Gary Oldman: “Mankiewicz sentía que su talento daba para más”

Desde la habitación de un hotel de Londres en el que se prepara para sumarse a la filmación de Slow Horses, una miniserie que protagonizará para Apple, Gary Ol dman no oculta su entusiasmo para hablar de los 60 días que se pasó filmando Mank con David Fincher, un proyecto que fue un desafío por muchas razones. Una de ellas fue recuperar el estilo de actuación del Hollywood de Oro y también lo fue convertirse en una celebridad de aquel tiempo del que casi no quedan registros. Sin embargo, su transformación en Herman Mankiewicz, el hombre que compartió con Orson Welles el Oscar al Mejor guión por Ciudadano Kane -aunque cuánto aportó allí sea discutible- ha resultado tan convicente que todo parece indicar que el británico obtendrá su tercera nominación a la estatuilla dorada por este trabajo, tres años después de habérsela llevado por El instante más oscuro.

¿Por qué cree que Mank se sentía culpable por escribir guiones para los estudios de Hollywood?

Creo que cuando Mank comenzó su carrera, quería escribir la gran novela estadounidense o una obra de teatro que fuera maravillosa. Para Mank, el mundo de la literatura era el indicador de lo que para él era la excelencia. También había sido periodista y crítico de teatro. Pero hubo varias razones por las que yo creo que nunca llegó a concretar ese sueño, empezando por el alcoholismo, que fue algo progresivo. Cuando se marchó a probar suerte en Hollywood se sintió atraído como muchos otros por las perspectivas que había allí. Pero una vez que se estableció en Los Ángeles se dio cuenta que se había convertido en un técnico que enderezaba guiones, que todo lo que escribiera en un guión original iba a ser reescrito, y que luego lo iba a reescribir una tercera persona, y que tal vez su nombre ni siquiera iba a aparecer en los créditos en la película terminada. Aún así le pagaban verdaderas fortunas por hacer ese trabajo, por participar en esa cadena de escritura. A medida que fue pasando el tiempo su desprecio hacia un gran número de personas fue aumentando. Detestaba a la industria, sentía que escribir guiones era algo que él ya había superado y que su talento daba para mucho más. Y así es como se fue agriando. A lo largo de los años se fue resintiendo cada vez más. El dinero era muy atractivo pero implicaba un gran sacrificio personal.

Oscar

Todo parece indicar que Gary Oldman obtendrá su tercera nominación a la estatuilla dorada por este trabajo

¿Le resulta más fácil transformarse con un elaborado maquillaje o sin él?

Si te soy verdaderamente honesto, prefiero poder moverme libremente y me alcanza con peinarme un poco el cabello y usar una camiseta. En el caso de esta película, yo no me parezco en lo más mínimo al verdadero Herman Mankewicz. Hay gente que me ha dicho que soy demasiado joven para el papel, pero luego cuando miras sus fotos a los 50 años parece que tuviese 65 o 70. Es que creo que sobre el final de su vida, su cuerpo estaba verdaderamente destrozado por el alcohol. David me dijo que quería que yo estuviera más desnudo que nunca. No quería que hubiese un velo que impidiera que la audiencia viera quien es este hombre. Por eso no quiso que usara pelucas o narices postizas. Y ahora que la experiencia ha quedado atrás, tengo que admitir que fue algo que me dio mucha libertad.

Gary Oldman habla con el director David Fincher durante el rodaje de una escena de la película 'Mank' que se estrenará el 4 de diciembre
Gary Oldman habla con el director David Fincher durante el rodaje de una escena de la película ‘Mank’ que se estrenará el 4 de diciembre (EFE)

¿Cómo hizo para aparentar estar alcoholizado todo el tiempo en Mank?

Bueno, no es ningún secreto que yo soy un alcohólico recuperado, por más que ya esté por cumplir 24 años de sobriedad absoluta. Pero recuerdo cómo era lo de vivir borracho. Por lo tanto no me resultó difícil utilizar mis memorias, o al menos las que aún tienen mis sentidos, en la interpretación de este personaje. De todos modos, el comportamiento del alcohólico era algo que ya estaba en el guión. No necesitaba estar bebiendo de verdad todo el tiempo para convertirme en este personaje ni ser alcohólico para interpretar a un borracho.

¿Cómo fue lo de ajustarse al estilo de actuación de los ‘40 que tiene la película?

No fue complicado, sobre todo a la hora de interactuar con los otros actores. David nos compartió su mandato al inicio de la preproducción en la que nos habló de lo que pretendía hacer, y por eso muchos de los que participamos en el elenco nos tomamos nuestro tiempo para mirar viejas películas. En mi caso yo quería que Mank tuviera un sonido particular. Pero no hay filmaciones de él ni tampoco una entrevista con la que pudiera copiar su forma de hablar. Por lo que, a falta de esos recursos, me fije en Joseph L. Mankiewicz, su famoso hermano, de quien sí hay muchas filmaciones. Supuse que debían ser bastante parecidos en la forma de hablar y lo tomé como inspiración. Ese fue el sonido que utilicé, el de Joe y a partir de allí fui creando el personaje. Por otro lado, estoy convencido de que David ha tenido esta película en su cabeza durante tanto tiempo que probablemente hasta la ha filmado muchas veces en su imaginación antes de que llegáramos al set con las cámaras. Sabía con precisión cuál era la película que estaba haciendo y también sabía exactamente que era lo que necesitaba en cada toma.

Oldman, que tuvo problemas con la bebida, interpreta a un guionista alcohólico
Oldman, que tuvo problemas con la bebida, interpreta a un guionista alcohólico (AP)

Una vez que termina un rodaje, ¿cuánto tiempo le lleva abandonar su personaje?

La mejor situación es no tener que involucrarte en otro proyecto apenas terminas un rodaje. Encontrar un personaje es un largo proceso, para el que necesitas sobre todo un buen guión. Es que en el texto está tu mapa, tu GPS emocional. En el caso en concreto de Monk, para mi era muy claro que era lo que David quería de nosotros y él fue muy específico en las conversaciones que tuvimos al explicarnos cómo era el mundo que quería que habitásemos. Yo he tenido mucha suerte en mi carrera y he trabajado con gente como Stephen Frears, Oliver Stone, Francis Ford Coppola, Roland Joffe, Joe Right y los dos hermanos Scott, Ridley y Tony. Conozco a David desde hace 20 años pero nunca antes habíamos trabajado juntos. Por lo que tener la oportunidad de trabajar con él era un sueño que tenía pendiente y que ahora he podido concretar. Y cuando te invitan a trabajar con un guión tan bueno como el de Mank, con un elenco que es brillante y el equipo más hermoso de gente que podrías encontrar, todos liderados por David Fincher, te resulta muy difícil encontrar un proyecto para continuar tu carrera. Me lo pasé tan bien rodando con David que me llevó un tiempo sentir que estaba listo para hacer otro trabajo. A veces, cuando pasa un tiempo tras terminar una filmación, sigues repitiendo tus parlamentos. Y eso fue exactamente lo que me pasó con esta película…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *