Europa, entre el sueño de una lengua franca y la lucha de poderes

Bruno Pardo

Gran Canaria

23/09/2022 a las 13:11h.

Es un sueño antiguo: una lengua para dominarlos a todos. Una lengua para entendernos, para comerciar. Una sola lengua para hablar en cualquier parte. Lo fue el latín, que se extendió por los límites del imperio romano. Lo fue, también, el koiné, que servía para moverse en el mundo helenístico. Y lo quiso ser el esperanto, que fracasó en su ambición de laboratorio. Sobre estas utopías y realidades, y sobre sus consecuencias sociopolíticas y culturales, debatieron Luca Bérgamo, exsecretario general de Culture Action Europe, Juan Miguel Hernández de León, presidente del Círculo de Bellas Artes y María José Gálvez, directora General del Libro, durante las Conversaciones Literarias de Formentor, en una mesa moderada por Jesús García Calero, director de ABC Cultural.

«La lengua franca es una lengua de poder, una expresión de la influencia de una nación, eso que hoy llamamos poder blando», afirmó García Calero, que después lanzó varias preguntas a los ponentes. «¿Hay realmente una lingua franca? ¿Debería seguir siendo el inglés? ¿Podría serlo el español?». María José Gálvez recogió el guante, pero antes citó ‘El Quijote’. Ahí leemos que hay una lengua que «se halla entre cautivos y moros, que ni es morisca ni castellana ni de otra nación alguna, sino una mezcla de todas las lenguas, con la cual todos nos entendemos». Cervantes se refería al sabir, que fue un idioma levantado sobre la utilidad, y que durante siglos sirvió como lengua franca para el comercio en el Mediterráneo. «¿Es el inglés una lingua franca? De facto, sí. En Europa y en el mundo. Pero hay que resistirse a esta lengua franca. Hay que resistirse al inglés. Nosotros trabajamos y potenciamos la diversidad lingüística, el multilingüismo. Y vamos a dar un poco la batalla», aseveró.

Bérgamo cambió el foco del debate: la lengua franca de Europa, señaló, no es un idioma, sino una serie de conceptos, un espacio común, «un modo de ver el mundo». Y Juan Miguel Hernández de León ahondó en la idea y defendió que Europa, como las naciones, es una entidad que está en conflicto desde su origen mismo: «Europa siempre está en crisis, pero eso es un signo de vitalidad». Luego, subrayó que la lucha no es tanto con la lingua franca como contra «la apropiación de lo plural como elemento de diferencia singular», contra la «apropiación de las lenguas como arma política». «Las identidades nacionales ponen en riesgo Europa», sentenció. Y Bérgamo asintió: «La historia de Europa una historia de guerra y horror. Ahora estamos en una época de transición, está acabando un mundo».

José Gálvez insistió en que lo propio de Europa es la diversidad de lenguas: «Hay un sustrato cultural que permanece con la llegada de nuevos hablantes. Lo que nos hace europeos es el multilingüismo».

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Suscribete

https://www.abc.es/cultura/europa-sueno-lengua-franca-lucha-poderes-20220923131051-nt.html

https://www.abc.es/cultura/europa-sueno-lengua-franca-lucha-poderes-20220923131051-nt.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.