Falomir: “Reto a que alguien me diga un solo museo en Europa con tantas exposiciones dedicadas a mujeres”

Después de casi tres meses de cierre durante el confinamiento, el Museo del Prado recibió un 82,7% menos de visitantes en los meses de verano. A los 8 millones de pérdidas durante el cierre habrá que sumar unos 12 más por el bajón en las visitas, de modo que en el conjunto del año los números rojos sumarán los 20 millones de euros: un daño enorme para una institución cuyo presupuesto anual asciende a 50 millones anuales de los que sólo 15 proceden de las subvenciones del Estado porque el resto (alrededor de un 68%) venía cubriéndose con autofinanciación. La nueva temporada se presenta por tanto cuesta arriba, pero Miguel Falomir, director de la pinacoteca tiene un plan para salir adelante. Lo explica en esta entrevista con La Vanguardia.

¿Cómo puede reponerse el museo del golpe asestado por la pandemia?

Nuestra principal fuente de ingresos está en los tickets de entrada que mayoritariamente adquieren ciudadanos extranjeros. En esta situación extraordinaria el museo necesita una ayuda adicional, como todos. En nuestro caso debe proceder mayoritariamente de los Presupuestos Generales del Estado. El Prado necesita que el Estado supla la merma de ingresos. Estamos en negociaciones con Hacienda y las conversaciones van bien. Gran parte de los ingresos perdidos podrán ser compensados con un aumento significativo en la aportación del Estado.

¿Cómo afecta la situación a la recuperación del Salón de Reinos y el resto de la nueva ampliación?

Para el proyecto del Salón de Reinos la inversión prevista para el año que viene es sólo de 1,3 millones. Al ser una cifra tan baja, en principio se podría llevar adelante. Y para los años siguientes confiamos en que la recuperación de la economía nos permita continuar como está previsto. Este año ya hemos recortado en torno a los 5 millones y en lo sucesivo prevemos mantener ese recorte respecto a ejercicios anteriores.

Miguel Falomir con el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes en el Museo del Prado
Miguel Falomir con el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes en el Museo del Prado (Dani Duch)

¿En qué notarán ese recorte los usuarios del museo?

Queremos pensar que pasará inadvertido al público. Alguna inversión a largo plazo tendrá que ser demorada, pero el compromiso con el visitante se mantiene igual que siempre.

El Prado necesita que el Estado supla la merma de ingresos”

¿La pandemia obliga a cambiar las fórmulas de exposición? ¿Se acabaron las muestras blockbuster?

Desde hace unos años ya había un cuestionamiento de ese tipo de exposiciones por distintas razones. Primero por un encarecimiento de costes que se incrementarán por unos seguros más cuantiosos por la posibilidad de cancelación sobrevenida por pandemia. Por otra parte, los museos son cada vez más reacios a desprenderse de sus obras. Las exposiciones no van a desaparecer pero sí a redimensionarse. Es el momento de apostar por la colección permanente, apuesta que debió ser siempre la prioridad de los museos. Si el Prado es importante es básicamente por su colección. Y los grandes museos con grandes colecciones están mejor equipados para afrontar el horizonte que se atisba. Desde el mismo momento en que fui nombrado director hace tres años mostré mi escepticismo hacia las Blockbuster y defendí el aprovechamiento de los fondos.

Durante el bicentenario ya se bloquearon para mostrar las colecciones íntegras. ¿Se limitarán los préstamos?

No vamos a ser maximalistas. Algunas exposiciones son realmente interesantes y otras muchas no aportan nada. Tendremos que distinguir el grano de la paja para dar prioridad a las que aporten algo a la historia del arte. Tampoco vamos a ser museos autárquicos. Pero debe haber una redimensión del fenómeno expositivo. Cuando uno limita los préstamos y el número de muestras no lo hace por falta de fondos sino por un respeto a la integridad y a la conservación de las obras de arte.

Las exposiciones no van a desaparecer pero sí a redimensionarse”

No se suprimirán los préstamos pero sí se limitarán.

Con independencia de la moratoria en el Bicentenario, el Prado estaba en unos números de préstamos realmente extraordinarios, de centenares de obras al año, y eso no sólo iba en detrimento de la contemplación de quienes venían y encontraban lagunas sino del día a día de un museo que tenía que dedicar muchos de sus recursos y esfuerzos a los préstamos.

¿Y el Prado solicitará obras para sus propias exposiciones?

El Prado claro que pide, pero en la medida en que su política se centra cada vez más en la colección propia, el número de obras que hay que pedir es menor. Por ejemplo, la próxima exposición que haremos, sobre las pasiones mitológicas, se surtirá en un 70% de fondos del museo; sobre todo de Tiziano y Rubens.

