Joe Sacco retrata el dolor de los pueblos del Ártico

Uno de los nombres que más ha contribuido al actual auge de la novela gráfica y demostrado su potencia a la hora de explicar la realidad al gran público es el de Joe Sacco. Nacido en Malta en 1960 y crecido en EE.UU., donde estudió periodismo, acabó trasladando su profesión al mundo del cómic, convirtiendo sus experiencias en Gaza, la guerra de Bosnia o Chechenia en viñetas en vez de en artículos de miles de palabras. Ahora vuelve con uno de sus grandes títulos de periodismo gráfico, Un tributo a la tierra (Reservoir books), en el que esta vez viaja al Ártico, al mundo de los pueblos indígenas del Norte de Canadá, los denes, enfrentados a un frágil equilibrio entre la conservación de sus culturas y modos de vida tradicionales y la llegada de enormes inversiones para extraer sus recursos: petróleo, gas, diamantes. Inversiones acompañadas de empleo, pero también de talas de bosques, fracking, contaminación y alcoholismo.

Una viñeta de 'Un tributo a la tierra', de Joe Sacco
Una viñeta de ‘Un tributo a la tierra’, de Joe Sacco (Joe Sacco)

Además de haber sufrido dolorosamente, como muestra Sacco en esta historia gráfica, un terrible sistema educativo con el que Canadá trató de borrar su identidad: 150 años de internados, desde 1850 hasta finales del siglo XX, en los que se separaba a los niños durante años de sus padres, se les imponía la religión, se les sometía a psicología carcelaria, no se les permitía hablar sus lenguas, había abusos sexuales… y en los que murieron 6.000 de los 150.000 niños que pasaron, por enfermedad, abandono o maltrato.

Una viñeta de 'Un tributo a la tierra', de Joe Sacco
Una viñeta de ‘Un tributo a la tierra’, de Joe Sacco (Joe Sacco)

El conflicto empieza por la tierra. Los indígenas del Norte de Canadá piensan en ellos como gente que es propiedad de la tierra. Pero en cuanto los gobiernos de Canadá se dieron cuenta de que allí había recursos quisieron controlar la tierra y para eso tenían que controlar a las personas que vivían allí… y romper sus vínculos con la tierra. Hubo violencia infligida a través de los internados, la educación”, señala.

Una viñeta de 'Un tributo a la tierra', de Joe Sacco
Una viñeta de ‘Un tributo a la tierra’, de Joe Sacco (Joe Sacco)

Aquello pasó. Hubo una Comisión de la Verdad y la Reconciliación en la que un 90% de los que testificaron reconoció problemas de drogas o alcohol al regresar de los internados a sus comunidades. Y hoy el gran dilema sigue siendo entre economía, medioambiente y modo de vida. De hecho, Sacco al iniciar el libro quería escribir en realidad sobre el cambio climático, pero se encontró con esta potente realidad.

Una viñeta de 'Un tributo a la tierra', de Joe Sacco
Una viñeta de ‘Un tributo a la tierra’, de Joe Sacco (Joe Sacco)

“Los más jóvenes ahora intentan reconectar con lo que les hacía más fuertes como comunidad antes. Las cuestiones tradicionales y culturales. Para ellos la cultura está muy vinculada a la política. Ven cómo eran sus comunidades antes de llegar los europeos y para volver a eso intentan reconectar con su idioma y su vida. Gente joven crecida en las ciudades intenta volver a aprender cómo se caza, cómo volver a vivir de la tierra, pasar tiempo con ella, conectar. Hay nostalgia pero sobre todo buscan una cultura viva: entienden que estamos en un mundo distinto e intentan descubrir cómo vivir a su propio modo dentro del mundo moderno. Gran tarea”, concluye.

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