Fernández-Armesto: “EE.UU. vive un momento de caos, el resultado será muy favorable a Biden”

El historiador británico Felipe Fernández-Armesto (Londres, 1950), profesor de la Universidad de Notre Dame en Indiana e hijo del mítico corresponsal de La Vanguardia Augusto Assía, acaba de publicar en España una ambiciosa historia de las ideas: Más allá de nuestras mentes (Roca editorial). Unas ideas producto de la imaginación que son en el ámbito donde sobrepasamos a todos los otros animales. Y que han tenido épocas de crecimiento explosivo, como el primer milenio a.C., mientras que quizá la uniformidad del mundo global no resulte muy fructífera: las ideas, afirma, florecen con el contraste, con la diversidad.

John Maynard Keynes decía que las ideas dominan el mundo, que “los hombres prácticos que se creen exentos de cualquier influencia intelectual son usualmente esclavos de algún economista difunto”. ¿Las ideas mueven el mundo más que la base material?

Lo material nos condiciona y limita las posibilidades, pero lo que nos hace actuar son las ambiciones, las ideas, los productos de nuestras imaginaciones. Buscamos alrededor y vemos un mundo que quisiéramos cambiar y luego trabajamos por cambiarlo. Todos los cambios empiezan dentro de un marco material y medioambiental, pero nacen de pensamientos nuestros, independientes de los límites impuestos por la naturaleza.

Asegura que tenemos tantas ideas porque, comparados con otros animales, tenemos mala memoria y somos algo enclenques.

Paradójicamente, una cosa mal recordada es una idea nueva, la memoria distorsionando los hechos nos induce a pensar en realidades nuevas. Y luego necesitamos más anticipación hacia el futuro que otros animales por ser más débiles, por carecer de los dientes, los músculos, la rapidez, para dominar el ambiente con nuestros rivales en la caza. Y lo compensamos con una facultad exagerada de anticipación, el don que nos ha dado la evolución.

El fresco de Rafael 'La escuela de Atenas', con los grandes filósofos griegos
El fresco de Rafael ‘La escuela de Atenas’, con los grandes filósofos griegos

Dice que antes del homo sapiens ya nacieron muchas ideas que perduran hoy, pero que el periodo más fecundo es el primer milenio a.C. ¿Qué tuvo esa época?

Hay ideas muy antiguas, paleolíticas, que ya son muy buenas. No solemos apreciar la ingenuidad y brillantez de nuestros antecesores más remotos. Pero el primer milenio a.C. fue la Edad de Oro del pensamiento humano. Emergieron los primeros pensadores cuyos nombres conocemos, los fundadores de las grandes escuelas filosóficas de Eurasia. Zoroastro, los presocráticos, Sócrates, Platón, Aristóteles, los grandes pensadores chinos, Confucio, Lao-Tse, Buda, y el último de todos de esa gran época fue Cristo. Una idea surge de la influencia de otras ideas, pensamos con más fecundidad cuando estamos en contacto con otras personas, el diálogo es imprescindible para que naciera un gran movimiento intelectual, y por primera vez en la historia del mundo todas las civilizaciones euroasiáticas mantenían contactos recíprocos.

“La idea de la bondad natural del ser humano predice el curso de la historia política”

Escribe que en ese milenio se desarrollan la mayoría de ideas capaces de cambiar el mundo. ¿Cuáles son las más importantes?

Mi idea preferida es la idea de la nada. Es una muestra de las posibilidades inmensas de la imaginación. Es algo que no existe pero de lo que tenemos un concepto. Paradójico: una vez que piensas en ella viene a ser algo. Abarcar esa contradicción es impresionante y aún difícil de comprender. Una idea muy fecunda. De ahí surge la idea de un Dios creador de todo que no existe como una cosa, sino que es superior a la idea de la existencia. Y de ahí sale la tradición hebrea y cristiana. Por supuesto, también aparece la idea de la diferencia entre el bien y el mal, que es fundamental. Y la idea clave para predecir el curso de la historia política es la idea de la bondad natural del ser humano. A los demás animales les consideramos como criaturas sin moralidad, mientras nosotros podemos ser naturalmente buenos o malos, según el criterio.Si piensas que somos buenos, te inclinas al liberalismo para liberar esas tendencias del corazón del hombre. Si piensas en cambio que el hombre es malvado, te inclinas por una política más autoritaria para controlar las tendencias malas. Los demócratas en EE.UU. piensan que el ser humano es fundamentalmente bueno… y en este país nos hemos quedado con Trump.

