«Eruption», «Jump»… Doce solos de guitarra de Eddie Van Halen para la eternidad

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Para un guitarrista, escuchar a Eddie Van Halen, fallecido a los 65 años a causa de un cáncer de garganta, puede ser fascinante y frustrante a la vez. Su creatividad alcanzó cotas bellísimas, pero inalcanzables para la mayoría de los mortales, y de ahí que se le ubique muy, muy cerquita de Hendrix en el podio de hachas del rock.

Si seguimos su carrera en orden cronológico, su primer golpe de efecto llegó con «Eruption», el segundo corte de su disco de debut homónimo de 1978. Se trata solo de un interludio, pero es casi una declaración de intenciones: tapping a dos manos, «flutter picking», armónicos y efectos alucinantes hacen de esta composición una de las primeras joyas epatantes de Eddie.

Tras una gira de casi un año, parte de ella como teloneros de Black Sabbath, Van Halen volvieron al estudio con la difícil tarea de grabar un segundo disco a la altura del brutal éxito del primero. No le dieron muchas vueltas y lo titularon «Van Halen II» (1979), otro bombazo de ventas gracias a canciones con posibilidades comerciales como «Dance the night away», donde introdujo un original solo basado en armónicos arpegiados.

Menos de un año después, cuando se lanzó el álbum «Women and Children First» en marzo de 1980, Van Halen era ya la banda de rock de más éxito en Estados Unidos. Este tercer trabajo incluyó nuevos tesoros guitarrísticos como «Romeo’s Delight», con un bestial riff inicial que fue imitado hasta la extenuación en la escena, tan efectivo que se convirtió en el tema de apertura de sus conciertos durante muchos años.

Aunque en la grabación de «Fair Warning» (1981) hubo algunas tensiones en el grupo por el deseo de Eddie de hacer temas accesibles y pegadizos, su repertorio dejó hits imperdibles como «Unchained», con un riff aplastante salpicado de solos que generan iresistibles contrapuntos.

A la altura del álbum «Diver Down» (1982), ya estaba muy claro que Van Halen era una banda con ciertas pretensiones pop. Pero también con otros intereses, como el flamenco. Eddie compuso «Little Guitars» otro de sus grandes éxitos, después de escuchar al tocaor madrileño Carlos Montoya.

Un año después, el nombre de Eddie Van Halen llegó más lejos que nunca al ser fichado por Michael Jackson para tocar en su canción «Beat it». Lo más increíble es que Van Halen pudo haber ganado millones con su colaboración, pero exigió no aparecer en los créditos, y atención, no cobrar más que la caja de cervezas que Michael le suministró en el estudio para entonarse. Este vídeo es de calidad regulera, pero emociona ver al Rey del Pop gritándole antes de arrancar su solo: «You got it Eddie, you got it!» («¡Ahí lo tienes Eddie, ahí lo tienes!»).

En 1984, Van Halen se rindieron a las profecías orwellianas para titular así («1984») el disco que, a la postre, sería el más popular de su carrera. En él están dos de sus hits más conocidos, «Jump» y «Hot for teacher». Esta última aparece en los videojuegos «Guitar Hero World» y «Guitar Hero Van Halen». Sí, hicieron una versión dedicada al grupo, porque ellos lo valen.

Cuando el cantante David Lee Roth se marchó del grupo y entró Sammy Hagar, el éxito de Van Halen no se resintió ni un ápice. Su disco de 1986, «5051», vendió más de 7,5 millones de copias y se colocó en el puesto #1 de las listas y la canción «Why Can’t This Be Love?» fue #3 en Estados Unidos.

El disco «OU812» (un juego de palabras, «Oh, You Ate One Too», «Oh!, tú también te comiste una») de 1988 marcó el comienzo del lento declive de Van Halen en la escena internacional de rock duro. Parte de la crítica lo consideró una obra convencional y sobre-producida, pero como dice una de sus canciones más recordadas, «Finish what you started», Van Halen habían venido para terminar lo que empezaron y siguieron en la brecha durante casi treinta años más.

Aunque Van Halen ya era un grupo demasiado comercial para parte de la hinchada más rockera, ampliar su público en el huerto mainstream siguió dando sus frutos. El disco «For Unlawful Carnal Knowledge» de 1991 ganó el premio Grammy a la mejor interpretación de rock duro con voz. Una de sus canciones más aplaudidas fue «Poundcake», todo un despliegue de talento experimental sónico.

El último gran disco de Van Halen probablemente sea Balance (1995), que vendió tres millones de copias en Estados Unidos y les valió un puesto de teloneros de la gira europea de Bon Jovi. La canción de apertura, «The Seventh Seal», fue nominada al Grammy a mejor inrepretación rock.

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