El sector cultural se salva del toque de queda

Tarde de verdadero infarto para los teatros, los cines y las salas de música catalanas. El anuncio de la Generalitat de que el toque de queda en Catalunya sería a las 10 de la noche –la franja más baja que permite el nuevo decreto de Estado de alarma en España–, y de que en consecuencia los establecimientos deberían cerrar sus puertas a las 9 para que la gente pudiera regresar a casa a tiempo, tuvo en vilo ayer durante horas a todas las salas barcelonesas. Porque una hora más o menos, aseguraban durante una tarde de nervios, era la diferencia entre seguir abiertos o tener que cerrar. Entre la vida y la muerte del sector.

El sector estuvo en vilo toda la tarde porque cerrar a las 21 h les resultaba inviable

Si cerraban las puertas a las 9, musicales como Las jaulas de las locas en el Tívoli, los teatros de Focus y muchos cines probablemente ya no habrían abierto. Porque el público no va a los teatros a las 6 de la tarde, lo hace al acabar de trabajar. Y porque para las películas largas los cines podrían no haber programado más que una sesión debido a los protocolos de desinfección y renovación del aire que llevan a cabo. Así que cuando finalmente poco antes de la comparecencia a las 7 de la tarde del conseller de Interior, Miquel Sàmper, se supo que los establecimientos culturales podrían estar abiertos hasta las 10 y los espectadores regresar a casa hasta las 11, el sector vio la luz, respiró aliviado y comenzó a reprogramar los horarios de las funciones.

La declaración de la cultura como bien esencial fue decisiva para el cambio de hora

Por primera vez funcionó con fuerza la reciente declaración del Gobierno catalán de la cultura como bien esencial, y de que por lo tanto no se le podía poner horarios a los que no asistiera el público. Acostumbrados a ser la excepción negativa –salas como el Tívoli se han tenido que pasar siete meses cerradas y abrieron hace apenas dos semanas–, los responsables culturales respiraron por tener por fin una excepción positiva que reconoce sus peculiaridades, también horarias. Eso sí, en la comparecencia del conseller de Interior se explicó que los espectadores tendrán que portar “el justificante del acto cultural –el ticket de entrada–, sea en papel o digital, mejor en digital para evitar tocarlo y para demostrar la hora de finalización”.

Los teatros no veían que pudiera acudir público arrancando a las 18 h, y los cines podían quedarse en una sola sesión

El Gran Teatre del Liceu, el espacio que más habría sufrido el cierre a las 21 h porque en estos momentos ofrece el Don Giovanni de Mozart, que dura tres horas, y que por lo tanto habría tenido que programar las funciones a una hora tan inusual como las 18 h en vez de a las 20 h actuales, pudo así anunciar una solución intermedia. Desde esta semana las funciones serán a las 19 h .

Nora Navas protagoniza 'El quadern daurat' en el Lliure, que tendrá que adelantar horarios
Nora Navas protagoniza ‘El quadern daurat’ en el Lliure, que tendrá que adelantar horarios (Sílvia Poch)

El Teatre Lliure también tendrá que avanzar media hora las funciones de El quadern daurat, que dura algo más de dos horas y ahora acababa a las 22.15 h. Y el Teatre Nacional de Catalunya piensa cambiar las funciones de los jueves, las únicas que ofrece a las 20 h, a las 7 de la tarde. Y también cambiar las funciones del sábado a las 19 h: serían a las 18 h, para permitir que el numeroso público procedente de fuera de Barcelona pueda regresar a sus casas a tiempo.

