Extraordinario descubrimiento en Pompeya: aparece intacto un termopolio, local de comida rápida

Corresponsal en Roma Actualizado: Guardar

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Pompeya vuelve a sorprender con un descubrimiento extraordinario. Se ha encontrado intacto un termopolio, un establecimiento comercial en el que se vendían alimentos listos para comer, el equivalente a lo que hoy son los restaurantes donde se sirve comida rápida. Lo insólito es que, además de restos humanos y el esqueleto de un perro, han aparecido cazuelas de barro con los restos de los platos más deliciosos, desde cabrito hasta caracoles y hasta una especie de «paella» con pescado y carne juntos. El vino ‘corregido’ con frijoles y listo para servir. Y un gran mostrador en forma de «L» decorado con imágenes tan realistas que casi aparecen en 3D: una pareja de ánades reales, un gallo asombroso, un perro grande con una correa en la que un bromista había escrito un insulto homófono. Desgraciadamente, los huesos humanos hallados están desperdigados los túneles realizados en el siglo XVII por las personas que excavaban clandestinamente en busca de objetos preciosos. Algunos de esos restos humanos pertenecen a un individuo de al menos 50 años, que probablemente se encontraba en una cama al momento de la erupción. Otros huesos, aún por investigar, pertenecen a otro individuo. El director del parque arqueológico de Pompeya, Massimo Osanna, ha destacado que se trata de un descubrimiento que «nos devuelve una increíble fotografía del día de la erupción del Vesubio», en el año 79 d. C.

En el momento de la primera excavación se hallaron ánforas colocadas frente al mostrador. En esta última fase de excavación surgieron extraordinarios frescos de bodegones, con representaciones de animales, probablemente sacrificados y vendidos en la sala. También se encontraron fragmentos de huesos, pertenecientes a los propios animales, dentro de los recipientes del mostrador que contenían alimentos destinados a la venta. Es el caso de los dos patos reales expuestos boca abajo, listos para ser preparados y comidos, un gallo y un perro con correa, casi una advertencia a la manera del famoso Cave Canem. En el marco que encierra la pintura del perro se puede leer una inscripción burlona en graffiti «Nicia cineade cacator»: «¡Nicia (probablemente un liberto de Grecia) Cacatore, invertido!». Quizás lo dejó un bromista que había querido burlarse del dueño o de alguien que trabajaba en el termopolio, según señala la nota hecha pública por la dirección de Pompeya.

Los termopolios, en los que se servían bebidas y alimentos calientes, conservados en grandes tarros o recipientes incrustados en el mostrador de mampostería, eran muy comunes en el mundo romano, donde era costumbre consumir la comida fuera de casa. Solo en Pompeya hay unos ochenta. Además, en el termopolio se encontraron diversos materiales de despensa y transporte: nueve ánforas, una pátera de bronce, dos frascos, una olla común de cerámica de mesa… El suelo de toda la sala está formado por una capa de revestimiento impermeable formado por fragmentos de terracota, en el que se han insertado fragmentos de mármol policromado en algunos lugares.

Frente al termopolio, en la plaza de enfrente, ya había emergido una cisterna, para recoger y conservar el agua llovediza, una fuente y una torre para permitir la para distribución de agua, ubicada a poca distancia otro establecimiento ya conocido por el fresco de gladiadores en combate. Las primeras decoraciones que emergieron en las excavaciones del termopolio muestran la imagen de una Nereida o ninfa a caballo en un entorno marino.

Análisis de laboratorio

El director del Parque Arqueológico de Pompeya ha valorado así el descubrimiento: «Además de ser un testimonio más de la vida cotidiana en Pompeya, las posibilidades de análisis de este termopolio son excepcionales, pues por primera vez se ha excavado en su totalidad un entorno de este tipo y se han podido realizar todos los análisis que permiten las tecnologías actuales. Los materiales encontrados fueron, de hecho, excavados y estudiados en todos los aspectos por un equipo interdisciplinar compuesto por antropólogos, geólogos, y vulcanólogos. Los materiales serán analizados más a fondo en el laboratorio y en particular los restos encontrados en los recipientes de terracota del mostrador, nos darán datos excepcionales para entender qué se vendió y cuál fue la dieta».

La antropóloga Valeria Amoretti destaca que «los primeros análisis confirman que las pinturas del mostrador representan, al menos en parte, los alimentos y bebidas que realmente se vendían dentro del termopolio: entre los cuadros del mostrador se representan dos ánades reales y, de hecho, se ha encontrado un fragmento de hueso de pato. Dentro de uno de los recipientes, junto con cerdo, cabras, pescados y caracoles de tierra, atestiguando la gran variedad de productos de origen animal utilizados para la elaboración de los platos».

Por otro lado, los primeros análisis arqueobotánicos han permitido identificar fragmentos de roble, probablemente pertenecientes a elementos estructurales de la encimera. En el fondo de un tarro, identificado como un recipiente de vino, se identificó la presencia de habas, intencionalmente molidas, para modificar el sabor y el color del vino.

«Se encontró –añade la antropóloga Amoretti- un esqueleto de perro completo. No es grande y musculoso como el pintado en el mostrador, sino un ejemplar adulto pequeño, de 20-25 cm de altura. También había, dentro de la sala – y en particular detrás del mostrador donde fueron arrastrados por los primeros excavadores (clandestinos)- un buen número de huesos humanos pertenecientes a un individuo adulto, de al menos 50 años de edad. Aún quedan por investigar los huesos pertenecientes al menos a otro individuo, encontrados dentro de un gran recipiente, probablemente recolocados allí por los primeros excavadores».

Estos son solo los primeros datos proporcionados por la excavación en curso, pero ciertamente no serán los últimos. De hecho, los hallazgos recolectados y llevados al laboratorio serán investigados más a fondo a través de investigaciones específicas en departamentos y universidades, lo que permitirá afinar cada vez más los datos.

El nuevo descubrimiento está situado en la Regio V, el sector donde se están realizando las últimas excavaciones, que no se han detenido durante ni siquiera durante el confinamiento por el coronavirus. El termopolio (thermopolium, en latín) o establecimiento comercial fue excavado solo parcialmente en 2019, para darle seguridad, durante los trabajos del Gran Proyecto Pompeya, financiado con 105 millones por la Unión Europea. Teniendo en cuenta el carácter excepcional de las decoraciones y con el fin de restaurar la configuración completa de la sala, ubicada en la intersección del Vicolo delle Nozze d’Argento y el Vicolo dei Balconi, se decidió ampliar el proyecto y completar la excavación del todo el entorno.

El ministro de Bienes Culturales y de Turismo, Dario Franceschini, ha destacado que el nuevo descubrimiento «es un ejemplo virtuoso para la recuperación del país». «Hoy Pompeya –ha dicho Franceschini- se muestra al mundo como ejemplo de protección y gestión, volviendo a ser uno de los lugares más visitados de Italia donde se realiza la investigación, continúan las excavaciones y se hacen descubrimientos extraordinarios como este».

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