Johnson respalda a su ministra del Interior e ignora las acusaciones de acoso laboral

La ministra del Interior del Reino Unido, Priti Patel, el pasado 15 de noviembre en Londres.

En sus horas más bajas de popularidad y asomado al precipicio de un Brexit sin acuerdo a finales de año, el Gobierno de Boris Johnson se aferra a una victoria legal que resucita la parte más antipática del largo proceso de salida de la UE. La nueva Ley de Inmigración ha culminado su recorrido parlamentario y tiene sanción real. Será un nuevo sistema basado en puntos (habilidades laborales, manejo del idioma…) que pondrá fin a la libertad de movimiento que garantizaba la permanencia en la Unión Europea. A partir del 1 de enero, los jóvenes españoles ya no podrán emprender fácilmente esa aventura de dar el salto al Reino Unido en busca de trabajo, que en muchos casos derivó en la construcción de un proyecto vital en la isla. El secretario de Estado de Nuevas Fronteras e Inmigraciones, Kevin Foster (Plymouth, 41 años), defiende la “justicia” de un sistema que, según los sondeos, cuenta con un apoyo mayoritario de los británicos.

Pregunta. ¿No le preocupa que el Reino Unido sea más antipático para el resto de Europa?

Respuesta. Lo único que vamos a hacer es juzgar a la gente por sus habilidades, por aquello que sean capaces de aportar al Reino Unido, y no por el lugar donde se haya emitido su pasaporte. Los españoles que quieran venir a estudiar o trabajar serán juzgados bajo el mismo baremo que otros ciudadanos de naciones históricamente aliadas del Reino Unido, como Canadá, Australia o Nueva Zelanda. No se trata de estar en contra de una u otra nacionalidad, sino de disponer de un sistema universal de inmigración que juzgue a la gente por su talento, y no por su origen.

P. El nuevo sistema se pone en marcha en medio de una crisis sanitaria y económica considerable. ¿No se plantean relajar algunas condiciones, como ese mínimo de casi 30.000 euros anuales de contrato para poder acceder al mercado laboral británico?

R. Por supuesto, vigilamos de modo constante la situación del mercado laboral, pero dado el impacto que estamos observando en la actualidad sobre el empleo, no tenemos intención de cambiar ese límite, sobre todo en lo que se refiere a trabajos que requieren poca cualificación.

P. Porque detrás de esta ley subyace la idea de priorizar a los trabajadores británicos…

R. Confiamos en que el nuevo sistema permita que las empresas prioricen la contratación de aquellas personas que ya forman parte del mercado laboral británico. Por cierto, eso incluye a todos los que llegaron aquí mientras existía libertad de movimiento y han regularizado su situación. No se trata de distinguir entre las nacionalidades de los que ya son residentes en el Reino Unido. Pero, por ejemplo, en sectores como el de los cuidados sociales, la solución a las necesidades laborales a largo plazo ha sido la contratación de mano de obra extranjera con un salario mínimo. Nuestro propósito es que la nueva ley permita rellenar huecos reales del mercado laboral con trabajadores extranjeros que tengan las capacidades requeridas, pero no ofrecer una alternativa más ventajosa a la posibilidad de contratar trabajadores ya presentes en el Reino Unido.

P. Hasta el 20 de junio del 2021, los ciudadanos de la UE que ya residen en el Reino Unido pueden acogerse al EU Settlement Scheme (Esquema de Asentamiento de la UE). ¿Pueden estar tranquilos de que no habrá cambios en su situación en el futuro?

R. Hemos recibido ya 4,2 millones de peticiones, y concedido el nuevo estatus a 3,9 millones de personas. Ninguno de ellos verá cambios en su situación actual, y gozarán en el futuro, “al menos”, de los mismos derechos de los que hoy gozan (ese “al menos», la fórmula empleada insistentemente por el Gobierno británico, es la causa del temor de algunos ciudadanos europeos a que haya hipotéticas discriminaciones en el futuro).

P. ¿Estarán listos el 1 de enero los sistemas de control fronterizo necesarios para aplicar esta nueva ley?

R. Confiamos en que lo estén, porque lo que debe quedar claro es que los españoles que vengan al Reino Unido para un breve periodo de tiempo [hasta seis meses], para visitar familiares o hacer turismo, no van a tener que solicitar un visado para cruzar la frontera. Ahora bien, los que quieran venir a trabajar deberán a partir de esa fecha solicitar un permiso previo.

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