John Belushi, menos salvaje y más humano

Murió joven, a la edad de Cristo. Pero su cuerpo no quedó incorrupto. Su autodestrucción ha ensombrecido al artista talentoso que fue en sólo seis años en la gran escena.

John Belushi, figura de culto para unos –por siempre más Joliet Jake Blues o Bluto–, y hoy olvidado para otros, falleció en 1982, a los 33, por una sobredosis de cocaína y heroína. Estaba solo en una habitación del hotel Chateau Marmont de Hollywood.

Nadie logró ser más popular en aquella época. Eclipsó a Steve Martin o Robin Williams con sus números e imitaciones en Saturday Night Life (SNL) –impagable como Marlon Brando o Joe Cocker–, su música y sus filmes.

R.J. Cutler acaba de estrenar en Showtime el documental Belushi, un retrato íntimo en el que, sin renunciar a las debilidades del personaje –su sexismo, sus inconsistencias, su incapacidad para dejar las drogas–, se aleja del amarillismo y se adentra en el terreno de su humanización.

“En un exceso de documentales de comedia aduladores, su película destaca por equilibrada, esclarecedora y compulsivamente visible”, remarca Jason Zinoman en The New York Times sobre el trabajo de Cutler.

Cuando Belushi cumplió los 30, lo celebró con un récord. Había logrado el número uno con un disco (el primero de Blues Brothers, Briefcase full of blues, y previo al filme de 1980), el número uno en un show televisivo (SNL) y número uno en el cine con Desmadre a la americana.

“Formaba parte del más popular show televisivo de nuestra generación, de la película de comedia más exitosa jamás realizada y estaba en el escenario con una impresionante banda de músicos”, dice en el documental Harold Ramis, actor y uno de los buenos amigos de Belushi, al recordar el éxito del primer concierto en Los Angeles de los Blues Brothers, con Belushi al lado del cofundador y alter ego Dan Akroyd. “Mi primer pensamiento fue lo genial que era eso para él. Mi segundo pensamiento fue que no sobreviviría a esto”, añade Ramis.

“Uno de los más adorables y trágicos personajes que he conocido. Podía ser totalmente amable, pensativo, generoso y, en la otra cara de la moneda, caótico y torturado”

“Uno de los más adorables y trágicos personajes que he conocido. Podía ser totalmente amable, pensativo, generoso y, en la otra cara de la moneda, caótico y torturado”, remarca Tom Schiller, uno de los guionistas de SNL.

Su abrupta defunción y sus circunstancias propiciaron que el actor, músico, escritor y director tuvieran más vinculación con los tabloides que con el olimpo de las estrellas del espectáculo.

Ese oscurecimiento se debió en buena medida al libro que le dedicó Bob Woodward, Wired (1984), publicado en castellano en 2009 con el título Como una moto, la vida galopante de John Belushi .

El famoso periodista del Watergate se tomó un respiró de la política y pergeñó un relato centrado en sus desbocados días finales, cuya viuda, Judith Belushi Pisano, colegas y familiares despreciaron por sensacionalista y distorsionado. Así que Judith se dedicó durante casi dos décadas a grabar comentarios de los que conocieron a su marido. Esa historia oral, con la colaboración de Tanner Colby se convirtió en la biografía Belushi (2005).

Estos testimonios, entre los que se cuentan los de Ramis o Carrie Fisher, ya desaparecidos, son parte esencial de la producción de Cutler, intercalados con imágenes del protagonista o ilustrado con viñetas. El director prodiga su atención en fotos de familia, vídeos de infancia (a los cuatro años se colaba en casas de vecinos para “interpretar”), viejas entrevistas (tremenda una de la últimas, en la que aparece derrotado) y sobre todo, la lectura de las cartas –en la voz de Bill Hader– que le envió a Judith desde que se conocieron en la adolescencia.

“No me gusto a mi mismo y no confío en las que personas a las que les agrado”, le escribió a su mujer

Estas misivas presentan a un Belushi introspectivo y sensitivo. “”No me gusto a mi mismo y no confío en las que personas a las que les agrado”, le escribió a ella.

El documental deja el interrogante de que habría sido de Belushi de seguir vivo. Murió cuando intentaba hacer cine con papeles más convencionales. Tal vez habría ganado brillo dramático como su amigo Bill Murray o se habría desprestigiado como Chevy Chase, su colega en SNL al que no le tenía aprecio porque al principio era más famoso que él.

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