Jon Stewart: “No creo que la sátira sea el método más efectivo para provocar un cambio”

En el resto del mundo probablemente le conozcan por haber presentado en dos ocasiones la entrega del Oscar y por las pocas películas que hizo en su época de comediante de stand-up. Pero en Estados Unidos Jon Stewart es una especie de héroe nacional, que a lo largo de los 16 años que condujo su programa nocturno, The Daily Show, funcionó como una especie de antídoto frente al muchas veces desesperante panorama político en ese país, haciendo comentarios sarcásticos sobre los tejes y manejes del establishment.

Poco antes de retirarse de la pantalla chica, debutó como director con Rosewater, una película protagonizada por Gael García Bernal que en tono muy dramático denunciaba los abusos del régimen iraní contra los opositores. Ahora Stewart está de vuelta detrás de la cámara con Un plan irresistible, en la que con su característico sentido del humor y su conocimiento sobre el tema cuenta como un poderoso operador político del partido demócrata (Steve Carell) se instala en un pequeño pueblo en territorio republicano para tratar que un disidente local (Chris Cooper) se convierta en alcalde, sin saber que pronto llegará una estratega republicana a quien conoce desde hace mucho (Rose Byrne) dispuesta a impedirlo.

¿Cómo surgió la idea para Un plan irresistible?

Después de hacer The Daily Show durante 16 años en la televisión estadounidense sentía que el proceso político en mi país es redundante, y que a medida que pasan los años se vuelve más corrupto y corrosivo. Durante esos 16 años yo era en cierta manera el que anuncia el pronóstico del tiempo en las noticias de la tele, y hace algún comentario sobre el tema. Quería ver si podía tomar un poco de distancia y ver el clima desde otra perspectiva, que incluyera el sistema que se ha generado en torno a nuestro proceso electoral que nos lleva siempre a estos desenlaces corruptos. Quería hacer una película que pintara como son las cosas, pero que de un momento a otro pudiera pasar de ser un retrato de un individuo a una vista panorámica del proceso político. Me inspiré en películas como El candidato, Caballero sin espada y El gran McGinty. Quería darle a mi proyecto un sabor similar.

‘Un plan irresistible’

“El proceso político en mi país es redundante, y a medida que pasan los años se vuelve más corrupto y corrosivo”

¿Cómo fue el proceso para contratar a los actores?

Fue bastante difícil porque todos los personajes tenían sus desafíos. Escribí la película pensando en Steve Carell. Fue al primero al que le envié el guion. Cuando me dijo que sí, en cierta forma era contar con un titán en tu equipo. No es fácil tener a otra figura que pueda estar a su misma altura, tanto en la comedia como en la actuación. Son muy pocas las actrices que podían llegarlo a hacer. Fue entonces cuando pensé en Rose Byrne, no solo porque es muy buena como comediante, sino porque puede ser muy imponente cuando quiere. La película también está inspirada por The War Room, el documental de Chris Hegedus y D.A. Pennebaker sobre Mary Matalin, la asesora política republicana, que era feroz cuando tenía una cámara delante. Pero en ese film hay pequeños momentos en los que la ves en el detrás de escena con sus amigos y es encantadora. Quise mostrar un contrapunto entre lo que es el debate político frente a las cámaras y la relación personal que podía tener con el personaje de Steve. Cuando Rose se ríe, hay una luz que emana y que la ilumina por completo. Por eso era la actriz perfecta para el papel.

Esta es su segunda película como director. ¿Su seguridad en el plató fue diferente que en Rosewater?

