El transgresor lienzo sonoro del Sónar+D

Primera jornada del Sónar más virtual y global de su existencia, una convocatoria circunscrita a dos días y con el CCCB como eje de aquellas actividades presenciales. La propuesta musical de este Sónar+D CCCB refleja, en cualquier caso, la filosofía argumental de la casa madre, a nivel estilístico y conceptual.

Un cartel marcado por mencionado carácter virtual, pero también por el de lo exclusivo, ya que la práctica totalidad de las propuestas programadas son únicas y/o realizadas ex profeso para la convocatoria barcelonesa. Los formatos, eso sí, se alejan de la convención formal y temporal del concierto y apuestan por la duración breve, la píldora incluso, o en cualquier caso, por lo no muy largo.

Ayer, en este aspecto, se pudo pasar de los cinco minutos que duró al sesión de dj que ofreció la estadounidense Laurel Halo desde la Haus der Kulturen der Welt de Berlín hasta la hora que protagonizó ARCA en su también dj set pero ofrecido en directo desde el CCCB para mayor gloria de su radical transgresión (incluido ayer un Ave María…).

La artista y dj Laurel Halo, durante su sesión ofrecida en vivo en Berlín
La artista y dj Laurel Halo, durante su sesión ofrecida en vivo en Berlín (Sónar + D CCCB)

La sensación de percibir esas novedades en dosis más cortas de lo habitual dejaron un sensación muy satisfactoria: a pesar de los pesares, la creación no para, combinando la calidad con la búsqueda de nuevos caminos y vías de expresión.

De calidad y pulso sensorial va bien servida la colaboración entre la artista digital Alba G. Corral y el compositor e instrumentista Carles Viarnès. A ella, por ejemplo, el aficionado la puede recordar por su colaboración con el Kronos Quartet cuando abrieron el Grec del pasado año, pero su gama de colores es muy extensa.

Con Viarnès –acaban de pasar por el Mercat de Música Viva de Vic– ofreció una sesión de música minimalista combinada con paisajes digitales de imagen y luz (25 de octubre se les podrá ver en el Palau de la Música, con su proyecto Temps perdut per a un art inútil).

De cohabitación también versan las formidables novedades niponas firmadas por Ryoji Ikeda y Daito Manabe. El primero ofreció durante 12 minutos su inédito data-verse 2 (prototype) –donde cohabitan de manera inmersiva sonido, imagen y nociones matemáticas–, cuya primera entrega deslumbró hace un año en la Bienal de Venecia.

Una de las sesiones de dj ofrecidas ayer en directo en streaming en la Torre d'Alta Mar
Una de las sesiones de dj ofrecidas ayer en directo en streaming en la Torre d’Alta Mar (Sónar + D CCCB)

Manabe propuso otra de su impecables y fascinantes performances, en este caso con el cuerpo humano digitalizado convertido en eje de un insólito dance show. Las evoluciones de la bailarina Ariadna Clapés justo a continuación fueron divertidamente chocantes, aunque la performance day 3 firmada por nara is neus y en la que se integraba fue excesivamente breve.

También lo fue el adelanto en primicia que lanzó Niño de Elche de su proyecto La distancia entre el barro y la electrónica, en torno a la obra de Val del Omar. Una pieza visual con cámara fija, él dando giros sobre sí mismo, flashes superpuestos y su voz declamando de forma obsesiva. Era la segunda oración de la mencionada obra.

Otro habitual del Sónar como Chenta Tsai, todo un crack bajo su apelativo artístico de Putochinomaricón, también hizo acto de espectacular presencia con sus exploraciones sobre cuestiones de identidad, esta vez a través de su nuevo personaje Baobae.

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