El presidente de la Sgae: "El ministro de Cultura no ha hecho lo suficiente para afrontar la crisis"

Antonio Onetti muestra su preocupación por el sector audiovisual y critica la falta de liderazgo de Rodríguez Uribes durante la pandemia

¿Cómo ha afectado la crisis del coronavirus al mundo de la cultura?
A mí me preocupan muy especialmente los autores en primer término, pero también el tejido cultural, que es el ecosistema en el que nosotros desarrollamos nuestro trabajo. Hablo de las compañías de teatro, los locales de ocio, los festivales, las productoras de cine, los grupos de música… Todo ese tejido se está resintiendo ahora mismo de una manera catastrófica. Lo que pedimos es tener unas condiciones similares a las que se están viviendo en el transporte, que parece que estar tres horas en un tren no entraña riesgos y en cambio en un teatro donde no se puede beber, ni comer y ni siquiera se habla durante hora y media, sí.
¿Cómo valora la gestión por parte del ministro Uribes? Muchos colectivos le acusan de inacción…
Lo más importante es que se establezcan unos criterios para que estas ayudas que están viniendo de Europa también repercutan en un sector que, recordemos, supone entre el 3 y el 4 por ciento del PIB de este país y que necesita el apoyo suficiente para poder sobrevivir. Nosotros hemos dado ayudas directamente a los autores y hemos hecho todo lo que hemos podido solidariamente con el mundo de la hostelería, pero hay muchísimos locales que no van a poder volver a abrir. Necesitamos que todo aquello que es cultura vuelva a funcionar a pleno rendimiento y eso es gestión directa del Ministerio de Cultura, con el señor Uribes al frente. Creo que tiene que estar a la altura de sus responsabilidades. Es lo que todos esperamos.
¿Entonces desaprueba su gestión? ¿Considera que no ha hecho lo suficiente?
Yo creo que no se ha hecho suficiente, se puede hacer más. Y el ministro debería liderar más en una situación así. Es lo que echo en falta.
¿Cuáles son en su opinión las medidas más urgentes?
Las exenciones de impuestos están bien, pero lo que necesitamos urgentemente son ayudas directas. Nos encontramos con una falta de ingresos espectacular y un mantenimiento de gastos generales en la mayoría de los casos insostenible. La gente ha tenido que seguir pagando la hipoteca, los alquileres de los locales, los suministros, hacer frente a nóminas o plantear ERTES… y sin embargo no han tenido ingresos. Además, hay que adaptarse a toda esta nueva normativa que también conlleva un aumento de los gastos.
Al principio de la crisis, desde la SGAE se habló de unas ayudas directas de entre 7 y 15 millones a autores y, finalmente, sólo han podido hacerse efectivos 2,5 millones. ¿Qué ocurrió para que se diera una reducción tan drástica?
No es que se diera una reducción, es que lo que se anunció en un momento dado no se atenía a la realidad. Lo que luego hemos aportado es a lo que realmente podíamos llegar. Hemos puesto un plan de austeridad en marcha desde que empezó la pandemia y uno de los objetivos es poder seguir detrayendo algunas partidas para apoyar a los autores de manera directa. Hicimos efectiva una tanda de ayudas al principio, pero ahora vamos a volver a una situación crítica en la que los autores necesitarán más ingresos. Habrá que conseguir dinero de debajo de las piedras, con la diferencia de que ahora nos estamos resintiendo de la falta de ingresos.
¿Cuánto ha caído la recaudación en estos meses?
Al principio de la pandemia calculamos un 30 por ciento de caída de ingresos. Pero claro, esa era la primera ola. Ahora mismo no sabemos el alcance que puede tener esta segunda ola, adónde nos conduce, y no contamos con una previsión definitiva. Ese 30 por ciento era bastante generoso de inicio, no creo que suba muchísimo más, pero sí se va a incrementar.
¿Y eso no pone en peligro la viabilidad de la entidad?
En ningún caso.
¿Qué debe hacer la Sgae para recuperar su buen nombre? ¿No está la marca Sgae demasiado manchada como para conseguir reflotarla?
Lo que tenemos que hacer es adaptar nuestro funcionamiento a la limpieza, la transparencia, la trazabilidad y la ecuanimidad que se nos exige desde todas las instituciones. Creo que de las elecciones saldrá una Junta Directiva que seguirá en esa línea. En ese sentido ha sido fundamental el cambio de estatutos y que la presidencia no sea ejecutiva, sino representativa, porque eso nos va a permitir que la parte política de la casa no tenga una injerencia en el día a día.
¿Qué opina sobre la creación de nuevas entidades de gestión de derechos como SEDA?
A nosotros nos parece estupendo que existan distintas entidades de gestión, porque es bueno que haya competencia y nos obliga a prestar los mejores servicios a nuestros socios. Lo que sí me parece fundamental es que todas las entidades que compitan lo hagan en igualdad de condiciones. Y ahí nos sorprende mucho que a SEDA se le conceda la licencia con unos estatutos que están muy lejos de cumplir con los requisitos de la ley de propiedad intelectual y de la directiva europea, que es lo que se nos achacaba a nosotros. También me preocupa que todo su sistema de operaciones, es decir, quien va a repartir, va a ser la entidad francesa SACEM. Al final esto significa que le estamos concediendo a una entidad extranjera la posibilidad de gestionar nuestro patrimonio cultura en nuestro país. Eso sería un despropósito.
¿Considera justo que se siga cobrando el canon por copia privada? ¿No cree que debería revisarse dada la reducción de la piratería y las nuevas formas de consumo del audiovisual?
Nosotros sufrimos un quebranto bastante importante con respecto a lo que es habitual en Europa. En ese sentido la repercusión en nuestros ingresos es bastante menor con la normativa española en relación a cómo se hace en países de nuestro entorno. Así que no creo que tengamos que reducir el canon, al contrario, la copia privada debería ingresar muchísimo más dinero, por lo menos para igualar a los países de nuestro entorno. Estamos muy debajo en el escalafón en ese sentido.
En el caso de las plataformas de streaming, son constantes las quejas de los autores ante el escasísimo beneficio que les reportan, pese a tener miles o incluso millones de reproducciones. ¿Tiene la Sgae previsto mover ficha en ese sentido?
Ahora mismo las tarifas que tenemos con ellos son similares a las del resto de Europa y sí, nos parecen muy bajas, pero esa negociación hay que hacerla a niveles más globales. Lo que es un problema de mayor calado es la opacidad con la que suelen trabajar esas empresas, que hace muy difícil que las entidades de gestión y los autores puedan comprobar si la información que dan es real. En todos los sectores existen mecanismos para contrastar las cifras, hay un control para confirmar que en los cines ha habido tantas personas o que se han vendido tantos discos. ¿Cómo cuentas cuántos usuarios han visto un capítulo de una serie de Netflix? No hay manera. Eso nos obliga a hacer un esfuerzo tecnológico para encontrar fórmulas que nos permitan identificar esas reproducciones, para que lo que pagen se corresponda con el uso y consumo real de las obras en estas plataformas. El gran nicho de los derechos de autor del futuro es digital y ahí esas empresas van muy por delante de nosotros. No sólo de la SGAE, sino de todas las entidades. Tenemos que apostar por ponernos al día, alcanzar acuerdos con otras entidades para poder ejercer cierta presión y que los autores no se sientan desamparados.

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