¿Es delito detestar a los hombres?

¿Es ilegal en Francia detestar a los hombres? Proclamarlo en el título de un libro infringiría el artículo 24 de la ley del 29 de julio de 1880. Algo así como el delito de odio en España. En la tradicional rentrée literaria, con su aluvión de novedades de firmas conocidas y editoriales sólidas, Moi les hommes, je les déteste , 96 páginas, suscitó un revuelo inversamente proporcional a su tamaño, al de la editorial asociativa Monstrograph y a la serena prosa de Pauline Harmange, su autora, “25 años, feminista, bisexual y en pareja con un hombre con el que deconstruimos las relaciones típicas”.

La autora, de 25 años, se declara feminista, bisexual y en pareja con un hombre con el que deconstruimos las relaciones típicas”

En una edición de 450 ejemplares lanzada a mediados de agosto a precio modesto (12€), el libro desarboló la editorial:el 1 de septiembre llevaba vendidos 2.500 ejemplares y prometía tercera edición, dopado ya por ese promotor inconsciente que es la amenaza de censura. La editorial (“libritos raros para monstruos gentiles”) decidió transferirlo a otra, “con mayor estructura”.En la Francia que ama las batallas de palabras, dos términos instalados desde hacía siglos, “misoginia” y “machismo”, se ven sacudidos por la insolencia de dos recién llegados, “androfobia” y “hembrismo”.

En uno de los capítulos, la autora afirma que socialmente es complicado para las mujeres exhibir su androfobia y hacen como si bromearan

Pero Pauline Harmange se desmarca, que por algo en su blog (Un invincible été ) se muestra de espaldas,“feliz en casa, junto a mi amor de gato, rodeada de libros y con una taza de té”. Ycomo tantas coetáneas, se declara “vegetariana, feminista, ferozmente comprometida por un mundo mejor”. Pero conoce la técnica del combinar un título que atrapa, con un texto reflexivo. Así, el capítulo Andrófoba, histérica y mal f… explica que “socialmente es tan complicado exhibir su androfobia ”que las mujeres recurren al segundo grado, “como si bromearan yen realidad no detestaran a los hombres”.

Es absurdo llevar un libro a tribunales, acusado de androfobia. Solo falta que persigan a Houellebecq por misoginia”, dice la autora

Ralph Zurmely,“encargado de misión en el ministerio de igualdad entre mujeres y hombres, no está para bromas: amenazó a la editorial con llevarla a juicio si no retiraba ese “manifiesto andrófobo”, porque “la provocación al odio en razón del sexo es un delito penal”.

¿Su lectura se habrá limitado al título? Harmange sólo peca de utópica: reclama relaciones equilibradas y de mutua exigencia con los hombres, de solidaridad entre las mujeres. A Zurmely, nombrado en el 2013 y que “lleva diversos casos de violaciones, agresiones sexuales y acceso de las mujeres a sus derechos”, ni siquiera lo respalda el ministerio, que calificó su cruzada de “iniciativa personal”. Harmange prefirió la ironía.“Es absurdo llevar un libro a tribunales, acusado de androfobia. Solo falta que persigan a Houellebecq por misoginia”.

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