Una imagen de 'La jaula de las locas', con Àngel Llàcer, que adelantará horarios en el Tívoli
Una imagen de ‘La jaula de las locas’, con Àngel Llàcer, que adelantará horarios en el Tívoli (David Ruano)

Igualmente los teatros privados han comenzado a mover algunos horarios, comenzando por el único gran musical en cartelera, La jaula de las locas , protagonizado por Àngel Llàcer y que ha dado de nuevo vida al solitario Tívoli. Su productor, Jordi Sellas, es sintético sobre las horas que vivieron ayer: “Hemos salvado el match-ball, la diferencia entre el ajuste de última hora del Govern y la decisión inicial es la diferencia entre cerrar y no cerrar. La especificidad de nuestra actividad hace que haya unos horarios que la imposibilitan. Nosotros ahora replantearemos los horarios, los avanzaremos, pero podremos continuar con las mismas funciones. También es verdad que habrá que hacer un esfuerzo comunicativo para llevar a la gente al teatro a las 19.30, un horario más europeo, pero el cambio de hora nos ayuda”.

“Los horarios de la actividad en vivo son diferentes y si se cambian no se puede hacer”, señala Isabel Vidal, de Adetca

Isabel Vidal, presidenta de Adetca, la patronal de las salas de teatro barcelonesas, se mostraba “aliviada, porque si no se hubiera decidido a última hora el cambio en la hora de salida, en mi caso cerrábamos los cuatro teatros del Grup Focus, otra vez un ERTE, y si pienso en el sector, el Tívoli habría estado cerrado y el próximo estreno de El mètode Grönholm habría sido imposible, y ya sin hablar de las pequeñas salas, porque a esa hora no iría casi nadie”. “Es normal que la cultura siga abierta con horarios diferentes porque los horarios de la actividad en vivo son diferentes y si se cambian no se puede hacer, vendría muy poca gente y el gasto de abrir sería insoportable. El cambio final de la hora de salida nos permite adaptarnos y mantener este bien esencial para todos”.

“Si el escenario de futuro es mayo del 2019, harán falta más medidas de rescate”, dice Camilo Tarrazón

Camilo Tarrazón, presidente del Gremio de Cines de Catalunya, valora “muy positivamente la excepción de la cultura”, aunque dice que hay que ponerla en contexto: “Es coherente con la declaración de la cultura como bien esencial , pero además tiene sentido porque para muchas actividades esa hora más es la diferencia entre el ser o no ser, sin ella se condenaría al cierre de facto. En los cines si se cerrara a las 9 se pasaría de las cuatro sesiones diarias que teníamos antes de la pandemia dependiendo de la duración de la película a sólo dos sesiones de películas cortas y una de las largas. Y con la restricción del 50% del aforo y de la venta de comida y bebida, habría una actividad muy exigua que forzaría a muchos cines a cerrar. Aun así, el último trimestre del año es de los más fuertes de asistencia al cine y esta vez habrá muchas restricciones que volverán a condicionar los estrenos y la viabilidad económica”. En cualquier caso, concluye, “si el escenario es tan largo como el que plantea Pedro Sánchez, serán necesarias muchas medidas de rescate no sólo a los cines y al sector cultural, sino a toda la actividad económica”.

El sector musical estuvo en vilo toda la tarde y considera el resultado un mal menor dentro de una situación ya desastrosa

El anuncio del toque de queda también mantuvo en vilo ayer al sector musical, en una situación que fue virando desde el futuro inmediato más aciago hasta la consideración de que lo ocurrido es un mal menor. Dentro de una situación ya desastrosa, eso sí. Tanto el festival Ciutat Flamenco como el Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona vieron con alivio esa hora suplementaria de margen, lo que en sus casos es poco menos que vital, y más cuando acaban de arrancar. De hecho el de jazz comenzará sin novedad el miércoles, y su director, Tito Ramoneda, puntualiza que en algunos casos ajustará los horarios a la nueva situación.

En los mismos términos se expresa Lluís Cabrera, presidente del Taller de Músics, que organiza el festival de flamenco. Ayer el equipo organizador se volcó en adelantar horarios “para adaptarse”. En cambio no deberá ajustarse tanto el ciclo Sala Barcelona, que se realiza al aire libre en el castillo de Montjuïc y que adelanta media hora los conciertos de las 21 horas y a las 19.30 los que tengan dos grupos solistas, explica Carmen Zapata, de la Asociación de Salas de Música en Vivo, organizadora del acontecimiento con el Ayuntamiento.

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