímera

El 27 de septiembre de 1927 se subían los cuatro a un flamante Hispano Suiza, conducido por un chofer, y recorrieron 20.000 kilómetros y más de 600 poblaciones. Buscaban los edificios más representativos de la arquitectura popular, más incluso que los monumentos, tomaban fotos, dibujos, apuntes y medidas, para reproducirlos en la montaña de Montjuïc. Parece que la idea fue de Miquel Utrillo que ya en 1923 le había presentado una propuesta al alcalde de Barcelona para construir un barrio llamado Iberiona que reprodujese la arquitectura popular española.

La plaza mayor del Poble Espanyol en plena construcción, en 1928
La plaza mayor del Poble Espanyol en plena construcción, en 1928 (PÉREZ DE ROZAS / Arxiu Fotogràfic de Barcelona)

La exposición reúne 97 fotos seleccionadas de entre más de un millar que se hicieron en este primer viaje y en otros por España, así como las libretas de notas y cartas que enviaban los expedicionarios, sobre todo a Lluís Plandiura, responsable de la exposición de arte que acompañaba el proyecto. Se han añadido imágenes de los dos profesionales contratados por la Exposición Internacional, Carlos Pérez de Rozas y Juan Manuel Alberti, que reflejan todo el proceso de construcción de los 117 edificios. De Pérez de Rozas se añaden además 10 fotos de la inauguración el 21 de mayo de 1929 a cargo del rey Alfonso XIII.

Los 117 edificios del recinto se levantaron en un tiempo récord de 13 meses

Inauguracióń del Poble Espanyol a cargo del rey Alfonso XIII el 21 de mayo de 1929
Inauguracióń del Poble Espanyol a cargo del rey Alfonso XIII el 21 de mayo de 1929 (CARLOS PÉREZ DE ROZAS / Arxiu Fotogràfic de Barcelona)

La exposición explica que inicialmente el Poble Espanyol era una obra efímera, pero se mantuvo por el éxito que tuvo. Y pese al tiempo récord en que se construyó –trece meses– y a que apenas se hicieron cimientos para los edificios se ha mantenido perfectamente. Otra sorpresa es que los edificios no se levantaron a escala, se construyeron con materiales distintos e incluso se mezclaron piezas. Pero siguen teniendo un valor etnográfico y hay edificios como una casona de la plaza de Riaza que para verla tal como era hay que acudir al Poble Espanyol.

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