¿Espía patriótico o topo del KGB? La sospecha persigue a Roger Hollis medio siglo después de su muerte

Actualizado: Guardar

Enviar noticia por correo electrónico

Roger Hollis sirvió en el MI5, el servicio de contraespionaje británico, durante 27 años. Fue su número dos y, tras la retirada de Dick White, pasó a ser su director desde 1956 a 1965. Muchos años después de su jubilación y de su muerte, todavía no está claro si Hollis fue un topo del KGB. Hay historiadores, agentes y compañeros que le acusaron de trabajar para el Kremlin.

Había nacido en 1905 en Somerset en el seno de una familia muy religiosa. Su padre era obispo de Taunton. Tras trabajar como periodista en Hong Kong y luego como ejecutivo de la British American Tobacco, se alistó en el MI5 en 1938. Había estudiado lenguas clásicas en Oxford y era un erudito en literatura griega. También era un brillante jugador de ajedrez, uno de los mejores de su país.

Las sospechas sobre Hollis se basan en los numerosos fracasos del servicio a lo largo de la década de los 50 y, sobre todo, en la impunidad con la que actuaron Kim Philby, Burgess, Maclean y Blunt, los miembros del llamado Círculo de Cambridge, reclutados por el NKVD soviético en los años 30.

A Hollis se le responsabilizó de alertar a Philby para que huyera a Moscú desde Beirut en 1963. También se le acusó de ocultar las revelaciones de Igor Gouzenko sobre la existencia de infiltrados en el programa nuclear estadounidense. Y de no advertir a John Profumo, ministro de Defensa, de que su amante tenía otra relación con el agregado naval soviético.

El testimonio más devastador contra él fue el del agente Peter Wright, que aporta una serie de evidencias en su libro «Spycatcher» sobre la traición de Hollis. El libro, editado en 1987, fue prohibido por Margaret Thatcher. Pero el escándalo fue monumental porque Wright se basaba en el testimonio de compañeros del servicio para incriminarle.

Años después, Christine Keeler, la amante de Profumo, aseguraba en sus memorias que Hollis fue un topo del KGB. El ministro tuvo que dimitir al filtrarse que Keeler mantenía una relación paralela con un diplomático soviético de la Embajada en Londres. En su libro acusaba a Hollis de haber protegido al espía ruso.

El periodista Chapman Pincher había publicado «Too Secret Too Long» en 1984, un trabajo de investigación basado en entrevistas con decenas de agentes del MI5. Pincher concluyó que Hollis era un traidor, pero que operaba al margen del Círculo de Cambridge.

Pero el testimonio más demoledor fue el de Igor Gouzenko, al que Hollis había interrogado en Ottawa (Canadá) en 1945. Gouzenko afirmó que le había facilitado nombres de agentes soviéticos en el programa nuclear de Los Álamos, pero Hollis no informó a sus superiores.

Cuando Hollis abandonó la organización, Furnival Jones, su sucesor al frente del MI5, se vio obligado a abrir una investigación que finalizó sin resultados concluyentes. Jones creía que Hollis era inocente, al igual que el historiador y especialista Christopher Andrew que buceó en cientos de miles de documentos del servicio sin encontrar la menor prueba de su culpabilidad.

Esta tesis fue ratificada por Oleg Gordievsky, oficial del KGB fugado a Occidente, que contó en la televisión que había escuchado al jefe de la delegación del KGB en Londres que no comprendía por qué el MI5 sospechaba de la lealtad de Hollis.

Han pasado 47 años desde la muerte del jefe del MI5, que no tuvo la oportunidad de defenderse de estas acusaciones. Lo más probable es que nunca sepamos si fue un traidor porque en estas historias de espionaje la verdad es menos creíble que la leyenda.

Ver los comentarios

https://www.abc.es/cultura/abci-espia-patriotico-o-topo-sospecha-persigue-roger-hollis-medio-siglo-despues-muerte-202009281252_noticia.html

https://www.abc.es/cultura/abci-espia-patriotico-o-topo-sospecha-persigue-roger-hollis-medio-siglo-despues-muerte-202009281252_noticia.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *