En la vanguardia de la ilustración

Desde los primeros dibujos realistas en el siglo XIX, apuntes del natural que los artistas realizaban a pie de obra emulando a los modernos fotoperiodistas antes de la irrupción de la fotografía, a las más recientes viñetas humorísticas, mucho más audaces, críticas y reflexivas, las ilustraciones de La Vanguardia constituyen una extraordinaria crónica visual (dibujos artísticos, satíricos o políticos, caricaturas, cómics, chistes, metáforas visuales) desde la que se puede seguir el paso del tiempo y los acontecimientos que lo han marcado, así como las preocupaciones, aspiraciones, mentalidades y anhelos de las sociedades de cada momento.

A lo largo de los años, los sucesivos movimientos artísticos se colaron en sus ilustraciones. El modernismo, el naturalismo, la influencia del surrealismo, el expresionismo… La Vanguardia fue uno de los primeros diarios en incorporar la ilustración y, a partir de la Exposición Universal de 1888, con la entrada de Modesto Sánchez Ortiz en la dirección, el diario se abre al mundo de la cultura y da entrada a un buen número de escritores, pero también a artistas de la bohemia, como Ru­siñol, Casas, Pellicer, Llimona, ­Nonell, Torres García, Pichot, Meifrèn, Opisso…, “iniciando un camino sin retorno en la prensa española”, según el historiador del arte Daniel Giralt-Miracle, autor del libro Dibujantes, humoristas e ilustradores de ‘La Vanguardia’ 1881-2006, editado en el 2007 con motivo de los 125 años de este diario.

Es un recorrido desde los primeros dibujos al natural hasta las ilustraciones animadas en la web

Con la llegada de la fotografía, en 1929, los fotoperiodistas mandan a sus casas a los dibujantes, con lo que poco a poco las ilustraciones dejan de ser simplemente ornamentales o descriptivas y se van cargando de intencionalidad ideológica. Los dibujantes ya no hacen crónicas sino críticas, con figuras de extraordi­nario talento como Lluís Bagaria i Bou, que marca un antes y un después, gracias a sus caricaturas de personajes y a sus famosos Dibujos de almohadón, demoledoras críticas a la política de Franco y Hitler publicadas durante la Guerra Civil.

La posguerra abre un periodo más gris donde no hay espacio para el humor, la ironía o el comentario satírico, hasta que, ya en los años cuarenta, los caricaturistas Silenio o Fresno empiezan a cultivar el arte de hablar entre líneas. La caricatura en su vertiente de retrato psicológico regresará a finales de los cincuenta de la mano de Manuel del Arco, que ilustra sus propias entrevistas en su sección Mano a mano, “con un desparpajo y una desinhibición hasta entonces inexistentes”, según el autor del libro, quien destaca también el humor blanco de Joaquim Muntañola, que publicó un chiste diario desde 1962 hasta 1970, momento en el que comparte la titularidad con Perich. Él fue el protagonista de una auténtica “revolución del concepto de reflexión periodística ilustrada” abriendo el camino que luego seguirán José Luis Martín, Máximo, Oli, Ferreres, Guillén, Ventura Coromina, Kap, JL Martín o Toni Batllori, quien desde 1995 desnuda el día a día de los protagonistas de la política en su tira Ninots.

Página publicada de La Vanguardia. Artículo Desde el Molino de Santiago Rusiñol con ilustraciones de Ramón Casas. La Vanguardia del 18 de enero de 1891
Página publicada de La Vanguardia. Artículo Desde el Molino de Santiago Rusiñol con ilustraciones de Ramón Casas. La Vanguardia del 18 de enero de 1891 (Hemeroteca La Vanguardia)

Capítulo aparte merece Fernando Krahn –“dibujo meticuloso, sentido de la ironía y reflexión”–, así como las incorporaciones que vendrían más tarde, Peret, Joma, Perico Pastor, Mariscal, Meritxell Duran, Barbara Perdiguera o Jordi Labanda, dando entrada a una plástica contemporánea que no renuncia a la reflexión. En los últimos años, La Vanguardia ha seguido apostando por la ilustración, tanto en papel como en la web, donde en algunos ­casos se publican versiones animadas. “La línea de ilustración intenta combinar una imagen de fuerte impacto visual con un mensaje conceptual potente, buscando unas veces clasicismo, otras modernidad pero siempre con un lenguaje contemporáneo, que conecte con las tendencias del mundo actual”, señala Rosa Mundet, redactora jefe de Diseño y la persona que vela porque el lector pueda seguir disfrutando de los mejores. Si hasta ahora la ilustración parecía una cosa de hombres, con contadas excepciones, la situación poco a poco se ha ido equilibrando con la llegada de Maria Corte, Cristina Spanò o Sònia Pulido (último premio Nacional de Ilustración). Sus firmas, como las de sus compañeros Riki Blanco, Edmon de Haro, Marc Pallarès o Oriol Malet , son reclamadas en medios internacionales como The New York Times o The New Yorker.

De la exposición de 'Dibujantes, humoristas e ilustradores de 'La Vanguardia' 1881 - 2006'.
De la exposición de ‘Dibujantes, humoristas e ilustradores de ‘La Vanguardia’ 1881 – 2006′. (.)

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