El Reina Sofía se pone flamenco y peleón

 y revistas.

Obras de artistas como Picasso se muestran junto con máscaras africanas – EP

Acompañados por el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, y la jefa de Colecciones del museo, Rosario Peiró, recorremos estos nuevos espacios, que arrancan con la fotografía (Lewis Wickes Hine, Paul Strand o unas portales de Atget adquiridas recientemente) y el cine (‘Salida de la fábrica’, de los hermanos Lumière), los medios modernos. Irrumpe, por vez primera en el Reina Sofía, la arquitectura. Lo hace de la mano de Ildefonso Cerdá, creador del Ensanche de Barcelona; la cooperativa La Flor de Mayo, también de la Ciudad Condal, o nombres internacionales como Karl Ehn y Jean-Baptiste André Godin.

‘La nadadora’ y ‘Mujer en el jardín’, dos obras maestras de Picasso – EP

La siguiente sala contrapone la visión institucional de los salones burgueses decimonónicos (con pinturas grandilocuentes, teatrales, de temática social, de Romero de Torres, López Mezquita o Ramón Casas), con publicaciones anarquistas (‘Bandera social’, ‘El Gladiador’, ‘Tierra y libertad’) o la película ‘La Commune’, dirigida por Armand Guerra y protagonizada por obreros. Recuerda esta sala a los nuevos espacios del XIX del Prado. De hecho, comparten algún artista que otro. Es el caso de Antonio Fillol (presente con una obra depositada por la familia del pintor valenciano). Por fecha, este artista correspondería a las colecciones del Prado, al igual que María Blanchard a las de Reina Sofía. Pero parece que el Real Decreto de 1995, que dividió las colecciones de ambos museos, ha quedado definitivamente en papel mojado, pues todos se lo saltan a la torera.

Obras de artistas como Romero de Torres, López Mezquita o Ramón Casas cuelgan en las salas del Reina Sofía – EP

Una de las pocas salas monográficas que hay en el recorrido es la dedicada a George Grosz. Se exhiben por vez primera dibujos críticos de la carpeta ‘Ecce Homo’ sobre Berlín. Barcelona vuelve a tomar protagonismo con un espacio dedicado a esta ciudad como refugio y exilio de artistas durante la I Guerra Mundial. Hasta allí llegaron los Delaunay (Robert y Sonia). Un cartel da buena cuenta de la visita al Liceo de los Ballets Rusos. Otro, del combate de boxeo entre el artista Arthur Cravand y el campeón del mundo Jack Johnson en la Monumental de Barcelona. Se considera el primer ‘happening’ de la historia del arte. Sin salir de Barcelona, el siguiente protagonista es Galerías Dalmau, una galería de arte creada por el pintor y marchante Josep Dalmau, que supuso un soplo de aire fresco en la España de la época. Por allí pasó lo más granado de la vanguardia europea: Picabia, Barradas, Dalí, Gris, Miró, Blanchard, Gleizes… En una próxima reordenación de las vanguardias históricas, también habrá espacios dedicados a Madrid: el Madrid de Solana, el de Gómez de la Serna…

Más obras maestras en las salas del Reina Sofía. Entre ellas, ‘Pintura (Caracol, mujer, flor, estrella), de Miró, y ‘El Gran Masturbador’, de Dalí – EP

El cubismo se explica a través de Carl Einstein: uno de los primeros pensadores de este movimiento y pionero del arte africano, estudioso de artistas como Schwitters, Grosz, Picasso, Miró y Masson… Einstein se enroló en la Columna Durruti durante la Guerra Civil. El surrealismo, que ha invadido Madrid con la retrospectiva que el Museo Thyssen dedica al mago de este movimiento (Magritte), está presente a través de la revista ‘Documents’, puesta en marcha por Bataille para plantar cara al intocable papa surrealista, André Breton. Lucen obras de Picasso, Miró, Masson, Klee, Arp… Dalí centra una sala con tres obras que se muestran juntas por vez primera, junto con un retrato de su padre y una película de Buñuel, ‘Comiendo erizos’, protagonizada por la familia Dalí.

Un cartel da buena cuenta de la visita al Liceo de los Ballets Rusos. Otro, del combate de boxeo entre el artista Arthur Cravand y el campeón del mundo Jack Johnson en la Monumental de Barcelona – EP

El recorrido continúa con tres proyectos destacados: las Misiones Pedagógicas, con las que la República quiso llevar la cultura a todos los rincones de España (representadas con obras de Pitti o Val del Omar); la Barraca (el sueño de Lorca de un teatro universitario itinerante) y la Exposición Internacional Surrealista de Tenerife en 1935, impulsada por la revista ‘Gaceta de arte’ y los pintores canarios Eduardo Westerdahl y Óscar Domínguez. Allí se estrenó sin problema ‘La edad de oro’, de Buñuel, que tanto escándalo supuso en París. Una pequeña sala reúne a fotógrafos como Brassaï, Dora Maar y Man Ray en torno al cuerpo femenino desnudo, concebido como un territorio moderno. Las grandes obras maestras surrealistas se reúnen en una gran sala, donde conviven ‘La nadadora’ y ‘Mujer en el jardín’ de Picasso con ‘El Gran Masturbador’ de Dalí.

Para acabar, el Reina Sofía se pone flamenco. Y es que artistas de la Edad de Plata combinan lo culto y lo popular e incorporan el flamenco a su producción: Manuel Ángeles Ortiz, María Blanchard, Natalia Goncharova, Miró, Gris, Dalí… Se exhibe parte del monumental telón que hizo Alberto para ‘La romería de los cornudos’, una imagen de La Argentinita, así como un pequeño teatro en madera, de Carlos Sáenz de Tejada. Obras violentas, caricaturescas, goyescas de Picasso (‘Sueño y mentira de Franco’, ‘Minotauromaquia’ y la ‘Suite Vollard’) cuelgan a pocos metros del ‘Guernica’. Pero esa es ya otra historia.

https://www.abc.es/cultura/arte/abci-reina-sofia-pone-flamenco-y-peleon-202109150027_noticia.html

https://www.abc.es/cultura/arte/abci-reina-sofia-pone-flamenco-y-peleon-202109150027_noticia.html

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