La seguridad como director tiene que ver con un largo proceso en el que te pasas mucho tiempo desarrollando un guion y dándole forma a un equipo. Lógicamente hay momentos en los que sientes que estás guiando a todo el mundo para que se caigan por un precipicio. Es una gran apuesta en la que no sabes si las cosas saldrán bien hasta que veas trabajar a tus actores. Y aún así, todo se puede arruinar cuando entres a la sala de montaje. Recuerdo que cuando vi el primer corte de Rosewater quería saltar desde el piso mas alto de un rascacielos. Cuando vi el primer corte de Un plan irresistible con saltar de un tercer piso me hubiese alcanzado. Creo que eso marca un progreso como director. Pero es fácil sentirse seguro cuando cuentas con Steve Carell, Rose Byrne, Mackenzie Davis y Chris Cooper en tu elenco.

Steve Carell, durante una escena de 'Un plan irresistible'
Steve Carell, durante una escena de ‘Un plan irresistible’ (EP)

¿Se inspiró en la situación actual de Estados Unidos para contar esta historia?

Me gustaría decir que sí, que todo gira en torno al presidente actual, pero no es así. Lo que intenté hacer con esta película fue crear una estructura narrativa en la que inicialmente crees que estás viendo cierto tipo de historia pero de repente hay un cambio de marcha que es verdaderamente revelador sobre el sistema político que tenemos en Estados Unidos, en donde pueden generarse estos desenlaces corruptos. Cuando yo comencé con The Daily Show el mundo era análogo, pero a medida que se ha ido convirtiendo en uno digital se han exacerbado los problemas que tenemos en nuestro sistema electoral. Y ese sistema afecta directamente a la capacidad de gobernar. Han aparecido estos expertos en elecciones y nunca nadie les ha puesto un freno. Se ha generado una industria alrededor de ellos, que gana miles de millones de dólares y que cada vez se aleja mas de lo que necesita la gente que está en las bases lidiando con la tremenda corrupción que existe en nuestro sistema. Como te dije antes, me pasé 16 años comentando el pronóstico del tiempo, pero ahora quiero hablar sobre el clima. No podemos hablar de los problemas que tenemos en el clima si no nos preguntamos por qué siempre está lloviendo.

¿Cree que una película puede ser más efectiva a la hora de alertar a la gente sobre lo que está pasando que sus bromas diarias en televisión?

Es una buena pregunta. Si yo me pusiera a analizar cuál es la forma más efectiva de generar un cambio, no me dedicaría a la sátira, porque no creo que la sátira sea el método más efectivo para provocar un cambio. Creo que eso se genera en la calle y en el mundo real. Si la gente se siente inspirada por lo que hago yo, será maravilloso. Pero dudo que esto sea lo más efectivo.

Barullo

“El ruido en política es deliberado para ocultar verdades que demostrarían que no tienen vergüenza en sus estrategias”

En una entrevista con The New York Times dijo que en la política estadounidense el problema es el ruido y la solución es la claridad. ¿Cree que hay alguien que puede traer la claridad y terminar con el ruido?

Creo que lamentablemente el ruido es tan fuerte y hay tanto barullo que es muy difícil que alguien logre acallarlo. El sistema actual trabaja para aumentar ese ruido, que en cierto plano es deliberado. Yo suelo compararlo con como funcionan las tarjetas de crédito. En Estados Unidos cuando sacas una tarjeta de crédito te envían un folleto que te explica todas las reglas y regulaciones, y es incomprensible. O te envían una factura médica y si te pones a leer la letra chica no entiendes una sola palabra. Es entonces que te das cuenta que hay una razón para que sea incomprensible. Es que no quieren que lo entiendas de una manera práctica y concisa, porque si lo hicieras verías cosas que no deberías ver. Por eso muchas veces el ruido en la política es deliberado, es una manera de confundir y de ocultar las verdades que demostrarían que no tienen vergüenza en sus estrategias. Cuando más cerca estemos de encontrar la claridad, más cerca vamos a estar de poder terminar con el ruido. Honestamente tengo esperanzas, porque creo que la gente está llegando a un punto de saturación y de quiebra. Lamentablemente, hace falta la incomodidad para que se genere algún cambio. Y yo creo que eso está por ocurrir.

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