Un cuadro de Hendrick Avercamp que retrata la Pequeña Edad de Hielo en Europa
Un cuadro de Hendrick Avercamp que retrata la Pequeña Edad de Hielo en Europa (Wikipedia)

¿El siguiente momento de cambio fundamental sería ya el Renacimiento, un momento de pestes y edad de hielo?

El Renacimiento es un renacimiento, no tiene que ver con novedad sino con restauración. Pero el mundo en el siglo XVI vuelve a conectarse más que nunca a nivel mundial gracias a las grandes exploraciones europeas. Las culturas que habían quedado separadas volvieron a comunicarse y surgieron ideas nuevas. Y efectivamente hay que tomar en cuenta el marco medioambiental para comprender bien la historia del pensamiento, y en los siglos XVI y XVII estamos en una edad de frío y pestes, un entorno que no da la sensación de ser propicio para grandes movimientos de pensamiento y espíritu, pero que es un caso paradójico por tanta actividad mental. Creo que la explicación de Arnold Toynbee sirve: desafío y respuesta. Cuando sufres buscas soluciones.

¿La Gran Divergencia moderna entre Europa y Asia se origina en esos años?

En la historia intelectual sí. Económicamente Europa no establece su posición hegemónica en el mundo hasta el siglo XIX, pero intelectualmente en el XVII ya arranca la revolución científica y se abordan ideas al nivel de los chinos. Y por primera vez los chinos reconocen que esos bárbaros occidentales tienen algo que merece la pena investigar. El momento clave es 1674, cuando el emperador chino encarga a los jesuitas controlar el observatorio astronómico imperial. Hasta entonces los chinos habían predominado en casi todos los aspectos científicos.

'Les demoiselles d'Avignon', de Pablo Picasso, pintadas en 1907
‘Les demoiselles d’Avignon’, de Pablo Picasso, pintadas en 1907 (Pablo Picasso)

El inicio del siglo XX es otro momento que cree decisivo, pese a que normalmente es denostado.

Siempre pensamos que el inicio del siglo XX no empezó hasta finalizar la Primera Guerra Mundial y que fue en las trincheras cuando se rehizo el mundo. Pero no, aparecen antes todas las nuevas ideas relacionadas con el relativismo, la teoría de la relatividad, las matemáticas de Poincaré, la música de Schönberg, el cubismo. A inicios del siglo XX las ideas claves que habían servido de guía para el occidental en el XIX se disiparon y se sustituyeron por otras más flexibles y abiertas y capaces de desarrollarse en direcciones impredecibles. Y es el mundo que seguimos habitando. Nuestro mundo se construyó intelectualmente en el par de décadas antes de la Primera Guerra Mundial.

“Tras el optimismo de final del siglo XX el miedo gobierna hoy el mundo, miedo hacia retos que casi nos han cogido inconfesados”

¿Qué ideas nos gobiernan hoy?

Para mí la idea de la muerte, porque ya soy muy viejo. En el mundo, el miedo. Hacia el reto medioambiental, hacia el gran desengaño que experimentamos tras las aspiraciones de fines del siglo XX de un mundo mejor y que parece haber sido una superchería, el miedo hacia retos económicos, demográficos, medioambientales y políticos que casi nos han cogido inconfesados.

Dice que paradójicamente hoy, con la cultura global, quizá se generen menos ideas por ser menos diversos.

La homogeneidad de la cultura mundial hoy me entristece, añoro la diversidad de épocas anteriores. Por eso tal vez la idea más saludable para nuestro futuro es el pluralismo. Un marco intelectual en el que podemos aceptar nuestras discrepancias y valorarlas y nutrirlas y no insistir que todos piensen de la misma manera. Ojalá en política volviéramos a una época de respeto mutuo que parece estar desapareciendo. En España los odios mutuos siguen ahí y el diálogo parece imposible, el enfrentamiento en el Congreso entre Cayetana Álvarez de Toledo y Pablo Iglesias fue una metáfora para comprender la España de hoy.

Hablando de polarización, ¿tiene predicciones para las elecciones de EE.UU.?

No confíe en ellas porque yo estaba convencido de que Trump nunca sería presidente. Pero hoy estamos en un momento de caos tremendo en el país, por el virus, la economía, la falta de una dirección coherente en la política. Los estadounidenses quieren salir de ahí. El resultado será muy favorable a Biden.

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