La sala dedicada a Velázquez del Museo del Prado durante el confinamiento
La sala dedicada a Velázquez del Museo del Prado durante el confinamiento (Emilia Gutiérrez)

El museo virtual ha sido una opción importante durante el confinamiento. ¿Una línea a explotar?

Los museos ya veníamos dando más y más importancia a lo digital. Las webs son atractivas, pero lo que las hace realmente importantes son los contenidos. Somos la primera institución cultural española que tiene su archivo en la red. Una autocrítica al sector y al Prado en concreto es que a veces hemos pecado de demasiados contenidos. Es urgente un rediseño de estos contenidos, hacerlos más reflexivos, que tengan un alcance más largo en el tiempo. Y en ello estamos. Para mucha gente es la única forma que tiene de acceder al museo. Durante la pandemia emocionaba ver la cantidad de personas que se conectabas desde sitios muy remotos.

¿Habrá que cobrar algunos de estos contenidos?

En estos momentos son gratuitos. Dependerá de cómo evolucione. Hay plataformas educativas, nuevos productos que se diseñen, que solo serán viables con algún tipo de pago. Pero puede estar todo el mundo tranquilo, lo que ofrecemos ahora siempre será gratuito.

El Prado debe redefinir su política de depósitos”

¿El Prado se ha planteado la posibilidad de crear sedes con sus fondos en diferentes ciudades españolas?

No, porque ya los tenemos. En lugar de abrir mini prados se optó por reforzar a los museos que ya existían, algo que ya viene del siglo XIX. Es la única institución cultural española que está en todas las comunidades autónomas y en 48 de las provincias. Hay 2.400 obras del Prado depositadas fuera del museo. Es verdad, y tengo que hacer autocrítica, que no hemos sabido explicarlo. Uno de los grandes retos del museo en los próximos años es el de redefinir su política de depósitos. Hay muchos museos en este país que si les sustrajéramos los fondos del Prado, quedarían en una situación comprometida. El museo de Málaga tiene más de 100 obras. El museo Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú, con una sala dedicada a las obras del Prado, es el depósito ideal, el modelo a seguir. Por desgracia, es la excepción. Los museos tienen que ser conscientes del legado que tienen, así todos tendríamos una mayor conciencia de esta presencia del Prado a nivel nacional y no se plantearía abrir sedes, que no son la solución.

Pero la marca Prado vende, como ocurre con la del Louvre o la del Hermitage, que se plantea abrir una sede en Barcelona.

Nuestra marca se diluye porque no siempre se ha sabido hacer. El Prado puede que tenga una milésima parte de contenido que el Louvre. Es verdad que en términos cuantitativos, el Prado pueda dar un aspecto de iceberg, que solo una parte pequeña de sus fondos está expuesta. Y es probable que unas 200 obras debieran estar expuestas, pero muchas otras no tienen un atractivo extraordinario. Si hago una subsede en Soria y llevo los cuadros que tengo en el almacén, nadie iría. La propia marca Prado se diluiría. Lo otro sería desmembrar el Prado actual, eso no se contempla.

Exposicion 'Invitadas' del Museo del Prado
Exposicion ‘Invitadas’ del Museo del Prado (Emilia Gutiérrez)

La institución e incluso sus gestores han sido objeto de acusaciones de machismo.

Este ha sido un país machista, como todo el occidente europeo, y es posible que el museo haya tenido actitudes machistas en el pasado. Llevo tres años como director del Prado y en este tiempo hemos dado visibilidad no solo a las mujeres, sino a relaciones afectivas que no están dentro del canon tradicional, como el colectivo LGTBI. Hemos hecho exposiciones de Clara Peeters, Lavinia Fontana y Sofonisba. Y ahora, Invitadas . Yo reto a que alguien me diga un solo museo en España o en Europa que tenga en tres años una actividad de este tipo. La historia del arte se ha construido a lo largo de siglos y las mujeres han sido discriminadas en este proceso, pero no han sido las únicas. Ha habido discriminaciones motivadas por cuestiones geográficas o de tono racista. El Prado se desprendió de sus obras americanas porque se consideraban objetos etnográficos que carecían de un estatus artístico. Mi compromiso no es solo con las mujeres, es hacer en el Prado un discurso más inclusivo.

En cuanto a las obras que pueden considerarse hoy machistas o racistas, ¿han pensado alguna solución expositiva?

Tenemos pocas obras controvertidas. Siempre he dicho que en el Prado pueden exponerse todas las obras siempre que se expliquen de forma adecuada. Más que obras, hay algunas procedencias que hay que aclarar. Por ejemplo, algunas que proceden de personas relacionadas con el tráfico de esclavos. Tiene que quedar constancia de ello. Y hay un esfuerzo constante de actualización de nuestra web, los fondos y las cartelas.

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