¿En qué otra profesión triunfó también el actor James Stewart?

James Stewart fue uno de los actores más queridos por el público. Su elegancia y su aspecto de bonachón le otorgaron un lugar indiscutible en la época dorada de Hollywood especializándose sobre todo en papeles que encarnaban la quintaesencia del norteamericano ideal, a ese hombre sencillo, honesto y familiar marcado por un profundo sentido de la ética y la democracia. De esta manera se metió en la piel de personajes inolvidables que se caracterizaban por su espíritu optimista en filmes como Caballero sin espada (1939) o ¡Qué bello es vivir! (1946), dirigidas por Frank Capra.

Nacido el 20 de mayo de 1908 en Indiana (EE.UU.) en el seno de una familia presbiteriana, James Maitland Stewart destacó de joven en fútbol americano y sabía tocar bien el acordeón. Le encantaba hacer trucos de magia, realizar maquetas de aviones y dibujos mecánicos y su sueño era el de convertirse en piloto, pero su padre le aconsejó que se matriculara en la universidad de Princeton para estudiar arquitectura. Se graduó en 1932, en plena Depresión, aunque no llegó a ejercer.

James Stewart en '¡Qué bello es vivir!'
James Stewart en ‘¡Qué bello es vivir!’ (RKO)

Stewart era un joven inquieto, dotado de un gran sentido del humor, que también se sintió atraído por los clubes de música y teatro. Conoció al director Joshua Logan, quien le propuso unirse a su grupo teatral, entre los cuales formaba parte Henry Fonda, que acabaría siendo uno de sus mejores amigos. Ambos se mudaron a Nueva York y poco a poco se abrieron camino en Broadway.

Su exagerada timidez y humildad no le ayudaron en un principio, ya que los estudios no sabían muy bien qué hacer con ese hombre tan delgado y desgarbado (medía 1,91 metros) que hablaba de forma pausada y con voz nasal, pero después utilizó esas señas de identidad para ir transformándose en alguien más complejo y oscuro en otras películas.

Consiguió cinco nominaciones al Oscar y obtuvo dos: el de mejor actor principal por el clásico de la comedia Historias de Filadelfia (1940) y el Honorífico en 1985. Además, entre su palmarés de premios destacan el Cecil B. DeMille por su trayectoria profesional en 1965 ; la Concha de Plata al mejor actor por Vértigo (1958); el Oso de plata de la Berlinale por Mr. Hobbs Takes a vacation (1963) o la Copa Volpi del Festival de Venecia por Anatomía de un asesinato (1959).

Sin embargo, además de la interpretación, su ferviente patriotismo y la pasión por los aviones (se sacó el título de piloto y poseía su propia avioneta) llevaron a Stewart a destacar como valiente piloto en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos en la II Guerra Mundial. Participó en un total de 20 misiones de combate pilotando un bombardero B-24 sobre territorio enemigo y recibió la Cruz del Aire, una de las máximas condecoraciones del Ejército estadounidense y alcanzó el rango de General de Brigada.

James Stewart fue piloto en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial
James Stewart fue piloto en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial (Archivo)

Lo cierto es que se alistó voluntariamente un año antes del bombardeo de Pearl Harbor, cuando muy pocos americanos estaban dispuestos a jugarse la vida por una guerra que se libraba muy lejos de casa. Y él, además, era toda una estrella de cine. Inicialmente, James Stewart no fue aceptado como soldado, ya que no llegaba al peso mínimo exigido: sólo pesaba 67 kilos. Pero al cabo de unos días, con unos gramos de margen, logró alistarse.

Primero le dieron un destino como instructor de vuelo, pero él quería entrar en acción y en agosto de 1943, con 35 años, fue asignado a un escuadrón con base en Inglaterra.Sus hazañas sobre el aire le convirtieron en un auténtico héroe. De hecho, Stewart continuó con la tradición familiar, ya que su abuelo luchó en la Guerra de Secesión como oficial de los nordistas, y su padre combatió contra los españoles en Cuba y contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Tras incorporarse a filas, desechó en todo momento ser el rostro de diferentes actos propagandísticos, como sí hicieron otras estrellas de Hollywood.

James Stewart y Grace Kelly en 'La ventana indiscreta'
James Stewart y Grace Kelly en ‘La ventana indiscreta’ (Silver Screen Collection / Getty)

Una vez acabada la contienda, a finales de la década de los 40 su carrera se diversificó y vivió su momento de esplendor en la gran pantalla, donde hizo numerosos westerns. Su prolífica filmografía se nutrió de detectives, cowboys, jueces, abogados o falsos culpables y fue uno de los actores predilectos de Alfred Hitchcock, que vio en él al actor ideal para sus habituales ciudadanos corrientes que se convertían en héroes a su pesar. Con La soga (1948); La ventana indiscreta (1954); El hombre que sabía demasiado (1956) o Vértigo (1958) su imagen adoptó mayor profundidad emocional y un carácter más oscuro. Se retiró de la industria del espectáculo en 1991 y murió el 2 de julio de 1997 a los 89 años.

Fue uno de los actores predilectos de Alfred Hitchcock, que vio en él al actor ideal para sus habituales ciudadanos corrientes que se convertían en héroes a su pesar

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