Joan Fontcuberta y la quema de libros

Los libros se desqueman en la hoguera, van saltando fuera de las llamas, vuelven a manos de los que rodean el fuego purificador, se meten en sacos, sacos que suben por una fachada y unos bomberos cogen cuando llegan al balcón, sacos que se van vaciando de libros, libros que vuelven a los estantes y escondrijos, bomberos que caminan hacia atrás y abandonan la casa, que se suben al camión, un camión que arranca marcha atrás y circula por la carretera de espaldas, que llega al garaje y los bomberos bajan del vehículo y suben como hadas voladoras por el tubo de descenso.

Con estas imágenes marcha atrás de la película de Truffaut Fahrenheit 451 , inspirada en la novela homónima de Ray Bradbury , y acompañadas de la música de La valkiria, Joan Fontcuberta (Barcelona, 1957) presentó ayer por la noche la exposición Cultura assetjada: Fahrenheit 451 , en la librería Ona de la calle Pau Claris de Barcelona, que se puede visitar hasta el 27 de noviembre.

La película marcha atrás es una imagen muy sugerente de lo que el fotógrafo y artista se llevaba entre manos. “Pedí a un bombero profesional que quemara unos libros, pero que me los dejara salvar”. Y así lo hizo. Son 451 libros, como los grados Fahrenheit a que quema el papel y que da título a uno de los libros más impactantes de Ray Bradbury, de quien se celebra el centenario de su nacimiento.

“Aunque las cubiertas quedan abrasadas, el texto, las ideas, son accesibles”, puntualiza el artista

Los ejemplares quemados y salvados son precisamente de la novela Fahrenheit 451 en idiomas diferentes. “Las cubiertas y un buen grueso de páginas quemadas testimonian los daños de la agresión –explica Fontcuberta–. Pero, a pesar de la violencia sufrida, el libro sobrevive y perdura. La censura, en definitiva, no se consuma”. Es decir, que quedan las ideas. Con esta mezcla “ecuménica” de ediciones e idiomas, el artista afirma: “No es un acto de odio, sino de amor. Si el libro es el antídoto de la incultura, también lo es de la antidemocracia, del ascenso del totalitarismo, que crece por todas partes”. En el programa de mano no se priva de calificar a Trump de “energúmeno impresentable”.

“Esta exposición tiene una doble intención. Por una parte quiere rendir homenaje a Bradbury”, que Fontcuberta considera un visionario, como Aldous Huxley y otros autores de ciencia ficción. “Y por otra parte, aunque las cubiertas de los libros quedan abrasadas, el texto, las ideas, son accesibles. A pesar del riesgo, el peligro y la barbarie, la cultura es salvable”.

Joan Fontcuberta en la exposición 'Cultura assetjada: Fahrenheit 451, en la libreria Ona de Barcelona
Joan Fontcuberta en la exposición ‘Cultura assetjada: Fahrenheit 451, en la libreria Ona de Barcelona (Ana Jiménez)

El artista refirió una serie de momentos históricos en que se quemaron libros, prestando especial atención a la hoguera de la plaza de la Ópera de Berlín de 1933, cuando Hitler accedió al poder. Como cayó un gran aguacero, los bomberos tuvieron que intervenir con bidones de gasolina para que los libros ardieran, y Foncuberta apuntó que “quizá de aquí surgió la idea de Bradbury para su novela”. Hoy, algunos de los libros que se salvaron son objeto de coleccionista, refirió.

Tatxo Benet , el factótum de Ona, dijo que Fontcuberta “lleva la fotografía mucho más allá de donde acostumbra a llegar este arte”. Un arte sobre lo que el artista dijo: “Escogí trabajar sobre la fotografía porque era algo que nos creemos, y no deja de ser una construcción humana como cualquier otra”. Y aún lanzó otra advertencia: “Cada vez tenemos que estar más alerta a todas las trampas que nos ponen. Da miedo el poder que la imagen puede tener. No soy futurólogo, pero las tecnologías nos hacen más vulnerables ante los procesos totalitarios”.

Bradbury desde todas las vertientes

La exposición Cultura assetjada: Fahrenheit 451 se completa con tres actividades paralelas en la librería. Hoy, a las 17 h, es Màrius Serra quien abrirá el fuego –en sentido figurado–, con una conferencia sobre Ray Bradbury visto desde una perspectiva literaria.

Serra ofrece un aperitivo a los lectores de La Vanguardia: “Bradbury entra en el canon de la literatura distópica (Morris, Wells, Huxley, Orwell, Burgess) desde el género de la ciencia ficción (como Asimov) y en Fahrenheit 451 crea una de las imágenes más perdurables del siglo XX: los bomberos pirómanos de libros y los lectores que memorizan libros para que no se pierdan”. Desde los años ochenta, añade Serra, Bradbury está presente en catalán gracias a las traducciones de Monzó y Subirana, y ahora las de Martí Sales.

El viernes 13, a las 19 h, Andrés Hispano se aproximará a la figura del escritor de Illinois a través de su obra proyectada en el cine y el arte.

Y el jueves 19, a las 12 h, habrá una conversación sobre el concepto de libro como obra de creación, con el fotógrafo Joan Fontcuberta, el agitador cultural Vicenç Altaió y los maestros grabadores de Tinta Invisible Ricard Ibernón y Martí Guinovart .

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