Josep Bartolí, el dibujante olvidado que retrató el horror del exilio republicano en Francia

Entre enero y febrero de 1939, miles de refugiados republicanos cruzaron los Pirineos mientras las tropas franquistas ocupaban el territorio catalán hasta la frontera francesa. Josep Bartolí, dibujante, sindicalista, escritor y militante del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), era uno de ellos. El ilustrador catalán sobrevivió en varios campos de concentración franceses durante la Guerra Civil y retrató el horror que veía ante sus ojos en forma de dibujos de gran carga dramática, con un trazo “semi-realista, rápido, limpio, directo, justo y muy sensible”. Rodeados de alambres

El dibujante de prensa francés Aurel se ha propuesto recuperar su figura en su brillante ópera prima titulada simplemente Josep, que llega a los cines este viernes con distribución de Filmin y tras su paso por la Seminci e inaugurar el festival REC. Una historia conmovedora dibujada, no de animación, que sigue las huellas de un hombre que sobrevivió a la tragedia y logró escapar de los campos de exterminio para acabar estableciéndose en México, donde entabló amistad con Frida Kahlo, y pintar decorados para películas históricas en Hollywood en Estados Unidos.

El director y dibujante francés Aurel
El director y dibujante francés Aurel (Filmin)

La película cuenta con producción española, tiene el prestigioso sello del festival de Cannes y se centra exclusivamente en el tiempo que el dibujante pasó exiliado en Francia. Aurel descubrió el dibujo de Bartolí gracias al libro escrito por su sobrino, La retirada, que “trata del exilio de su familia y de los españoles en general”, ilustrado con dibujos de Josep en los campos de concentración. “Estaba dirigiendo mi primer corto de animación y vi en esta historia un tema maravilloso para un nuevo proyecto de animación que juntaba dos pasiones mías: la guerra civil española y el dibujo”, explica a La Vanguardia.

El francés traslada a la pantalla las pésimas condiciones de vida de los presos, a los que pegaban y humillaban constantemente. Josep, libreta y lápiz siempre en mano, dibuja hasta en el suelo, mientras los gendarmes orinan sobre él. “Solo es un español de mierda”, vociferan. De vez en cuando recibe algún gesto amable por parte de un vigilante. Él espera dar pronto con el paradero de su prometida, que huyó a Francia en un tren embarazada. Mientras, captura la angustia del hambre y la desesperación en dibujos descarnados realizados a carboncillo.

Estaba dirigiendo mi primer corto de animación y vi en esta historia un tema maravilloso para un nuevo proyecto de animación que juntaba dos pasiones mías: la guerra civil española y el dibujo”

Resulta extraño que la fascinante historia de Bartolí no sea más conocida en España. Aurel cree que es “porque huyó del franquismo y no volvió nunca a vivir en España. Hizo su carrera en México y sobre todo en Nueva York. Pero creo también que no interesaba a mucha gente su historia ni tampoco su arte. Su viuda Bernice propuso un par de veces a varias instituciones artísticas o memoriales españolas y catalanas hacer una donación de las obras de Josep… pero nunca lo logró. Aunque unas están en los archivos de Barcelona, ofrecidas por Josep y otras al memorial republicano que es una donación de la familia del hombre de confianza de Josep, Jaume Canyameras”.

Ni la historia ni el arte de Josep Bartolí interesó a mucha gente”

La historia y el guión de la película parte de Jean-Louis Milesi, que plantea un relato contado a través de la voz y la memoria de un abuelo enfermo y postrado en la cama que va narrando a su nieto una serie de hechos protagonizados por Bartolí. Así, el trazo de las vivencias de Josep son totalmente diferentes a las que ilustran cuando aparece el anciano. Dos tiempos históricos con una animación distinta. “Lo mas complicado para un dibujante, nunca es dibujar. Trabajamos muy bien con todos los equipos y hablaba con directores artísticos en cada estudio para imaginar la mejor manera de sacar la imagen que tenía en mi cabeza. Al final, las imágenes que se ven en la pantalla son mucho mejores que lo que habría podido hacer yo solo. Así que lo más complicado fue al final lo más fácil: aceptar la total libertad que me dio el productor Serge Lalou y buscar el punto preciso, radical, de lo que quería hacer yo. Saltarme las barreras”.

La película nos habla de cómo eran los campos de concentración en Francia para refugiados españoles durante el franquismo. Un tema que por desgracia sigue de plena actualidad. “Aunque que el tema del exilio y de la migración no sea el tema principal de la película, obviamente es uno de los temas que nos interesaba tratar a través de esta historia. De forma general, el exilio es algo de lo que trato mucho en mis libros u otros proyectos. Trabajando en el guion de la película nos dimos cuenta de cómo nos alcanzaba la actualidad. Sobre todo con el exilio de los sirios en 2016, huyendo de la guerra… Y la reacción de Francia no fue tan diferente: buscar razones para no acoger. Lo más triste de todo es ver que muy pocas cosas han cambiado desde 1939”, dice indignado.

Josep, además, relata una historia de amistad entre el dibujante barcelonés y un gendarme francés llamado Serge, que es totalmente ficticio, pero “totalmente inspirado en gendarmes y médicos franceses que ayudaron a Josep a obtener papel y lápices o a escaparse de los campos. Nada se sabe de los que ayudaron a Bartolí, excepto que existieron”.

Josep Bartolí sufrió todo tipo de vejaciones en los campos de concentración franceses
Josep Bartolí sufrió todo tipo de vejaciones en los campos de concentración franceses (Filmin)

En la película se escucha hablar español, francés y catalán. El actor Sergi López presta su voz a un protagonista de nariz y barbilla pronunciadas. La dulce voz de Sílvia Pérez Cruz da vida a una sensual Frida Kahlo y al universo musical que envuelve la historia. “No sería la misma película sin la voz y la energía de Sergi ni tan fuerte sin la joya que es la música de Silvia”, argumenta el director respecto a su colaboración con ambos. “Ha sido una historia de amistad y de amor artístico”.

Aurel no se acaba de creer el éxito de taquilla que está obteniendo la película en Francia. “Estamos viviendo algo increíble. Tampoco que pudiera obtener el sello de Cannes o que ganara el premio de mejor director en la pasada edición de la Seminci. Pero, sobre todo “lo que me emociona mucho es que la película tiene una forma muy particular. Es la prueba que el dibujo por sí mismo es capaz de contar muchas cosas”. Y se emociona cuando el público le dice que la historia les ha llegado más que si hubiese sido una animación clásica o en imágenes reales. “Demostrar la fuerza del dibujo era mi principal reto”. No cabe la menor duda de que lo ha conseguido.

Demostrar la fuerza del dibujo era mi principal reto con esta película”

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