El raro entierro de un niño de hace 8.000 años que revela los antiguos secretos de la muerte

Lidiar con la muerte nunca es sencillo. Será por eso que cada cultura tiene sus propias fórmulas de gestionarla. Dioses, ritos, creencias. Todo es variable. Incluso ahora, en la era de la comunicación y de las redes sociales, la forma de afrontar el fin de la vida es diametralmente distinto en Estados Unidos, en Italia, en Burkina Faso o en un isla perdida en el océano.

Imagínense entonces cómo eran estas prácticas hace 8.000 años, sin internet, ni televisión, ni coches. Una época en que recorrer 100 kilómetro era como ir al otro lado del planeta. En esa época falleció un niño de entre cuatro y ocho años en Gua Makpan (cueva de Makpan), en la isla de Alor (Indonesia). Y su “extraña” tumba es algo “único en la región a principios del Holoceno medio”, según indican los investigadores de la Universidad Nacional de Australia.

Detalles

La sepultura brinda importante información sobre las prácticas funerarias de principios del Holoceno medio

La sepultura brinda, según un artículo publicado en la revista Quaternary International , “importante información” sobre las prácticas funerarias de la época. Durante el entierro se realizó “algún tipo de ceremonia”, indica la doctora Sofía Samper. “Se aplicó pigmento ocre en sus mejillas y en la frente. También se le colocó un adoquín de color ocre debajo de la cabeza”, añadió.

Los especialistas afirman que las inhumaciones de críos “son muy raras” y que esta, especialmente, es “única” en su época. “Desde hace 3.000 años hasta los tiempos modernos, comenzamos a ver más entierros de niños y estos están muy bien estudiados. Pero, del Holoceno temprano no hay nada y no sabíamos cómo la gente trataba entonces a sus hijos muertos”, apunta Samper.

Parte de la mandíbula y del cráneo del pequeño
Parte de la mandíbula y del cráneo del pequeño (Australian National University)

Unos de los elementos más sorprendentes es que los huesos del brazo y la pierna fueron extraídos antes de la sepultura y desechados en otro lugar. “La falta de huesos largos -según la arqueóloga- es una práctica que se ha documentado en varios otras tumbas de un período similar halladas en Java, Borneo y Flores. Pero esta es la primera vez que lo vemos en un niño”.

”No sabemos por qué se practicó esta extracción de huesos largos, pero es probable que sea algún aspecto del sistema de creencias (culturales) de esas personas”. Aunque la edad estimada del chico, basada en los dientes, corresponde a un muchacho de seis a ocho años, su esqueleto es el de un crío de entre cuatro y cinco años.

Los pies derecho e izquierdo, excavados por los arqueólogos australianos
Los pies derecho e izquierdo, excavados por los arqueólogos australianos (Australian National University)

”Queremos hacer más investigaciones sobre paleo-salud para descubrir si este esqueleto más pequeño está relacionado con la dieta o el medio ambiente o si, posiblemente, tiene algo que ver con el hecho de estar genéticamente aislado en una isla”, apunta la investigadora.

En un trabajo anterior en Alor, Samper detectó que los cráneos adultos también eran pequeños. Las comunidades de cazadores-recolectores a las que pertenecían estos individuos tenían una dieta principalmente marina y hay evidencias que sugieren que la saturación de proteínas de una sola fuente de alimento puede causar síntomas de desnutrición, lo que afecta el crecimiento.

“Los contextos mortuorios en entornos geográficos específicos como las islas son clave para investigar las vías de migración humana, los reemplazos de población, la dieta, la salud, las actividades ocupacionales, los sistemas de creencias y otros aspectos del comportamiento social. Las islas situadas entre el sudeste asiático continental y el Pacífico son de particular interés en este aspecto”, concluyen los investigadores.

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