Gregorio Marañón: "Parece que las protestas del Teatro Real estaban organizadas"

Ante la primera suspensión de una función del coliseo madrileño, el presidente de su Fundación reflexiona sobre los incidentes y aclara las medidas que se…

¿Puede traer alguna consecuencia aquella suspensión?
El teatro cumplía todas las normativas vigentes, y alguna más que se había autoimpuesto como, por ejemplo, reducir su aforo al 65%. Siendo siempre sensibles ante las opiniones de nuestros espectadores, hemos adoptado ahora otra medida adicional: que la limitación del aforo no sólo se aplique sobre la totalidad de la sala sino, separadamente, en cada una de sus zonas, de manera que ninguna pueda tener una ocupación superior a ese 65%.
¿Cree que las protestas están organizadas?
Parece que sí, pero prefiero no especular sobre ello. Lo cierto es que aquel domingo había espectadores que impedían con sus gritos el desarrollo de la representación y no quisieron ser reubicados en otras zonas del teatro ni que se les devolviera el importe de sus entradas. Eran muy pocos, entre los casi 900 que asistían a la función, pero fueron suficientes para lograr la cancelación.
¿Por qué podría haber gente interesada en perjudicar al teatro?
Vivimos en un momento social enrarecido, con una creciente radicalización. Quienes se proponían impedir la representación sabían que, si lo lograban, la repercusión de su acción sería inmensa. Y así ha sido, debido a la proyección nacional e internacional que tiene el Teatro Real.
¿Cree que las protestas tenían como objetivo impedir la función?
Una gran mayoría de los que protestaron no, y su protesta ha tenido por parte de la dirección del teatro la mayor consideración. De ahí, por ejemplo, la medida de aplicar la limitación del aforo a todas las zonas por igual.
El viernes [18 de septiembre, día del estreno de ‘Un ballo in maschera’] no hubo protestas y dos días después sí…
El viernes, el patio de butacas estaba a rebosar, y no se habría podido engañar a nadie diciendo que unos espectadores estaban más protegidos que otros.
¿Volverán las protestas?
El miércoles [por la primera función después de las protestas] no se reprodujeron, y carecen de razón de ser. Lo sucedido partió de una provocación y la llama se extendió. Creo que no debería reproducirse.
¿Cómo valora la partida de 500.000 euros destinados por el Real para luchar contra la covid-19?
Sin seguridad no habríamos abierto el Teatro Real ni a los trabajadores ni al público. Esta cantidad es una inversión adicional que ha hecho el teatro para luchar contra la pandemia. Por todo ello, hemos merecido el sello AENOR que reconoce la ejemplaridad de estas medidas.
¿Cuánto dinero recibe el Teatro Real anualmente del Estado y qué porcentaje supone del presupuesto?
Tenemos un presupuesto cercano a los 60 millones de euros. Un 25 % lo aportan las administraciones públicas, otro 25% proviene del patrocinio privado y el 50% restante corresponde a los ingresos propios del teatro, fundamentalmente taquilla.
Usted ha dicho que se devuelve esa ayuda pública.
La actividad económica del teatro da empleo directo a 500 personas, e indirectamente a otras 500. Los ingresos fiscales producidos por esta actividad exceden a la aportación pública que recibimos del Estado, como puso de manifiesto el excelente estudio que hizo Deloitte.
En esta época de desconcierto, la taquilla desciende y los patrocinadores podrían replegarse… ¿Teme que el espectador se quede en casa o que, al contrario, necesite salir, ver teatro, escuchar música?
Los patrocinadores, al igual que las administraciones públicas, están apoyando al Teatro Real decididamente, y, como hemos visto en las funciones de La traviata del pasado mes de julio, o en la inauguración de esta nueva temporada, los aficionados también siguen acudiendo al teatro dentro de las limitaciones de aforo existentes. Los abonos -que representan el 65% de la taquilla- solo han bajado un 15%. Vamos relativamente bien.
¿Se puede aprender algo de esta pandemia?
Siempre se puede aprender de una experiencia, por muy adversa y dolorosa que sea. Y ésta lo es. La vida siempre nos enseña.
Se escuchan frases como esta: «La gente tiene miedo y el miedo es imprevisible».
Esta pandemia tiene dos riesgos: el de la infección y el del miedo. Tenemos que luchar contra los dos. Y, por eso, socialmente tenemos la obligación de que la primera institución de las artes escénicas y musicales de nuestro país continúe abierta, respetando toda la normativa vigente, para que la Cultura, que es ocio inteligente, crítica y utopía, pueda proseguir.
¿Qué otras actividades ofrece el teatro, al margen de las habituales?
El proyecto social y pedagógico, por ejemplo, y las retransmisiones de óperas en directo en las calles y plazas de nuestras ciudades, en los centros culturales, escuelas y hospitales. Más de 70.000 niños siguen así las actividades del programa pedagógico.
Desde 2007 es presidente del patronato, ¿cuál ha sido su mayor aportación?
Todo lo logrado lo hemos hecho en equipo, y no es una respuesta retórica. El equipo directivo del Teatro Real, con Ignacio García-Belenguer al frente, y con Joan Matabosch en el ámbito artístico, todos los trabajadores del Teatro Real, su orquesta y su coro, son los que, desde su excelencia y su compromiso institucional, han logrado que el Teatro Real haya alcanzado una gran proyección internacional y sea hoy una de las principales instituciones culturales españolas, según el Barómetro de la Cultura de la Fundación Contemporánea.
Sostiene que el Teatro Real no es tanto un escenario para el ocio como para la reflexión.
Hay muchas clases de ocio, el de la cultura es uno de ellos, por no decir el principal, y el que vertebra una sociedad. Y la cultura debe suscitar, siempre, esa reflexión a la que me refiero.
El 4 de noviembre se publicarán sus memorias, adelante algo.
Nuestros recuerdos explican lo que somos y son las raíces de lo que proyectamos. Mi vida ha transcurrido, y sigue transcurriendo, por el mundo de la cultura, la empresa, el Derecho y la política, entendida como obligación cívica. Soy un ciudadano de la Transición que sigue trabajando para el futuro.
¿Cómo ve el ‘caso Plácido Domingo’?
Mi deseo ferviente es que en el inmediato futuro resulte evidente que aquellos hechos no tuvieron lugar.

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